El alcoholismo en la mujer…


El alcohol presenta otro desafío más para la salud de las mujeres. Aun en cantidades pequeñas, el alcohol afecta a las mujeres de manera diferente que a los hombres. Y el beber en exceso es, de alguna manera, mucho más arriesgado para las mujeres que para los hombres.

En cualquier tema de salud, la información correcta es clave. Hay ocasiones y maneras de beber que son más seguras que otras. Cada mujer es diferente. Ninguna cantidad de alcohol es 100 por ciento segura, todo el tiempo, para cada mujer. Teniendo esto en cuenta, es importante saber cómo el alcohol puede afectar la salud y la seguridad.

El sesenta por ciento de las mujeres en EE.UU. consume, como mínimo, una bebida alcohólica al año. Entre las mujeres que beben, el 13 por ciento consume más de siete bebidas alcohólicas por semana. Para las mujeres, este nivel de consumo de alcohol supera los límites que recomienda la Guía de Nutrición de Estados Unidos, publicada por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos en colaboración con el Departamento de Salud y Recursos Humanos de Estados Unidos. La Guía de Nutrición define como bebida moderada no más de una bebida alcohólica al día, para las mujeres, ni más de dos al día, para los hombres.

¿Por qué se recomienda un nivel de consumo de bebidas alcohólicas más bajo para las mujeres que para los hombres?

Porque las mujeres corren más riesgos de desarrollar problemas relacionados con el consumo de alcohol. El alcohol pasa a través del tracto digestivo y se dispersa en el agua del cuerpo. Cuanta más agua haya disponible, más se diluye el alcohol. Generalmente, los hombres pesan más que las mujeres, y, libra por libra, las mujeres tienen menos agua en su organismo que los hombres. Así, el cerebro de la mujer y otros órganos están expuestos a más alcohol y derivados tóxicos que se generan cuando el organismo está tratando de degradarlo y eliminarlo.

Consumo excesivo de alcohol

Se estima que 5.3 millones de mujeres en Estados Unidos consume bebidas alcohólicas de una manera que amenaza su salud, su seguridad y su bienestar, en general. Se podría aseverar que beber en exceso es más riesgoso para mujeres que para hombres:

•La mujer que bebe en exceso aumenta el riesgo de convertirse en víctima de violencia y de abuso sexual.
•A largo plazo, las mujeres desarrollan enfermedades relacionadas con el alcohol más rápidamente, y con menor cantidad de alcohol, que los hombres.

Los efectos del abuso del alcohol y el alcoholismo en la salud son serios. Entre algunos de los problemas de salud específicos se incluye:

•Hepatopatía por alcohol: Las mujeres son más propensas que los hombres a desarrollar hepatitis alcohólica (inflamación del hígado) y a morir por cirrosis.
•Enfermedad cerebral: La mayoría de las personas alcohólicas sufren alguna pérdida de las funciones mentales, reducción del tamaño del cerebro y cambios en las funciones de las células cerebrales. La investigación sugiere que las mujeres son más vulnerables que los hombres a los daños cerebrales causados por el consumo de alcohol.
•Cáncer: Muchos estudios informan que el consumo excesivo de bebidas alcohólicas aumenta el riesgo de contraer cáncer de mama. El alcohol también está vinculado al cáncer en el sistema digestivo, cabeza y cuello (el riesgo es especialmente alto entre fumadores que, además, consumen bebidas alcohólicas en exceso).
•Enfermedad coronaria: El consumo crónico y excesivo de bebidas alcohólicas es la causa principal de enfermedad cardiovascular. Entre las personas que beben en exceso, tanto los hombres como las mujeres tienen incidencias similares de enfermedad cardiovascular, aun cuando las mujeres, a lo largo de la vida, consumen menos alcohol que los hombres.

¿Cuales son los Factores de riesgo?

Los expertos están de acuerdo en que hay muchos factores que predisponen a una mujer para que se convierta en alcohólica o en bebedora problemática. Entre ellos, están los siguientes: una historia familiar de alcoholismo, trastornos de la vida familiar en la infancia y los roles sociales (que incluyen las normas y papeles asignados al género en el propio grupo étnico).

La historia familiar de alcoholismo es un factor que predispone tanto para los varones como para las mujeres. Diversos estudios desarrollados con toda minuciosidad, comparando a niños adoptados cuyos padres biológicos eran alcohólicos con niños también adoptados cuyos padres biológicos no lo eran, indicaron que los factores genéticos influyen en el desarrollo del alcoholismo y, en parte, explican por qué tiende a transmitirse en línea familiar descendente.

