Codependencia y recuperación

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Para el codependiente, el primer paso a tomar es comenzar a mirar hacia adentro. Es decir, reconocer que está sintiendo un dolor interior, el cual probablemente es lo que le ha llevado a la codependencia. Dicho dolor posiblemente proviene de daños emocionales y/o físicos que sufrió en su infancia o adolescencia.

El segundo paso es buscar ayuda profesional. Puede acudir a un psiquiatra, psicólogo, sacerdote, pastor, etc. Esta ayuda es muy importante para la recuperación, como también lo es, el unirse a un buen grupo de apoyo. El codependiente debe recibir consejería de ser posible todas las semanas durante el tiempo que determine el o la psiquiatra o psicólogo, para poder resistir la tentación de la adicción a personas, cosas o comportamientos indebidos. Sin embargo, debe recordar siempre que puede volver a caer en comportamientos codependientes aún después de considerarse curado. Por ello es importante que trate de participar en un grupo de apoyo si todavía necesita esa ayuda y si es necesario, que vuelva a recibir psicoterapia.

El próximo paso que debe tomar el codependiente después de haber comenzado la consejería, es permitirse a sí mismo experimentar en toda su intensidad, el dolor que lleva adentro. A continuación debe comenzar a examinar las causas.

La primera reacción de las personas ante un hecho doloroso es la negación, pero el codependiente no puede curarse hasta que no salga de su negación. La segunda reacción ante el dolor es la ira, primero hacia los demás (las personas que le hirieron) y después hacia sí mismo por haberlo permitido. Finalmente llega el llanto, el cual es bueno para ayudarnos a sanar. Al ir progresando la terapia, poco a poco la persona va sintiendo menos dolor, hasta que en la mayoría de los casos con el tiempo, este desaparece totalmente.

Es imprescindible que la persona codependiente logre hacer buenas amistades y compartir con ellas de una manera sana. Ellas serán su más importante grupo de apoyo, después de su familia. A veces es necesario romper con viejas amistades que perjudican o impiden la curación. En algunos casos también es necesario que un médico le recete medicinas al codependiente, sobre todo si se trata de un alcohólico o drogadicto.

Sin embargo, aunque todos estos pasos ya mencionados son imprescindibles para obtener la curación, el paso más importante es establecer una relación personal con Dios. Sólo El puede curarnos por completo, llenar todas nuestras necesidades emocionales y espirituales, y darnos la paz que sobrepasa todo entendimiento.

“La codependencia es un hambre espiritual que sólo Jesucristo puede calmar; un hueco en el alma, que sólo Dios puede llenar”. Leer la Biblia diariamente, orar, ir a la iglesia y para los católicos recibir los sacramentos (especialmente la confesión y la comunión), constituyen la base principal de la curación.

Algo que también es de gran ayuda es colocar versos bíblicos favoritos en lugares visibles como el espejo, el refrigerador, etc.; para poder leerlos se sienta tentado, triste o deprimido. El codependiente necesita reprogramar su mente con cosas positivas y sanas y muy especialmente, recordar cuánto le ama Dios y lo mucho que vale como hijo de El. Leer el Salmo 8 por ejemplo, es una excelente manera de elevar la autoestima.

Y por último, el tener la determinación y la valentía de estar dispuesto a cambiar los patrones de comportamiento, es imprescindible para poder obtener la curación.

(Melody Beattie de su Libro Ya no seas Codependiente).

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Oracion contra los apegos y obsesiones…

