Libres de la Codependencia

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La codependencia es una adicción, una toxicidad que se produce en las relaciones interpersonales. La persona codependiente tiene un patrón de conducta y pensamiento que es completamente disfuncional y que le produce mucho dolor y angustia. Su problema radica en concentrar toda su energía en una sola persona.
Muchas personas han sido abandonadas o fueron criadas por padres que nunca les prestaron la atención que necesitaban. Por ejempo, existen papas ausentes que no asisten a ninguna fiesta del colegio, o a aquellos partidos de fútbol que para uno son sumamente importantes; madres que no están a nuestro lado cuando nos casamos o cuando nace nuestro hijo… y así es como transcurren momentos de la vida en los que sentimos que no somos reconocidos ni valorados.
Cuando los seres humanos no somos reconocidos ni validados, al llegar a la edad adulta nos convertimos en personas codependientes, y sin darnos cuenta nos volvemos adictos a la aprobación de la gente. Caemos en la trampa de pensar “sin ti no existo”.
Hace un tiempo atrás comencé a indagar lo que los investigadores denominaron “La ley del Pigmalion”, ley que establece que la expectativa que ponemos en el otro, la otra persona la tiende a realizar. Si esperas del otro un éxito, éxito es lo que generará.
Si sentencias al otro con un resultado caótico, así serán los resultados que obtendrá.
En Harvard se investigó a través de unos test psicológicos las respuestas que los alumnos daban cuando se depositaba en ellos toda la confianza y cuando se los ignoraba. Uno de los profesores eligió a dos de sus alumnos y les dijo: Ustedes son brillantes y tienen una memoria espectacular, sin embargo, su coeficiente intelectual era normal. Durante un tiempo se los trató como si realmente fueran brillantes. Al terminar la cursada, reiteraron el test a los mismos alumnos, y se dieron cuenta de que el coeficiente intelectual de aquellos jóvenes que habían sido tratados como brillantes había aumentado. Se esperó de ellos que fueran brillantes y así lo hicieron.
El gran problema de muchas personas hoy, especialmente de los jóvenes, es que nadie les trasmitió expectativas, no han sido validados ni se ha puesto fe en la capacidad y el potencial que está dentro de ellos.
Validar es especialmente importante en las relaciones familiares. La validación que recibimos de las personas que han desarrollado roles de autoridad puede marcarnos positiva o negativamente. Cuando somos niños, el mensaje más fuerte que necesitamos recibir es que nuestros padres están con nosotros, que nos aman. Pero cuando somos adolescentes, el mensaje que requerimos es diferente; no es que no necesitemos amor sino que en esta etapa la confianza se hace imprescindible, y necesitamos escuchar de nuestros padres: yo creo en ti. El adolescente comienza a cuestionar las afirmaciones de los adultos y quiere comenzar a “probar” si es cierto. Necesita de esa prueba y error que luego acompaña a los hombres y mujeres durante toda la vida. El mensaje
que nos dan nuestros padres cuando comenzamos a tomar nuestras propias decisiones y a equivocarnos es vital, puede habilitarnos o deshabilitarnos.Ese mensaje estará relacionado directamente con el sentimiento que experimentaremos frente a un fracaso o error en nuestra vida adulta. Por eso, es importante darles nuestra confianza a los adolescentes, y si se equivocan mostrarles que no es el fin del mundo, sino sólo un error; después de todo, de
ellos se aprende.
Cuando validamos predisponemos al otro en forma positiva: “positivizamos”. Cuando el otro confía en nosotros y nos transmite su entusiasmo en nuestro proyecto, esa confianza nos habilitará a arriesgarnos. Nuestro sistema límbico
acelerará la velocidad de nuestro pensamiento, y nuestra lucidez, energía, eficacia y eficiencia se incrementarán a pasos agigantados.
Si tus padres o tu jefe desarrollan sobre ti un alto concepto, y te lo hacen saber, es muy probable que exhibas un alto desempeño; pero si desconfían todo el tiempo de tu capacidad, y las expectativas que tienen en cuanto a tu rendimiento son bajas, probablemente termines cometiendo un error y los resultados que obtengas sean negativos.
Validar es ponerle un diez a las personas que te rodean. Es buscar el aspecto positivo en el otro y enfocarse allí. Validar es una decisión que mantiene tu salud emocional. Los resultados y las respuestas que obtengamos dependerán en gran medida de la confianza que haya sido depositada en nosotros.
Por eso, quiero decirte que mentor no es aquel que te palmea el hombro y te dice a todo que sí, sino aquel que te estimula, te presiona y te exige para que des a luz lo mejor de ti mismo, aquella persona que te dice: yo creo en ti, sé que vas a lograr más de lo que ya has logrado.
Aquellas personas que están huérfanas de confianza en sí mismas, tendrán conductas conforme al nivel de expectativas que poseen.
Necesitamos buscar mentores, líderes, amigos, personas que confíen en nosotros, que nos impartan un nivel de expectativas extra al que podamos recibir diariamente, que estén esperando ver nuestros mayores éxitos. Al rodearnos de estas personas iremos superando gradualmente las trabas que aprendimos a ponernos desde chicos.
Cuanto más grande es la confianza del líder sobre tu vida, cuanto más grande sea la capacidad con la que tus maestros sepan desafiarte, cuanta más estima sobre tu vida tengan tus padres, mejores y mayores logros serán los que produzcas en tu vida.
Todos necesitamos que alguien nos valide, un mentor, alguien que nos transmita estímulo, valor, coraje sobre nuestro espíritu y nuestras emociones…
La fe en mí mismo tiene que ser impartida por otro, por aquel que está delante de mi en la carrera.
Necesitamos saber que alguien cree en nosotros, y está esperando ver algo que todavía no logramos pero que sabe que somos capaces de hacer. Alguien tiene que creer en mí, alguien tiene que esperar de mí mi mejor protagónico.
La confianza en uno mismo no cae del cielo, ni aparece sola, sino que se forma al oír y recibir palabras de aliento, de sabiduría, de afirmación, de estima, de estímulo, de validación, y de sentir que realmente somos personas capaces de alcanzar todo lo que nos proponemos. Pero esto no significa convertirnos en personas codependientes.
Veamos ahora qué es lo que le sucede a una persona codependiente y sus características.
Podemos definir a un codependiente como una persona adicta a la gente. Por ejemplo, las mujeres que necesitan tener a su lado a un hombre sin importarles el trato que reciben de él; o los hombres que necesitan juntarse con sus pares y contar todos sus éxitos amorosos esperando que alguien valide su estima.
El abandono, la desaprobación y el menosprecio forman personas dependientes de aprobación y se aferran a la trampa mental de pensar “sin ti no existo”.

