Responsabilidad contigo mismo…


Esto ocurría en Enero de 2008 cuando inicié un trabajo sobre “LOS 12 PORTALES DEL ALMA” en un grupo de Sanación de Medicina Sintergética. Este fue el artículo que escribí a colación del tema que nos ocupaba. El primer portal era el de La Responsabilidad. Como creo que puede ser interesante os pongo el resumen a continuación, es una corazonada, pienso que quizá pueda ayudar a alguien el leerlo.

Así me sentía yo en aquel entonces. En tres años mi vida ha cambiado en muchos aspectos, siempre para mejor.

Cuando leí el artículo del Dr. Jorge Carvajal sobre la Responsabilidad, lo primero que pensé es que yo era una IRRESPONSABLE total y absoluta, pues descubrí que el concepto que yo tenía sobre ser responsable no tiene nada que ver con lo que verdaderamente he aprendido que significa.

Al empezar a trabajar el artículo comencé a sentirme perdida, agobiada, pues sólo sentía que tenía todo lo “malo” que el artículo describía, cada línea que avanzaba me decía “…vaya, esto también lo estoy haciendo mal”. Llegué incluso a pensar, que de haber sido posible, el Dr. Carvajal habría utilizado el molde de mi persona cuando decidió escribir este artículo. No me puedo desprender de la sensación de que cuanto más busco más me pierdo.

Para empezar a hacer algo, porque como soy reactiva tengo que actuar de inmediato, decidí hacer una lista para plasmar de forma física dónde no estoy siendo responsable en mi vida y conmigo misma. Y salió todo esto:

– Mi cuerpo me habla, pero yo no siempre lo escucho.

– Soy reactiva y fácilmente irritable.

– Genero relaciones de dependencia, tengo cosas pendientes y también aplazadas. Porque tengo MIEDO.

– Busco fuera lo que no se encontrar dentro, con lo cual no cuento conmigo, ni soy mi amiga.

– Doy, doy, doy hasta que me pregunto ¿y yo qué? Entonces me enfado con el mundo, luego me siento culpable y cargo el mundo y la culpa sobre mis espaldas. (La espalda me ha dolido desde que tengo memoria y aún no ha dejado de hacerlo).

– No sé decir “NO” porque mi código moral registra que eso significa ser EGOISTA.

Con todo, he aprendido qué significa ser responsable y también qué conlleva la responsabilidad y eso me ayudó con el siguiente paso.

Pensé que debía hacer un análisis de mi misma para saber dónde me pierdo en la vida y porqué estoy siempre resbalándome en el mismo punto, pues hace ya un tiempo que empecé a leer libros de autoayuda, a buscar en mi interior y sigo sin ver avances.

Entonces me dije:

* Si aprendo a quererme, a aceptarme, a asumirme, a integrarme; me centraré y me alinearé y seré capaz de reconocer mis capacidades y mis límites y de creérmelos. Así conseguiré equilibrar la AUTOESTIMA.

* Si aprendo a no depender de nadie, a no esperar que me llegue desde afuera lo que sólo puedo encontrar dentro de mí. Me relajaré con el mundo, dejaré de culparlo y de cargarlo y lo que este alivio supondrá en mí, bajará el índice de IRRITABILIDAD, disminuirá mis MIEDOS y mi REACTIVIDAD.

* Cuando haya encontrado el equilibrio, la estabilidad, me podré hacer cargo de solucionar todo lo que tengo pendiente y aprenderé a no aplazar más. Aunque quizá resolviendo lo “pendiente” es como conseguiré que lo anterior se ponga en su sitio por sí mismo.

* Empezar por pequeñas cosas y establecer prioridades según mi código de valores liberará mi alma del pasado, dejaré de proyectar el futuro y por fin aprenderé a vivir el PRESENTE, a disfrutar del presente sin cargar con la vida, sin arrastrarla, sin sufrirla.

A modo de conclusión, pienso que la primera responsabilidad es hacia uno mismo. La segunda hacia los demás pues intentar satisfacer las aparentes necesidades de los otros es impedir su autonomía, su crecimiento y que superen su propio duelo. Servir es ayudar no cargar con la responsabilidad de la vida de los otros, es aprender a “dar al César lo que es del César” y justo ahí está el límite entre mi responsabilidad hacia ti y la tuya propia.