Dios mio, tu eres el importante. Tu, el infinito, que todo lo sostienes con tu gran poder. Si tu te apartaras de mi, yo me esfumaria como el vapor.
Creo en ti, espero en ti, te amo. Solo tu mereces la adoración del corazón humano y solo ante ti debo postrarme. Solo tu eres el Señor, glorioso, con una hermosura que ni siquiera se puede imaginar.
Por eso Señor, no permitas que yo adore cualquier cosa como si fuera un dios, porque ningún ser y nada de este mundo vale tanto.
Enseñame a descubrir mi dignidad, porque soy infinitamente amado por ti, para que no me arrastre detrás de cosas de este mundo ni me convierta en esclavo de posesiones ni de afectos. No permitas que las obsesiones me quiten la alegría.
Sana mis sentimientos de insatisfacción para que alcance una verdadera libertad interior. Enseñame a gozar de las cosas buenas sin necesidad de poseerlas o de aferrarme a ellas.
Te reconozco a ti como mi único dueño, el único Señor de mi vida. No permitas que pierda la Serenidad cuando algo se acabe; no dejes que me llene de angustias por temor a perder algo.
Solo abandonandome a ti podre sanar mis angustias, sabiendo que nada es absoluto. Solo Tu.
Señor mio, dame un corazón humilde y libre, que no este atado a las vanidades, reconocimientos, aplausos. Dame un corazón simple que sea capaz de darlo todo, pero dejándote a ti la gloria y el honor.
Derrama en mi tu gracia para que pueda vivir desprendido de los frutos de mis esfuerzos, para que en mi trabajo busque sobre todo tu gloria, sin obsesionarme esperando determinados resultados.
Dame ese desprendimiento Señor, liberame del orgullo, para que pueda trabajar intensamente, pero con la santa paz y la inmensa felicidad de un corazón desprendido.
Te entrego todos mis deseos, todos mis sueños, todas mis necesidades. Colma mi interior insatisfecho como tu quieras. Ya no quiero empecinarme en lograr la felicidad a mi modo y prefiero confiar en tu amor, que me dará lo que necesito de la manera mas conveniente.
Te entrego Señor, todo lo que tengo y todo lo que estoy viviendo. Te doy gracias por lo que me estas regalando y lo disfruto con gozo. Te lo entrego todo para que acabe cuando tenga que acabar.
Y te proclamo a ti, Jesus, como único Señor y dueño de todas mis cosas, de todo lo que vivo, de todo lo que soy y de todo mi futuro. Me daras la felicidad que necesito porque confió en tu Amor. ¡Amen!

(Victor Manuel Fernandez de su Libro Para liberarte de los Apegos y Obsesiones)

Aprender a liberarse

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Los orientales hablan de lo inútil de crear oleaje cuando no sopla el viento; como cuando comemos desenfrenadamente o buscamos sexo para llenar con comida o con sexo un “vacío interior”. Pero como la comida y el sexo no están para eso, se produce creciente insatisfacción y una triste obsesión.
A la persona desbocada, obsesionada por un placer, por ejemplo, en realidad no es el placer lo que lo motiva, sino la curiosidad de lo que no ha experimentado. La expectativa de lograr algo que todavía no ha probado. Olvida que el ser humano “no puede tenerlo todo”. Lo único infinito es su deseo, porque fue creado para el Infinito divino. Las cosas, los cuerpos, los proyectos, no tienen esa dimensión infinita, y por eso nunca son suficientes.
Solo la curiosidad sostiene las obsesiones, porque en el fondo la curiosidad es preguntarse: “¿ Y si eso que yo no tengo pudiera darme la paz y la plenitud que no consigo”?. Entonces luchara hasta que consiga saberlo. Y volverá a defraudarse. Es necesario convencerse de ese engaño, verlo con claridad, reconocerlo de frente y tomar la decisión de liberarse de esa mentira.
Cada vez que en nuestro interior se hace presente una sensación de insatisfacción o de tristeza, tendremos que preguntarnos cual es la obsesión interior – inventada por nosotros mismos – que esta causando esta insatisfacción y nos esta engañando.
El primer remedio a las insatisfacciones es “tomar consciencia clara” de lo que estoy sintiendo. Por ejemplo: vanidad porque me rechazaron, tristeza por lo que quiero gozar y no puedo, rencor porque me han despreciado, humillación porque perdí un afecto que me negaron, frustración porque no logre lo que tanto deseaba. Entonces me pregunto: ¿ Vale la pena este sentimiento ? ¿ Es valioso y saludable que yo lo alimente? ¿ No sera mejor para mi fomentar otro sentimiento que me brinde paz, alegría y libertad?. De esta manera uno suelta la obsesión por su imagen, se libera de su orgullo lastimado, suelta su vanidad tonta e inútil, o su afecto insatisfecho y se entrega con creatividad y entusiasmo a mejorar el mundo para los demás.
En realidad esta toma de consciencia es el ejercicio mas importante para aprender a soltar y liberarse de los apegos y las obsesiones por poseer y dominar. Se trata de detenerse a contemplar estos procesos mentales de los apegos, y de los sufrimientos que proceden de esos apegos. No para lamentarse, para juzgarse o despreciarse a si mismo, solo para descubrir que hay en nuestro interior y quitarle fuerzas:

Si las sensaciones son contempladas como burbujas que se inflan y se desinflan, su conexión con la avidez o la aversión, sera mas y mas debilitada, hasta que finalmente se quiebre esa atadura. Mediante esta practica el apego a gustos y disgustos sera reducida y, mediante esta practica, un espacio interior sera conquistado para conseguir el crecimiento de virtudes y emociones mas refinadas para: el amor benevolente y la compasión, para el contento, la paciencia y la resistencia.