a) La codependencia elabora pensamientos falsos tales como los otros valen, yo no; ¿qué van a pensar si voy yo? Tus emociones se mezclan y no haces lo que realmente quieres sino lo que los otros sugirieron que es mejor para ti. Y al dejar que sea el entorno quien decida sobre tu vida, la dependencia aumenta determinándote a vivir bajo los mandatos, decisiones y emociones de los demás. Y vives pensando cómo hacer para gustarle a los otros.
b) La codependencia te convierte en una persona insegura y miedosa.
c) La codependencia te conduce al autoboicot.
d) La codependencia no te permite alcanzar las metas que te propones.
e) La codependencia determina que tus decisiones sean ilusorias y no estén basadas en metas concretas y cuantificables.
f) La codependencia te mantiene inerte y sólo te permite permanecer y subsistir. Necesitamos de la imaginación para vernos en nuestro futuro, pero no podemos usar la imaginación para analizar nuestro presente. La fantasía es el principal hilo conductor de las decisiones erróneas, te hace decidir según las emociones y no de acuerdo con los hechos.
g) La codependecia te lleva a detenerte siempre en el mismo conflicto. Si el problema o la dificultad se repite una y otra vez en tu vida, el contratiempo no es el problema, sino el conflicto que tú tienes con ese problema. Por ejemplo, si eres una persona que contrae una deuda detrás de la otra, el problema no es la deuda, sino la mala
administración que tienes del dinero. Hasta que no resuelvas el conflicto que tienes con el dinero, las deudas seguirán afectando tu economía.
h) La codependencia te hace vivir en el desánimo y en el descrédito de tus propias capacidades, y cuando una persona no cree en sí misma lentamente destruye su potencial y toda su capacidad innovadora y creativa capaz de generar nuevos logros y nuevas metas.
i) La codependencia te hace pensar que el error y el fracaso son el escalón final de tu vida y la última oportunidad que tuviste. Y sin darte cuenta comienzas una vez más a poner excusas para todo, te alejas de tu propósito y todo queda solamente en meros sueños. Las excusas se convierten en trabas que te inmovilizan y terminan matando tus metas.

