Apego a la Imagen Social

Cuando uno esta pendiente de su yo y apegado a su imagen social, a veces procura cumplir grandes proyectos para sentirse halagado por los demás. Ese es el peor alimento que podamos buscar. El halago es un alimento que cada vez nos vuelve mas hambrientos y nos convierte en enemigos de todo lo que se nos oponga. Peor todavía, nos vuelve esclavos de estos enemigos, porque viviremos pendientes de ellos.

Leamos esta excelente explicación: “Puedes empeorar las cosas poniéndote a buscar a otras personas que te digan lo especial que eres para ellas e invirtiendo un montón de tiempo y energías en asegurarte que nunca van a cambiar esa imagen que tienen de ti. ¡Que forma de vivir tan agotadora!. De pronto, el miedo hace acto de presencia en tu vida; miedo a que se destruya tu imagen … Siéntete halagado, y en ese momento habrás perdido tu libertad, porque en adelante no dejaras de esforzarte por conseguir que no cambien de opinión. Temerás cometer errores, ser tu mismo, hacer o decir cualquier cosa que pueda dañar esa imagen… Si logras ver esto con claridad, te desaparecerán las ganas de ser especial para nadie”

Y lo mas temible sucede cuando alguien nos critica o nos contradice, y entonces sentimos que nos quitan esa buena imagen a la que estábamos tan apegados.

Hay un ejercicio útil para esos momentos en que uno se ha sentido humillado o despreciado, y tiene la tentación de bajar los brazos o de aislarse del mundo, aferrado a su yo dolorido, dominado por el apego a la apariencia personal. Es emitir el sonido que hace un animal, y repetirlo muchas veces. Por ejemplo repetir “muuuu” como una vaca, y mirarse a uno mismo repitiendo el mugido. Al hacerlo hay que dejar que brote una sonrisa, por lo ridículo que nos parece vernos mugiendo como una vaca. Así soltamos nuestro yo, nuestra apariencia, nuestra vanidad, dejamos de tomarnos tan en serio. Es importante que brote esa sonrisa, y continuar repitiendo el mugido con esa sonrisa en los labios, hasta que sintamos que herida de nuestro orgullo esta curada. Nada de expresiones serias en el rostro como si fuéramos el centro del universo.

Cuando uno es capaz de salir de su centro sabiendo que el mundo gira a su alrededor, entonces suelta su vanidad y sonríe, porque puede percibir la bella armonía del cosmos, donde todo finalmente termina bien. Así uno se libera de un peso terrible: la obligación de ser el responsable del funcionamiento de todo el universo.

Esta sonrisa, aunque no nos sintamos alegres, puede inducirnos a aceptar la alegría y puede ayudarnos a relativizar la tonta seriedad que provocan nuestras insatisfacciones y apegos. Y sera mejor todavía si logramos emitir una risa o una carcajada.

(Fragmentos del Libro Para liberarte de los apegos y obsesiones de Víctor Manuel Fernandez).

2 comentarios sobre “Apego a la Imagen Social

  1. estas terapias son exelentes y muy claras para cualquier persona, agradezco desde lo mas profundo de mi ser a quien ha tenido la bondad de publicarlas para que las podamos mirar y a la vez aprovechar para los propositos de sanar.

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