(Víctor Manuel Fernandez de su Libro Para liberarte de los apegos y obsesiones).

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Soltar nuestras “esclavitudes”…

Soltar. Este es un secreto de la felicidad para esta vida y también para la otra. Soltar, ser libre, alcanzar la libertad de no estar atado a nada y de no ser esclavo de nada. Ni de posesiones, ni de seguridades, ni de costumbres.
No solo hay que soltar cosas o personas, sino también proyectos que no pudieron ser, estructuras mentales que nos condicionan, y hasta la idea que tenemos de lo que es la felicidad (puedo ser feliz “de otra manera”).
También hay que saber soltar los tiempos y la organización de la jornada. Solo así se hace posible “aflojar” de verdad la resistencia y las tensiones. También hay que soltar los mecanismos que usamos para desplazar a Dios. Refugios que nos permiten vivir al margen de Dios, como si así pudiéramos ser mas libres. Es cierto que es bueno ser vulnerable. Es parte de nuestra humanidad ser capaces de necesitar a otro y de pedir ayuda. Pero no es bueno convertirse en un miserable esclavo.

Tienes una inmensa dignidad, no te vendas por poco, no te arrastres indignamente. Eres imagen de Dios. Dios se refleja en ti, eres infinitamente amado por Dios, eres su hijo y por ti, el Hijo de Dios derramo su sangre preciosisima. No te revuelques en la basura por un objeto, por un placer, por un afecto.

Todo apego y obsesión por algo o por alguien te hace infeliz, convéncete, te hace infeliz. Porque “pretender un apego sin infelicidad es algo así como buscar agua que no sea húmeda. Jamas alguien ha encontrado la formula para conservar los objetos de los propios apegos sin lucha, sin preocupación, sin temor, y sin caer, tarde o temprano, derrotado”.

Cuando aparecen síntomas de una esclavitud, de un apego, de algo que no queremos soltar-una tristeza, una melancolía, un corazón desganado- es bueno conversarlo con Jesús, y decirle: Bien. Lo vamos a tomar en serio Señor ¿Que tengo que soltar? ¿A que me estoy aferrando? ¿Que quieres desarmar o cambiar en mi? ¿Que es eso que yo no quiero permitir que toques? ¿Que tengo que entregar para ser fiel a mi dignidad?.
Entonces puedo decirle a Dios: Aquí estoy para empezar el camino. Se que es un llamado a la gloria, a crecer, a avanzar. Yo valgo mas que esta obsesión. Tu me quieres libre. Lo acepto. Es señal de que me estas tomando en serio. Vamos juntos. Dame tu gracia para entregarte esto que me esclaviza y para descubrir a donde me quieres llevar. Ayúdame a ver lo hermoso de este camino, para que alcance la feliz madurez a la que estoy llamado.
No olvides esto: Hemos sido creados por Dios con una inclinación a la felicidad, al amor y a la perfección celestial. Y en el fondo, cuando nos obsesionamos con algo, es porque pretendemos saciar con eso los deseos mas profundos que solo se sacian en el encuentro pleno y definitivo con Dios. El deseo humano es insaciable, “porque no se trata de cubrir necesidades reales con objetos reales, sino apetencias oceánicas con objetos simbólicos”.

Se trata de un fenómeno desconcertante, este de la adicción, que polariza irracionalmente las energías psíquicas de un sujeto en torno a una nada, en detrimento de sus intereses mas serios y mas sólidos. Ello es indicio de que el ser humano no es un ser viviente solo practico, sino que ademas y con igual intensidad busca algo ideal o sobrehumano. El objeto deseado, por modesto que en si sea, es un símbolo de algo superior… Y esto, cuanto mas se consigue, mas se desea, pues se experimenta a la vez el gusto de obtenerlo y el disgusto de comprobar que nunca basta.