Personas que han crecido huérfanas de confianza en sí mismas cometen los mismos errores vez tras vez. Si estás leyendo este libro es porque sabes que tu destino no es ni la codependencia, ni el fracaso, sino un futuro lleno de resultados extraordinarios.
· Dentro de ti están las capacidades y habilidades que necesitas para alcanzar tu sueño, el potencial dispuesto a diseñar los mejores planes y la aptitud y la actitud que precisas para llegar a la cima.
· Las respuestas que estás buscando, la solución a ese conflicto que te parece imposible de resolver están dentro de ti. Sólo necesitas creerlo y hablarlo para entrar y alcanzarlo. ¡Acción!, ¡acción!
· Sé libre de la codependencia y serás libre para elegir tu propio estilo de vida. Ser libre de la gente quiere decir que nadie más podrá lastimar tus emociones, ni indicarte qué vida debes vivir.

Comienza a creer en ti y no te autoboicotees…

(Bernardo Stamateas de su Libro Autoboicot-cuando el toxico es uno mismo-).

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Reflexión del Dia: ¿Como liberarme de las Adicciones?

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Los orientales hablan de lo inútil de crear oleaje cuando no sopla el viento;como cuando comemos desenfrenadamente o buscamos sexo para llenar con comida o con sexo un “vacío interior”. Pero como la comida y el sexo no están para eso, se produce creciente insatisfacción y una triste obsesión.
A la persona desbocada, obsesionada por un placer, por ejemplo, en realidad no es el placer lo que lo motiva, sino la curiosidad de lo que no ha experimentado. La expectativa de lograr algo que todavía no ha probado. Olvida que el ser humano “no puede tenerlo todo”. Lo único infinito es su deseo, porque fue creado para el Infinito divino. Las cosas, los cuerpos, los proyectos, no tienen esa dimensión infinita, y por eso nunca son suficientes.
Solo la curiosidad sostiene las obsesiones, porque en el fondo la curiosidad es preguntarse: “¿ Y si eso que yo no tengo pudiera darme la paz y la plenitud que no consigo”? . Entonces luchara hasta que consiga saberlo. Y volverá a defraudarse. Es necesario convencerse de ese engaño, verlo con claridad, reconocerlo de frente y tomar la decisión de liberarse de esa mentira.

Cada vez que en nuestro interior se hace presente una sensación de insatisfacción o de tristeza, tendremos que preguntarnos cual es la obsesión interior – inventada por nosotros mismos – que esta causando esta insatisfacción y nos esta engañando.

El primer remedio a las insatisfacciones es “tomar consciencia clara” de lo que estoy sintiendo. Por ejemplo: vanidad porque me rechazaron, tristeza por lo que quiero gozar y no puedo, rencor porque me han despreciado, humillación porque perdí un afecto que me negaron, frustración porque no logre lo que tanto deseaba. Entonces me pregunto: ¿ Vale la pena este sentimiento ?¿ Es valioso y saludable que yo lo alimente?¿ No sera mejor para mi fomentar otro sentimiento que me brinde paz, alegría y libertad?. De esta manera uno suelta la obsesión por su imagen,se libera de su orgullo lastimado, suelta su vanidad tonta e inútil, o su afecto insatisfecho y se entrega con creatividad y entusiasmo a mejorar el mundo para los demás.
En realidad esta toma de consciencia es el ejercicio mas importante para aprender a soltar y liberarse de los apegos y las obsesiones por poseer y dominar. Se trata de detenerse a contemplar estos procesos mentales de los apegos, y de los sufrimientos que proceden de esos apegos. No para lamentarse, para juzgarse o despreciarse a si mismo, solo para descubrir que hay en nuestro interior y quitarle fuerzas.

“Si las sensaciones son contempladas como burbujas que se inflan y se desinflan, su conexión con la avidez o la aversión, sera mas y mas debilitada, hasta que finalmente se quiebre esa atadura. Mediante esta practica el apego a gustos y disgustos sera reducida y, mediante esta practica, un espacio interior sera conquistado para conseguir el crecimiento de virtudes y emociones mas refinadas para: el amor benevolente y la compasión, para el contento, la paciencia y la resistencia”.

(Víctor Manuel Fernandez de su Libro Para Liberarte de los Apegos y Obsesiones).

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