Con lo primero me hago amiga de mí misma y no me critico, no me irrito, me acepto, me tolero y me reconozco sin apegos, dependencias, condicionamientos y miedos. Con lo segundo seré amiga de los demás, podré romper el circuito de dependencias, no criticaré, no culparé a los de afuera de mis irritaciones, aceptaré a la gente como es y seré más tolerante. Aceptaré SERVIR sin esperar nada a cambio, ya que lo que yo necesito me lo proporciona el Universo aunque no siempre sea lo que yo quiero.

Además si cambio el punto de vista desde donde estoy mirando mi vida, si consigo cambiar mi actitud con respecto a mí misma y aprendo a valorar mis dones, estoy segura de que todo cambiará.

Mi frase semilla: “aprende a quererte a ti mismo y todo lo demás en tu vida tomará sentido y por ende en la de los que te rodean y forman parte de tu círculo más íntimo.”

Mis impresiones después del taller sobre la Responsabilidad:

Tengo la sensación de que la mayor parte de la gente que asistimos al Grupo de Sanación y que participamos en este taller, nos costaba menos comenzar hablando de IRRESPONSABILIDAD, que de RESPONSABILIDAD. Y, salvo alguna pequeña excepción, los que hablaban directamente de RESPONSABILIDAD lo hacían desde la carga que ésta había supuesto en sus vidas o todavía suponía. Creo que el haber trabajado este tema nos ha ayudado a todos a abrir un poco los ojos y a diferenciarnos de los demás, es decir, a aceptar que no podemos cargar con las cosas de otros y que no debemos hacerlo porque es más perjudicial que beneficioso para ambas partes. Mucha gente hablaba de lo bien que les estaba funcionando hacer vacios, limpieza, tanto externas como internas.

Mis impresiones en la actualidad

Lo primero es cuánto me alegro de ver lo mal que estaba en aquellos momentos, porque así tengo una buena base para reconocer lo mucho que en tres años ha cambiado mi vida y todo lo que he avanzado aún teniendo la impresión de estar estancada y “resbalándome” sobre el mismo punto. Esa impresión, ya no existe.

Sobre la responsabilidad, deciros que ser responsable no significa tener que cargar con todo el peso del mundo, con nuestros padres mayores, con nuestros hermanos más pequeños, con nuestros hijos, nuestros amigos, con la enfermedad… o con el resto del mundo. Eso no nos eleva más ni nos hace ser más buenos, o más nobles, ni más especiales, ni merecer un trocito de cielo con más magia que el de otra persona “menos responsable”.

Ser responsable significa saber servir a los demás en el punto exacto, es decir, si cargas con la responsabilidad de la vida de los demás para aliviarles porque piensas que tú eres más fuerte o porque eres mayor y es tu responsabilidad, tu carga o tu deber, te estás equivocando. Y te equivocas contigo y con la persona a la que pretendes ayudar.

Cada uno de nosotros llevamos nuestro propio proceso evolutivo personal y cuando hacemos las cosas por los demás para aliviarles la carga, estamos interfiriendo en su proceso, esa persona se acostumbrará siempre que tenga un problema en buscarte para que se lo soluciones y así, no aprenderá a hacerlo por sí misma y su proceso evolutivo quedará estancado. Por tanto, con tu intención de ayudar no estás más que interfiriendo y haciendo de esa personal un irresponsable sobre su propia vida y una persona dependiente de ti.

Y tú, acabarás cansándote de tener que estar siempre solucionando las cosas de esa persona, pero seguirás haciéndolo porque piensarás que es tú “responsabilidad” o tu “deber” y lo excusarás porque crees que esa persona no es capaz de resolver su vida por sí misma y que te necesita a su lado. ¿Quién necesita a quién?

¿De verdad crees que Dios mandaría cargas a los hijos de los hombres sin no estuvieran preparados para conseguir superarlas?

Si eres responsable, entenderás, que tu trabajo es estar al lado de esa persona que te necesita para ayudarle a que por sí misma sea capaz de resolver su vida asumiendo el control y la responsabilidad de su propia vida. Acompañarla, estar a su lado, llorar con ella, reír con ella, acunarla si lo necesita… Esa SÍ es tu responsabilidad, lo demás es suyo.

Si no dejas que los demás asuman su propia vida, además de interferir en su propia evolución, estarás creando una persona con falta de autoestima, porque no será capaz de confiar en que por sí sola es capaz de solventar sus problemas y estarás creando una de las peores cosas que se pueden crear, la dependencia. Precisamente todas las relaciones humanas deberían de gestarse en la autonomía y la libertad. Y seguramente estarás haciendo todo esto sin ni siquiera darte cuenta de todo lo que tu sobreprotección y lo que entiendes por “responsabilidad” está generando en esa persona a la que supuestamente intentas ayudar sea como sea.