Soltar los apegos que nos obsesionan es volver a casa, es dejar de vagar sin sentido, es liberarse del desarraigo y apoyarse en el amor de Dios Por eso, aprender a soltar los apegos es el camino para liberarse del miedo al fracaso de los que vivimos aferrados a cosas exteriores, a personas, a proyectos. Ese miedo revela una de nuestras condiciones mas penosas y profundas: la de tener sentido de pertenencia, un sitio donde sentirnos seguros, cuidados, protegidos y amados

Somos huéspedes en la tierra y en la vida, peregrinos que para caminar necesitan estar ligeros de equipaje, sencillos, desprendidos.

(Fragmentos del Libro Para Liberarte de los Apegos y Obsesiones de Víctor Manuel Fernandez).

Recuperación… ¿Como funciona los Doce Pasos?

Dorothy May en su Libro Codependencia. La dependencia controladora/La dependencia sumisa, plantea su contenido en base a interrogantes derivadas de las inquietudes de los Codependientes.

Interrogante: ¿Explica como funciona el programa en doce pasos en el proceso de recuperación?

Respuesta: Los programas en doce pasos incluyen todos los elementos necesarios para recuperarse de la codependencia. El programa es esencialmente un programa espiritual por medio del cual nos volvemos conscientes del modo en que nuestro esfuerzo por solucionar nuestros problemas de una forma desadaptativa ha generado a su vez nuevos problemas. Aprendemos a confiar en Dios, tal y como nosotros lo entendamos, y en nuestro grupo de doce pasos, como nunca, fuimos capaces de hacerlo con nuestros propios padres. El valor terapéutico del programa, en si mismo es enorme. Si se lleva conjuntamente con una psicoterapia individual, el valor se incrementa.

La gente se recupera básicamente de tres formas con los programas de doce pasos:

1. Mediante la educación y la información compartidas.
2. Mediante el reconocimiento personal y la expresión personal de sentimientos.
3. Mediante la transformación espiritual.

Por el hecho de acudir a nuestra primera reunión, ya estamos empezando a:

1. Dejar de negar, dejar de culpar a los demás y asumir la responsabilidad de nuestra propia conducta.
2. Satisfacer la necesidad de un testigo humano para nuestra verdad y nuestro dolor.
3. Nuestra historia se vuelve real a medida que la contamos.
4. A medida que nuestra historia se vuelve real, comenzamos a enfrentarnos a nuestro pasado.
5. A otras personas les puede impresionar o pueden tener alguna reacción hacia nuestra historia de codependencia, de manera que podemos conectar nuestra propia experiencia con la de otras personas. Revelamos nuestros secretos.
6. Normalizamos nuestra propia experiencia escuchando las historias de otras personas.
7. Cuando la gente nos escucha, concediéndonos importancia al margen de lo que digamos, ello nos da crédito y confianza, a nosotros mismos y a nuestra historia. Esta vez nadie nos dice que nos sentemos y que nos callemos, que los adultos son mas importantes que los niños y que ahora no tienen tiempo para nosotros. Hay tiempo.
8. Somos aceptados exactamente tal como nos presentamos a nosotros mismos y exactamente por lo que somos en ese momento.
9. Cuando aceptamos y empezamos a “basarnos en” los pasos propiamente dichos, estos nos proporcionan una guía extraordinariamente firme para trabajar sobre nosotros mismos, para la autoaceptacion y para la autoconfianza.
10.A medida que reflexionamos sobre esta nueva serie de principios y de directrices, puede que sea la primera vez en toda nuestra vida que podamos elegir como hemos de vivir.
11.Otra costumbre saludable es la tradición de rotar al líder de las reuniones. No existe ninguna autoridad, solo iguales. Cada vez que hablamos delante de los demás, nos oímos a nosotros mismos. Reaccionamos emocionalmente al material y recibimos apoyo de las reacciones de otras personas del grupo.
12.Estamos siendo escuchados, ademas de tomados en consideración. Nos estamos defendiendo a nosotros mismos en nuestra propia situación vital.

