Meditación 9 de Enero: Enfado

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El enfado se muere en cuanto se alimenta. Dejarlo morir lo engorda. (EMILY DICKINSON).

El enfado no ha sido una emoción fácil para nosotras. Nos enfadamos cuando no se cuenta con nosotras para una promoción. Nos enfadamos cuando nadie escucha. Nos enfadamos cuando no se escuchan nuestras ideas, y mucho más cuando esas mismas ideas son declaradas «fantásticas» cuando las presenta uno de nuestros colegas masculinos. Nos enfadamos cuando estamos tan agotadas y tensas que nos vemos de repente gritando a las personas que más queremos. Entonces nos enfadamos por habernos enfadado, e intentamos «controlarnos».
Es importante recordar que los sentimientos no son más que eso… sentimientos. Es normal que tengamos sentimientos, y es normal que nos enfademos. El enfado sólo es dañino cuando se reprime dentro y «muere», como dice Emily Dickinson. Cuando lo mantenemos dentro, crece y lo hacemos explotar sobre personas inocentes en las circunstancias más sorprendentes. Entonces, acabamos sintiéndonos mal con nosotras mismas y consiguiendo ser el blanco del enfado de otras personas. Tenemos que encontrar situaciones seguras en las que podamos dejar salir nuestro enfado. Podemos respetarlo. Es nuestro amigo. Nos permite conocer cuándo algo no va bien.

El enfado no es el problema. Es lo que hago con él.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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