Te invito a reflexionar sobre este tema con este otro enfoque. Observa tus relaciones con tus seres queridos y descubre si en tu comportamiento hacia ellos hay algo de esto.

Aprender de verdad a ser responsables te libera de todas las cargas de tu vida y liberar algo es liberarte tú mismo.

Yo liberé todo lo que no podéis imaginar cuando trabajé e integré este concepto de responsabilidad. Mi espalda dejó de doler y no me di ni siquiera cuenta de ello, hasta que pasó un tiempo y fui consciente de que me levantaba estupendamente por las mañanas, sin dolores. Llevaba un tiempo culpando al cochón de esos dolores (¡claro, alguien tenía que tener la culpa, o la “responsabilidad “de mi malestar!). Pero no era el colchón, eran mis cargas, mis responsabilidades adquiridas con mi entorno que no me correspondía llevar del modo en el que lo hacía.

Liberando mi propia carga, liberé también a aquellos a los que cargaba sobre mis espaldas y aprendimos a compartir responsabilidades adquiriendo cada uno las suyas, apoyándonos y sirviéndonos unos a otros eliminando la opresión y apoyándonos mutuamente. Todos crecimos de un modo increíble y, el aprender a liberar las relaciones nos sirvió para ahondar aún más porque entendimos que el apego nos hacía prisioneros de nosotros mismos y de la propia relación. Liberar libera y la libertad es un derecho de todos.

Tomado de : http://elmagicodespertardelossentidos.blogspot.com/

¿Qué es el Apego?…


Se define como una vinculación afectiva intensa, duradera, de carácter singular, que se desarrolla y consolida entre dos personas, por medio de su interacción recíproca, y cuyo objetivo más inmediato es la búsqueda y mantenimiento de proximidad en momentos de amenaza ya que esto proporciona seguridad, consuelo y protección.

Esta definición se interpreta como una relación estrecha que genera protección del vínculo en momentos de crisis o necesidad de uno de sus miembros. Pero esto que hago referencia ocurre en ocasionales casos. En algunos casos particulares de nuestra vida ocurre que estamos frente a casos extremos por enfermedad, accidente, etc. donde podemos superar esas crisis extremas gracias a un vínculo que nos contiene y protege.

Ahora existe otro tipo de APEGO que es aquel que es “patológico o enfermizo” en que uno o ambos integrantes de ese vínculo necesita el contacto permanente con la otra persona porque de lo contrario siente que está en peligro o pierde el control sobre el vínculo.

Este tipo de APEGO en las relaciones provienen de vínculos sostenidos por una energía de TEMOR, CONTROL, OBSESIÓN Y CELOS. Termina siendo enfermizo porque uno de los miembros se cree “propietario” de la relación con la otra persona. Este tipo de apegos se puede visualizar en las relaciones de pareja, en las relaciones madre/hijo, padre/hijo o entre amigos.

El APEGO proviene del miedo a perder la relación con ese otro, del miedo a ser reemplazado y olvidado, el miedo a dejar de ser amado. Cuando el vínculo es sostenido desde emociones como el TEMOR, esto genera sufrimiento en ambas partes. En quien controla el miedo a perder el control y quien es controlado sufre la pérdida de la libertad de acción o la libre expresión de su SER.

El apego tiene una serie de características comportamentales:

•Esforzarse por mantener la proximidad con la persona con la que se está vinculada
•Resistirse a la separación sintiendo ansiedad, desolación y abandono ante la pérdida
•Mantener un contacto sensorial privilegiado con la figura de apego
•Usar la figura de apego como base de seguridad desde la cual poder explorar el mundo físico y social
•Refugiarse en la figura de apego en momentos de tristeza, temor o malestar, buscando en ella apoyo y bienestar emocional.

¿Cómo salir del APEGO?

1) Aprendiendo a conectarte con el AMOR. El amor a ti mismo, el amor hacia el ser con el que COMPARTES LA RELACIÓN.

2) Aceptando que somos seres libres que COMPARTE la vida con un otro. Por lo tanto una relación sana es la UNION momentánea de dos seres libres que comparten su vida con un otro, aunque siguen siendo INDIVIDUOS.