Todas las reuniones empiezan y acaban siempre de la misma forma y el formato es siempre el mismo. Esto suministra un contacto predecible a los miembros del grupo. El programa ofrece un lenguaje común para todos, a diferencia del sistema familiar conflictivo. Al compartir un mismo lenguaje, las personas se vinculan unas con otras. Hay siempre una contribución, espontanea por parte de los miembros, al margen de la presencia o no de algún observador externo. Esto proporciona validación y confirmación a los miembros del grupo. Podemos contrastar la realidad externa con otras personas dentro de un contexto amable, pero realista.

Uno de los principios fundamentales del programa es que yo, personalmente, soy responsable de mis propios actos. Las posibles causas de mi enfermedad no importan en la realidad de hoy día. Al margen de todo ello, la gente se siente segura en estas reuniones, debido a las normas de confidencialidad y de anonimato.

Finalmente, al ceder poder externo a Dios y a nuestro grupo ganamos poder interno para efectuar cambios en nuestras propia vidas. Esta continua siendo una de las paradojas del programa.

Terapia en Doce Pasos… ¿Como funciona?

Dorothy May en su Libro Codependencia. La dependencia controladora/La dependencia sumisa, plantea su contenido en base a interrogantes derivadas de las inquietudes de los Codependientes.

Interrogante: ¿Explica como funciona el programa en doce pasos en el proceso de recuperación?

Respuesta: Los programas en doce pasos incluyen todos los elementos necesarios para recuperarse de la codependencia. El programa es esencialmente un programa espiritual por medio del cual nos volvemos conscientes del modo en que nuestro esfuerzo por solucionar nuestros problemas de una forma desadaptativa ha generado a su vez nuevos problemas. Aprendemos a confiar en Dios, tal y como nosotros lo entendamos, y en nuestro grupo de doce pasos, como nunca, fuimos capaces de hacerlo con nuestros propios padres. El valor terapéutico del programa, en si mismo es enorme. Si se lleva conjuntamente con una psicoterapia individual, el valor se incrementa.

La gente se recupera básicamente de tres formas con los programas de doce pasos:

1. Mediante la educación y la información compartidas.
2. Mediante el reconocimiento personal y la expresión personal de sentimientos.
3. Mediante la transformación espiritual.

Por el hecho de acudir a nuestra primera reunión, ya estamos empezando a:

1. Dejar de negar, dejar de culpar a los demás y asumir la responsabilidad de nuestra propia conducta.
2. Satisfacer la necesidad de un testigo humano para nuestra verdad y nuestro dolor.
3. Nuestra historia se vuelve real a medida que la contamos.
4. A medida que nuestra historia se vuelve real, comenzamos a enfrentarnos a nuestro pasado.
5. A otras personas les puede impresionar o pueden tener alguna reacción hacia nuestra historia de codependencia, de manera que podemos conectar nuestra propia experiencia con la de otras personas. Revelamos nuestros secretos.
6. Normalizamos nuestra propia experiencia escuchando las historias de otras personas.
7. Cuando la gente nos escucha, concediéndonos importancia al margen de lo que digamos, ello nos da crédito y confianza, a nosotros mismos y a nuestra historia. Esta vez nadie nos dice que nos sentemos y que nos callemos, que los adultos son mas importantes que los niños y que ahora no tienen tiempo para nosotros. Hay tiempo.
8. Somos aceptados exactamente tal como nos presentamos a nosotros mismos y exactamente por lo que somos en ese momento.
9. Cuando aceptamos y empezamos a “basarnos en” los pasos propiamente dichos, estos nos proporcionan una guía extraordinariamente firme para trabajar sobre nosotros mismos, para la autoaceptacion y para la autoconfianza.
10.A medida que reflexionamos sobre esta nueva serie de principios y de directrices, puede que sea la primera vez en toda nuestra vida que podamos elegir como hemos de vivir.
11.Otra costumbre saludable es la tradición de rotar al líder de las reuniones. No existe ninguna autoridad, solo iguales. Cada vez que hablamos delante de los demás, nos oímos a nosotros mismos. Reaccionamos emocionalmente al material y recibimos apoyo de las reacciones de otras personas del grupo.
12.Estamos siendo escuchados, ademas de tomados en consideración. Nos estamos defendiendo a nosotros mismos en nuestra propia situación vital.