Los trastornos de la vida familiar en la infancia, como el alcoholismo de un progenitor, la muerte de uno de ellos o el divorcio, son corrientes en el caso de las personas que tienen problemas con el alcohol. Es mayor la probabilidad de que tales acontecimientos traumáticos correspondan a la historia de las mujeres alcohólicas que a mujeres de la población general. Por otra parte, es más probable que las mujeres alcohólicas se refieran a esos trastornos familiares y a haberse sentido rechazadas y privadas de cariño en la infancia que en el caso de los hombres alcohólicos.

Los papeles sociales, en especial los asignados al género en el propio grupo étnico, constituyen otro factor relevante. Algunos grupos étnicos toleran e incluso estimulan la bebida en grandes cantidades, mientras que otros la desaprueban y otros la estimulan en los varones y la desaprueban en las mujeres, todo lo cual es probable que influya en las pautas de alcoholismo. Por ejemplo, entre los norteamericanos de ascendencia irlandesa, la tasa de alcoholismo es muy alta, tanto en el caso de los varones como en el de las mujeres, mientras que, entre los hispanos, la tasa de los hombres es elevada, pero muy baja la de las mujeres.

Parece existir una fuerte relación entre la depresión y los problemas alcohólicos en las mujeres. También se registra una elevada tasa de alcoholismo entre los cónyuges de las mujeres alcohólicas. Las pruebas indican que la adicción puede empezar por el marido, transmitiéndose más tarde a la esposa, siendo raro que suceda lo contrario.

Entre las mujeres alcohólicas se registran también importantes variaciones. Al menos, aparecen dos tipos básicos. Un grupo está constituido por mujeres que empezaron a beber muy pronto, durante su adolescencia, otro entre los 20 y los 30 años; es muy probable que tengan dificultades para controlar sus impulsos y son muy semejantes a las mujeres que se convierten en delincuentes. El otro grupo está formado por las que se iniciaron en el alcoholismo entre los 30 y los 50 años. Al principio, mostraban mejores cualidades para rechazar el alcohol pero, poco a poco, comenzaron a utilizarlo para hacer frente a los sentimientos de depresión, acelerando su ingestión de forma progresiva.

Aunque mujeres y hombres alcohólicos tienen muchas cosas en común, se han descubierto ciertas diferencias de género. Las mujeres empiezan a beber y tienen su primer episodio de intoxicación más tarde que los hombres. Además, es más probable que la mujer alcohólica beba en casa y sola, mientras que los alcohólicos suelen hacerlo en ambientes sociales.

¿Cómo sabe si tiene un problema?

Responder las siguientes cuatro preguntas podría ayudarlo a descubrir si usted o alguien cercano tiene problemas con la bebida.
•¿Alguna vez ha sentido que debería reducir el consumo de alcohol?
•¿Le ha molestado ser criticado por la manera en la que consume alcohol?
•¿Se ha sentido alguna vez culpable por consumir alcohol?
•¿Ha tomado alguna vez alcohol a primera hora de la mañana para calmar los nervios o para deshacerse del malestar de haberse emborrachado?

Responder “sí” a una de estas preguntas sugiere un posible problema con el alcohol. Si respondió “sí” a más de una pregunta, es muy posible que tenga un problema con el alcohol. En cualquiera de los casos, es importante que vea a su proveedor de cuidado de la salud de inmediato, para discutir sus respuestas a estas preguntas. Aun si respondió “no” a todas las preguntas recientemente formuladas, si está teniendo problemas relacionados con el consumo de bebidas alcohólicas en su trabajo, con sus amistades, con la salud o con la ley, deberá buscar ayuda.

Tratamiento para los problemas con el alcohol y el alcoholismo

El tratamiento para un problema con el alcohol depende de la severidad del problema. Las mujeres que tienen problemas, pero que aún no dependen del alcohol, pueden ser capaces de detener o reducir el consumo con ayuda mínima. Las visitas de rutina a su médico son una oportunidad ideal para hablar sobre el consumo de alcohol y sus potenciales problemas. El proveedor de cuidado de salud puede ayudarla a analizar seriamente el efecto que el consumo de alcohol está teniendo sobre su vida y su salud, y aconsejarla sobre las maneras de dejar de hacerlo o de reducir el consumo.

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