3) Aceptar que las relaciones, las personas y las situaciones son ETAPAS en nuestra vida y que a veces esas ETAPAS concluyen. Cuando aprendes a ACEPTAR, estás dispuesto luego a CAMBIAR y seguir con tu vida en paz a pesar de lo que haya cambiado.

4) Dejar ir a lo que tienes que dejar ir y seguir viviendo para así encontrar a las nuevas relaciones que te corresponden encontrar para compartir y convivir. De esta forma dejas de vivir en el pasado, en lo que pasó, en que lo que ya no está, en lo que se fue y te conectas con el tiempo PRESENTE, el único tiempo real.

Todo es ley de atracción. Si en la vida atraes a personas posesivas, controladoras, reflexiona cuánto de amor hay allí y cuánto de TEMOR envuelve esa relación. Las relaciones construidas desde el TEMOR terminan siendo obsesivas, enfermizas, tóxicas y hasta violentas porque el temor hace que las personas vivan sus relaciones como en peligro constante y con ansiedad en crecimiento.

En cambio, las personas que viven sus relaciones desde el AMOR, entienden que son dueñas de su propia vida y sólo COMPARTEN esa vida con la persona con la que tiene el vínculo (hijo, pareja, padres, etc.). No se sienten dueños de la vida del otro, disfrutan su vida con un otro y se sienten que crecen junto a ese ser humano.

El escritor Paulo Coelho expresa muy bien este tema en uno de sus escritos:

Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida
Si insistes en permanecer en ella, más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto
Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos.
Como quieras llamarlo, lo importante es poder cerrarlos, dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.

(Patricia Uhrich) http://patriciauhrich.com/

¿Qué es exactamente el desapego ?


Primero, aclaremos lo que no es el desapego. El desapego no es un alejamiento frío, hostil; no es una aceptación resignada y desesperante de todo aquello que la vida y la gente nos tire en el camino; no es una manera robótica de ir por la vida, absortos, y totalmente indiferentes a la gente y a los problemas; no es una actitud de inocente dicha infantil; ni un desentendimiento de lo que son nuestras verdaderas responsabilidades hacia nosotros mismos y hacia los demás; ni una ruptura en nuestras relaciones. Tampoco es que retiremos nuestro amor y nuestra solicitud, aunque a veces estas formas de desapegarnos pueden ser las mejores a seguir, por el momento.

De una manera ideal, desapegarnos es liberarnos o apartarnos de una persona o de un problema con amor. Mental, emocional y a veces físicamente nos desembarazamos de nuestro involucramiento insano ( y a menudo doloroso ) con la vida y responsabilidades de otra persona, y de los problemas que no podemos resolver, de acuerdo con un manual titulado Desapego que ha circulado durante muchos años en los grupos Al-Anón.

El desapego se basa en las premisas de que cada persona es responsable de sí misma, en que no podemos resolver problemas que no nos corresponde solucionar, y que preocuparnos no nos sirve de nada. Adoptamos una política de no meter las manos en las responsabilidades de otras personas y en vez de ello, de atender a las nuestras.

Si la gente se ha fabricado desastres a sí misma, le permitimos enfrentar las consecuencias. Le permitimos a la gente ser como es en realidad. Le damos la libertad de ser responsable y de madurar. Y nos damos a nosotros mismos la misma libertad. Vivimos nuestra propia vida al máximo de nuestra capacidad. Luchamos para discernir qué es lo que podemos cambiar y qué es lo que no podemos cambiar. Luego dejamos de tratar de cambiar aquello que no podemos. Hacemos lo que podemos para resolver un problema, y luego dejamos de hacernos la vida de cuadritos.

Si no podemos solucionar un problema después de intentarlo seriamente, aprendemos a vivir con ese problema o a pesar de él. Y tratamos de vivir felices, concentrándonos heroicamente en lo que de bueno tiene la vida hoy, y sintiéndonos agradecidos por ello. Aprendemos la mágica lección de que sacarle el máximo provecho a lo que tenemos multiplica lo bueno en nuestras vidas.

El desapego implica – ” vivir el momento presente” – vivir en el aquí y en el ahora -. Permitimos que en la vida las cosas se den por sí solas en lugar de forzarlas y tratar de controlarlas. Renunciamos a los remordimientos por el pasado y a los miedos por el futuro. Sacamos el mayor provecho a cada día.

El desapego también implica aceptar la realidad, los hechos. Requiere fe en nosotros mismos, en Dios, en otras personas, en el orden natural y en el destino de las cosas en este mundo. Nos liberamos de nuestros pesares y preocupaciones y nos damos a nosotros mismos la libertad para disfrutar de la vida a pesar de nuestros problemas no resueltos.