Todas las reuniones empiezan y acaban siempre de la misma forma y el formato es siempre el mismo. Esto suministra un contacto predecible a los miembros del grupo. El programa ofrece un lenguaje común para todos, a diferencia del sistema familiar conflictivo. Al compartir un mismo lenguaje, las personas se vinculan unas con otras. Hay siempre una contribución, espontanea por parte de los miembros, al margen de la presencia o no de algún observador externo. Esto proporciona validación y confirmación a los miembros del grupo. Podemos contrastar la realidad externa con otras personas dentro de un contexto amable, pero realista.

Uno de los principios fundamentales del programa es que yo, personalmente, soy responsable de mis propios actos. Las posibles causas de mi enfermedad no importan en la realidad de hoy día. Al margen de todo ello, la gente se siente segura en estas reuniones, debido a las normas de confidencialidad y de anonimato.

Finalmente, al ceder poder externo a Dios y a nuestro grupo ganamos poder interno para efectuar cambios en nuestras propia vidas. Esta continua siendo una de las paradojas del programa.

Programa en Doce Pasos… ¿Que es?

Dorothy May en su Libro Codependencia. La dependencia controladora/La dependencia sumisa, plantea su contenido en base a interrogantes derivadas de las inquietudes de los Codependientes.

Interrogante: ¿Que es un programa en doce pasos?

Respuesta: Los programas en doce pasos son esencialmente de naturaleza espiritual. Desde que Alcohólicos Anónimos (Al Anom) empezaron hace unos cincuenta años, se han formado otros muchos grupos. A medida que mas y mas gente se fue dando cuenta de que existe en nuestra sociedad, de hecho, todo un proceso adictivo en funcionamiento, empezaron a buscar ayuda mediante una formula que ya había demostrado ser viable. Existen literalmente cientos de programas basados en los “doce pasos” de Alcohólicos Anónimos. La recuperación puede centrarse en un punto o en otro, según el tipo de compulsiones o adicciones implicadas. ¡Pero todos funcionan!
Una forma de empezar consiste en asumir el compromiso de asistir al menos a unas seis reuniones de Adultos Hijos de Familias Conflictivas o Adultos Hijos de Alcohólicos. Codependientes Anónimos también puede servir. Prueba distintos programas hasta encontrar uno en que te sientas cómodo.
En el supuesto de que no seas un drogadicto ni un adicto a la comida y de que, aunque no sepas que es lo que te pasa, estas seguro de que necesitas algo mas de lo que tu vida te ha dado hasta ahora, simplemente ve allí y escucha.
Los doce pasos incluyen todos los principios básicos inherentes a un estilo de vida sano y viable. El principal elemento curativo dentro de estos grupos es el conocimiento y la aceptación internos de que por ti solo eres incapaz de recuperarte totalmente. La ayuda que necesitas procede de Dios, tal como tu lo entiendas. Es emocional psicológica y espiritualmente sano aprender a depender de un poder mas grande que el nuestro para que nos ayude a curarnos.
También es saludable y curativo que seas capaz, una vez avanzado el programa, de devolver al grupo lo que este te ha dado. Esta función esta incluida en el programa a través de las tutorias. Un buen grupo de doce pasos en el que encajes puede ser una estupenda nueva familia de elección. Pero un grupo de doca pasos no es un tratamiento en si mismo, no es un curso de psicoterapia, es un grupo de autoayuda diseñado para ayudarte a ayudarte a ti mismo.

Piensa en…
¿Con que grupo de doce pasos empezaras?
¿Por que?

Recuperarme de la Codependencia… ¿Es posible?

Dorothy May en su Libro Codependencia. La dependencia controladora/La dependencia sumisa, plantea su contenido en base a interrogantes derivadas de las inquietudes de los Codependientes.

Interrogante: Hablas de Codependencia y Recuperación.¿Como puedo recuperarme?¿Cuales son los pasos?.

Respuesta: Hay distinta formas de recuperarse. Un primer paso seria incorporarse a un programa en doce pasos. Dado que la Codependencia es un sistema basado en mentiras y tapaderas, un paso importante consiste en dejar de negar y decir la verdad. ¡Alivia tanto decir la verdad!

Nuestro sistema de negacion es muy fuerte y muy resistente. Nos ha protegido muy bien, durante años, del dolor asociado al descubrimiento. “Por el descubrimiento hacia la recuperación”, es un frase que oirás varias veces. Recuperación significa “descubrir tu propia alma, original, incontaminada, la cual te pertenece por derecho, por tu derecho a nacer”. La persona que tu eras antes de establecerse la Codependencia esta esperando. Puedes devolver tu alma al lugar que le es propio dentro de ti.

Recuerda lo que a veces se dice: ” Lo que no nos destruye, nos hace mas fuertes”. Utiliza esa fortaleza como base.

Piensa en… Di la verdad sobre tu Codependencia

La limpieza de las adicciones

Louise L. Hay en su libro “El Poder esta dentro de Ti”, plantea que como parte de sanar nuestros sentimientos esta afrontar y liberarnos de las adicciones para lograr recuperarnos. Ella plantea que las adicciones son formas que tenemos de enmascarar nuestros temores: “suprimen las emociones para que no sintamos”.

Hay muchos tipos de adicciones además de las químicas. También están las que yo llamo «adicciones a pautas», a esos hábitos que adoptamos para evitar estar presentes en nuestra vida. Cuando no queremos afrontar lo que tenemos delante, o cuando no deseamos estar donde estamos, echamos mano de una pauta o hábito que nos mantienen desconectados de nuestra vida. Para algunas personas puede ser una adicción a la comida o a algún producto químico. Puede que haya una disposición genética al alcoholismo, pero la opción de seguir enfermo es siempre individual. Muchas veces, cuando hablamos de que algo es hereditario, se trata en realidad de la aceptación por parte del niño pequeño de la forma de afrontar el temor que empleaban su padre o su madre.

Para otras personas, están las adicciones emocionales. Se puede ser adicto a encontrar defectos en la gente. Pase lo que pase, siempre se encuentra a alguien a quien echarle la culpa: «La culpa es suya, ellos me hicieron esto».

Hay adictos a las facturas. Muchas personas son adictas a endeudarse; hacen todo lo posible por estar siempre llenas de deudas. Y por lo visto, esto no tiene nada que ver con la cantidad de dinero de que dispongan.

También hay personas adictas al rechazo. Dondequiera que vayan atraen a gente que las rechaza. Encuentran rechazo por todas partes. Sin embargo, el rechazo del exterior es un reflejo de su propio rechazo. Si estas personas no se rechazaran, nadie las rechazaría, y aunque lo hicieran, ciertamente a ellas no les importaría. Si éste es tu caso, pregúntate: « ¿Qué es lo que no acepto de mí?».

Hay muchísimas personas adictas a la enfermedad. Siempre están enfermas o preocupadas por el temor de enfermar. Es como si pertenecieran al Club de la Enfermedad del Mes.

Si has de ser adicto a algo, ¿por qué no lo eres a amarte a ti mismo? Podrías ser adicto a hacer afirmaciones positivas o a llevar a cabo cosas que te apoyen y te alienten.

La necesidad compulsiva de comer en exceso

Recibo muchísimas cartas de personas que tienen problema de exceso de peso. Siguen una dieta para adelgazar durante dos o tres semanas y la dejan. Entonces se sienten culpables por haberla abandonado. En lugar de apreciar que hicieron cuanto pudieron, se enfadan consigo mismas y se sienten agobiadas por la culpa. Para castigarse, pues la culpa siempre busca castigo, van a restaurantes y comen alimentos que no son buenos para su cuerpo. Si estas personas lograran reconocer que durante esas dos o tres semanas que siguieron un determinado régimen hicieron algo maravilloso para su cuerpo, y dejaran de cubrirse con capas y más capas de culpa, podrían romper el hábito. Podrían comenzar a decir: «Yo tenía un problema de peso; ahora me doy permiso para tener el peso perfecto para mí», y el hábito de comer en exceso empezaría a marcharse. Sin embargo, no es necesario concentrarse demasiado en el problema de la comida porque no es ahí donde está el verdadero problema.

El hecho de comer en exceso siempre significa que hay una necesidad de protección. Cuando uno se siente inseguro o asustado, se cubre de una almohadilla o capa de seguridad. El peso no tiene nada que ver con la comida. La mayor parte de la gente se pasa la vida enfadada consigo misma por estar gorda. ¡Qué desperdicio de energía! Lo que hay que comprender, más bien, es que hay algo en nuestra vida que nos hace sentir inseguros o en peligro. Puede tratarse del trabajo, el cónyuge, la propia sexualidad o la vida en general. Si tienes un problema de exceso de peso, dé jalo a un lado, no te preocupes por la comida y presta atención a esa pauta interior que dice: «Necesito protección porque me siento inseguro».