Confiamos en que todo está bien a pesar de los conflictos. Confiamos en que Alguien más grande que nosotros sabe, ha ordenado y se preocupa de lo que está sucediendo. Entendemos que este Alguien puede hacer mucho más por resolver el problema que nosotros. De modo que tratamos de no estorbar su camino y dejar que Él lo haga.

A su tiempo, sabremos que todo está bien porque vemos cómo las cosas más extrañas ( y a veces , las más dolorosas ) se solucionan de la mejor manera y en beneficio de todos.

Desapegarnos no quiere decir que nada nos importe: Significa que aprendemos a amar, a preocuparnos y a involucrarnos sin volvernos locos. Dejamos de crear un caos en nuestra mente y en nuestro medio ambiente. Cuando no nos hallamos reaccionando de un modo ansioso y compulsivo, nos volvemos capaces de tomar buenas decisiones acerca de cómo amar a la gente y de cómo solucionar nuestros problemas. Nos liberamos para comprometernos y para amar de modo que podamos ayudar a los demás sin lastimarnos a nosotros mismos.

Las recompensas que el desapego nos brinda son muchas: serenidad, una profunda sensación de paz interior, la capacidad de dar y recibir amor de una manera que nos enaltece y nos llena de energía, y la libertad para encontrar soluciones reales a nuestros problemas.

Encontramos la libertad para vivir nuestra propia vida sin sentimientos excesivos de culpa o responsabilidad hacia los demás. En ocasiones el desapego llega a motivar y a liberar a la gente que se encuentra a nuestro alrededor para empezar a solucionar sus problemas.

Dejamos de mortificarnos por ellos y lo perciben, de modo que finalmente comienzan a preocuparse por ellos mismos. Cada quien atiende sus propios asuntos.

El desapego es una acción y un arte. Es un modo de vida. ¿ Cómo nos desapegamos ? ¿ Cómo separamos nuestras emociones , nuestra mente , espíritu y cuerpo de la agonía del involucramiento ? . Lo mejor que podemos . Y , probablemente, un poco torpemente al principio. Un antiguo dicho de A A y de Al-Anón sugiere una fórmula de tres partes llamada honestamente, abiertamente y con voluntad de intentarlo. Si nos desapegamos, estamos en una mejor posición para trabajar sobre (o a través) de nuestras resentidas emociones.

“Si estamos apegados, probablemente no hagamos nada más que estar siempre irritados.” (Tomado del Libro Ya no seas codependiente de Melody Beattie).

Ley del desapego…

En el desapego se encuentra la sabiduría de la incertidumbre, en la sabiduría de la incertidumbre se encuentra la libertad con respecto a nuestro pasado, con respecto a lo conocido, que es la cárcel del condicionamiento pasado. Y nuestra disposición a adentrarnos En lo Desconocido, el campo de todas Las Posibilidades, nos sometemos A la mente creativa que dirige la danza del universo.

Esta Ley dice que para adquirir cualquier cosa en el universo físico es preciso renunciar al apego a esa misma cosa. Esto no quiere decir que abandonemos la intención de crear nuestro deseo. Abandonamos nuestro apego al resultado.

Esta acción es muy poderosa. En el momento en que renunciemos al apego al resultado, combinando la intención apuntada con el desapego simultáneamente, tendremos todo lo que deseamos.

El apego se basa en el miedo y en la inseguridad, y la necesidad de seguridad se basa en la falta de conocimiento de nuestro Yo verdadero.

La búsqueda de la seguridad es una ilusión. La solución a esta necesidad humana se encuentra en la sabiduría de la inseguridad o de la incertidumbre.

La búsqueda de la seguridad y de la certidumbre no es más que un apego a lo conocido y lo conocido no es más que la cárcel del condicionamiento pasado. La incertidumbre, por su parte, es el terreno fértil de la creatividad y la libertad puras, supone adentrarse en lo desconocido en cada momento de nuestra existencia. Lo desconocido es el campo de todas las posibilidades, siempre frescas, siempre nuevas, siempre abiertas a la creación de nuevas manifestaciones. Sin incertidumbre y sin lo desconocido, la vida no sería más que la repetición trillada de recuerdos gastados. Nos volvemos víctimas del pasado, y nuestro verdugo de hoy es el yo que nos queda en el ayer.