Es asombrosa la forma en que responden nuestras células a estas pautas. Cuando desaparece la necesidad de protección, cuando comenzamos a sentirnos seguros, la grasa se diluye. Lo he observado en mi propia vida: cuando no me siento segura y a salvo, comienzo a engordar. Cuando mi vida transcurre muy acelerada, y trabajo demasiado y me siento desbordada, experimento una necesidad de protección, una necesidad de seguridad. Entonces digo: «De acuerdo, Louise, ya es hora de que trabajes para sentirte segura. Quiero que sepas de verdad que estás a salvo, que todo va bien y que puedes hacer lo que quieras, estar donde quieras y tener todo lo que está sucediendo ahora mismo. Estás a salvo y yo te amo».

El peso es sólo el efecto exterior del miedo que hay dentro. Cuando te mires en el espejo y veas a esa persona gorda que te contempla, recuerda que estás viendo el resultado de tu antigua forma de pensar. Cuando empieces a cambiar de pensamientos, habrás plantado la semilla de lo que se convertirá en realidad para ti. Lo que elijas pensar hoy creará la nueva figura que tendrás mañana. Uno de los mejores libros sobre cómo liberar peso es el de Sondra Ray titulado The Only Diet There Is [La única dieta que hay]. La dieta a la que se refiere este libro es la de abstenerse de pensamientos negativos. La autora enseña cómo hacerlo, paso a paso.

Grupos de autoayuda

Los grupos de autoayuda se han convertido en una nueva entidad social. Creo que se trata de un movimiento muy positivo. Estos programas hacen un bien enorme. Personas que tienen problemas similares se reúnen, no a lamentarse ni a quejarse, sino a buscar formas de trabajar para solucionar esos problemas y mejorar la calidad de su vida. Actualmente existen grupos para casi todos los problemas que uno pueda imaginarse. Sé que puedes encontrar alguno que te convenga. En muchas iglesias también hay reuniones de grupo.

En cualquier tienda de alimentos dietéticos (uno de mis lugares favoritos) encontrarás información sobre este tema. Si te tomas en serio el cambio de tu vida, hallarás la manera de llevarlo a cabo.

Los Programas de 12 Pasos existen desde hace mucho tiempo, en un enfoque muy práctico y que da excelentes resultados. El programa de los 12 Pasos de Alcohólicos Anónimos, dirigido a los familiares de adictos, es uno de los mejores para todo tipo de personas.

Los sentimientos son nuestros indicadores interiores

Cuando nos criamos en una familia con problemas o que no funciona bien, aprendemos a hacer lo posible por evitar conflictos, y esto tiene como consecuencia la negación de nuestros sentimientos. Suele sucedemos que no confiamos en que los demás puedan satisfacer nuestras necesidades, de modo que ni siquiera pedimos ayuda. Estamos convencidos de que hemos de ser lo suficientemente fuertes para arreglárnoslas solos. El único problema es que nos desconectamos de nuestros propios sentimientos, que son la base de nuestra relación con nosotros mismos, con los demás y con el mundo que nos rodea; son los indicadores de lo que marcha o no marcha en nuestra vida. Aislarlos y desconectarlos sólo nos lleva a problemas más complicados y a enfermedades físicas. Lo que se puede sentir se puede sanar. Si no te permites sentir lo que pasa en tu interior, no sabrás por dónde comenzar el proceso de curación.

Por lo visto muchos de nosotros vamos por la vida sintiéndonos constantemente culpables, envidiosos, asustados o tristes. Nos creamos hábitos que nos mantienen repitiendo sin cesar las mismas experiencias que afirmamos que no queremos tener. Si te pasas la vida enfadado, triste, temeroso o celoso, y no conectas con la causa subyacente en tus sentimientos, continuarás creando más rabia, tristeza, temor, etcétera. Cuando dejamos de sentirnos víctimas, somos capaces de recuperar nuestro poder. Tenemos que estar dispuestos a aprender la lección para que el problema desaparezca.

Si confiamos en el proceso de la vida y en nuestra conexión espiritual con el Universo, podremos disolver nuestros enfados y temores tan pronto como aparecen. Ciertamente podemos confiar en la vida y saber que todo sucede dentro del correcto orden divino y en el momento y el lugar perfectos.