La fuente de la riqueza, de la abundancia, o de cualquier otra cosa en el mundo físico es el Yo. Todo lo demás son símbolos (automóviles, casas, billetes) transitorios que van y que vienen. Perseguir los símbolos es como conformarse con un plano en lugar del terreno verdadero. Así se genera angustia; acabamos sintiéndonos huecos y vacíos, porque cambiamos nuestro Yo por los símbolos de nuestro Yo.

El apego procede de la conciencia de pobreza, pues el apego siempre se dirige a los símbolos. El desapego es equivalente a la conciencia de riqueza, pues con el desapego existe la libertad para crear. Sólo con la participación desapegada podemos tener alegría y buen humor. De esta forma, los símbolos de la verdadera riqueza se crean espontáneamente y sin esfuerzo.

La verdadera conciencia de la riqueza es la capacidad de tener cualquier cosa que deseamos, en el momento en que la deseamos y con el mínimo esfuerzo

Aplicación práctica

Pondré a funcionar la ley del desapego comprometiéndome a hacer lo siguiente:

1) Hoy me comprometeré con el desapego. Me permitiré y les permitiré a los que me rodean la libertad de ser como somos. No impondré tercamente mi opinión de cómo deben ser las cosas. No forzaré las soluciones de los problemas, y, por tanto, no crearé con eso otros nuevos. Participaré en todo con absolutodesprendimiento.

2) Hoy convertiré a la incertidumbre en un elemento esencial de mi experiencia. Y gracias a esa disponibilidad para aceptar la incertidumbre, las soluciones surgirán espontáneamente de los problemas, de la confusión, del desorden y del caos. Cuanto más inciertas parezcan las cosas, más seguro me sentiré porque la incertidumbre es el camino hacia la libertad. Por medio de la sabiduría de la incertidumbre, encontraré mi seguridad.

3) Penetraré en el campo de todas las posibilidades y esperaré la emoción que tiene lugar cuando me mantengo abierto a una infinidad de alternativas. Cuando entre en el campo de todas las posibilidades, experimentaré todo el regocijo, la aventura, la magia y el misterio de la vida.

Nuestro definitivo crecimiento personal y felicidad verdaderamente dependen de dominar hasta cierto punto la ley del desapego. Algunas filosofías practican el desapego eliminando cualquier deseo mientras otras practican el desapego honrando lo que hay de sagrado en cada cosa. Elegir un determinado método o una combinación de ellos, te servirá para ser un creador mas atento, mientras experimentarás también una paz mas profunda…

Suelta… Deja ir …

A veces, es mejor dejar que algo se vaya y comenzar de nuevo. Hay cosas que nos pasan en la vida que encontramos difíciles de aceptar. Los recuerdos regresan y nos perturban una y otra vez.

Cuando algo sucede en nuestras vidas que encontramos difícil de aceptar, tenemos que decidir si hay algo que podamos hacer para cambiar las cosas.

Si lo hay, debemos hacer los que podamos para que todo esté de nuevo bien. Pero si hemos hecho todo lo posible, y en nuestro corazón sabemos que ahora no hay nada más que hacer, entonces, dejemos que se vaya lo que nos quita la tranquilidad.

Después de haber repasado los “qué hubiera pasado si…”y los “¿por qué?”, quizás aprendamos una lección valiosa.
Y descubramos que si bien fue doloroso, crecimos por la experiencia.

Aprender a dejar ir las cosas, en vez de preocuparnos por lo que pudo haber sido, con el tiempo podría ser más valioso que aquello … que hemos dejado ir.

Si queremos ser libres, si queremos dejar de sufrir por lo que tenemos o por lo que no tenemos, debemos abrigar un único deseo: Transformarnos.

El ejercicio consiste en tener siempre presente que nada ni nadie nos pertenece, que no vinimos al mundo para poseer cosas o personas, y que debemos soltarlas.

De modo que, cuando algo o alguien tiene que irse de nuestra vida, no alimentemos la ilusión de pérdida. Adquirimos una visión más amplia.

El sufrimiento llega cuando nos aferramos a algo o a alguien.

El apego empaña lo que debería estar claro: por detrás de una supuesta pérdida se esconde la enseñanza de que está por llegar algo nuevo y mejor para nuestro crecimiento. Y si no renunciamos a lo viejo ¿Cómo puede haber espacio para lo nuevo?…
(Nice Rivero)
Tomado de : http://www.ventanasalalma.com.ar/