Meditación 12 de Julio: Culpabilidad/Tiempo para estar sola

Quería llegar aquí sola y varias personas me pidieron si podían venir conmigo. No os puedo ni decir lo difícil que ha sido llegar por mí misma. (MARY).

Con frecuencia nos sentimos culpables cuando hacemos algo solas. Hemos aceptado tanto el mandato de estar conscientes de los sentimientos de los demás, de cuidarlos y de ponernos las últimas, que muchas veces nos sentimos incómodas incluso de tener necesidades. ¡Qué egoísta parece negarnos a recoger a alguien en el coche cuando de todas maneras vamos en la misma dirección. Seguramente podíamos salir de nosotras un poco. Incluso si nos negamos a la demanda, ¿no nos vamos a ver sobrepasadas por la culpabilidad, y de todas maneras tampoco disfrutaríamos? ¡Qué situación de «pierde-pierde»!
Tal vez podríamos utilizar este tiempo de estar solas para explorar nuestra culpabilidad y aprender de ella. Incluso tener tiempo para explorar la culpabilidad requiere tiempo para estar sola. Quizá necesitemos esta exploración desesperadamente.

Cuando digo no a una demanda de mi tiempo, no estoy separándome de la persona que me lo pide, sino que me estoy permitiendo actuar para mí misma.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 11 de Julio: Metas

Es bueno tener un final a cada jornada; pero al final, es la jornada lo que importa. (ÚRSULA K. LE GUIN).

Cuando recordamos que la vida es un proceso, este recuerdo nos ayuda a plantear nuestro establecimiento de metas en perspectiva. El propósito de establecer las perspectivas es el de ofrecernos una estructura temporal en la que actuar. Lamentablemente, cuando empezamos a creer que la estructura es sólida y real, perdemos el contacto con el proceso de llegar a ella. Es por eso por lo que con frecuencia nos sentimos tan deprimidas y nos dejamos desplomar cuando alcanzamos nuestras metas. No nos hemos permitido disfrutar la experiencia de la jornada, y cuando alcanzamos el fin, hemos perdido la jornada.
Estar en el presente nos permite experimentar la jornada y responder a su proceso. Cuando actuamos de esta manera, vemos que todas nuestras metas son sólo ideas temporales que cambian a medida que nos acercamos a ellas.

Cada día es una jornada. Cada día es un proceso.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 10 de Julio: Agotamiento

Vinisteis como un ejército solemne a aportar una nueva vida al hombre [sic]. Arrancasteis esa vida de la que ignorabais todo de su meollo y les dijisteis cómo tenía que ser. Les quitasteis cada hora, cada minuto, cada nervio y cada pensamiento hasta en los más remotos rincones de sus almas; y les dijisteis cómo tenía que ser. Vinisteis y prohibisteis la vida a los seres vivos. (AYNRAND).

Parece que Ayn Rand está hablando sobre este sistema masculino de hombres blancos y adictivo en el que vivimos, un sistema que es ajeno a las mujeres por nacimiento, y del que hemos llegado a creer que es necesario participar para sobrevivir. Pero ésta no es la realidad: es un sistema, y como sistema no contiene más verdad que otro sistema diferente. Por desgracia, hemos sido enseñadas en que dicho sistema es la realidad, a pesar de que, a ciertos niveles, sabemos que no lo es. Además, desgraciadamente, este sistema se alimenta de adicciones y las necesita para que podamos tolerarlo. Afortunadamente, tenemos otras opciones.

Estoy cansada de ser alguien que no soy.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 9 de Julio: Entusiasmo

Se necesita algo en lo que creer, algo en lo que se pueda poner todo el entusiasmo a corazón pleno. Necesitamos sentir que la vida tiene un sentido, de que se nos necesita en el mundo. (HANNAH SENESH).

Hace varios años tomé una decisión drástica. Decidí que sólo trabajaría en aquello que me entusiasmase. Yo era psicoterapeuta, conferenciante, y dirigía seminarios prácticos. Esta decisión me aterrorizó, puesto que yo era madre sin pareja y tenía responsabilidades económicas.
Decidí no aceptar ningún/a cliente que no me entusiasmase. No daría ninguna conferencia ni dirigiría ningún seminario práctico o taller por el dinero, el prestigio o el ego. Sólo haría lo que me pareciera justo hacer. Sólo haría las cosas que me parecieran intuitivamente relacionadas con el sentido y propósito de mi vida. Yo temía acabar siendo una marginada, una mujerzuela y morirme de hambre, a pesar de que ingresaba más dinero que antes desde que tomé esta decisión. Todavía vivo mi vida basada en esta decisión.

No digo que esto funcione para todo el mundo, pero ha funcionado para mí.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 4 de Julio: Autoestima

Las personas me llaman feminista cuando expreso sentimientos que me diferencian de un felpudo o de una prostituta. (REBECCA WEST).

Cuando una mujer cree que es igual, se la mira con lástima. Cuando afirmamos lo que conocemos, y lo que creemos se nos llama agresivas y poco femeninas. Cuando afirmamos que las mujeres son maravillosas y que estamos orgullosas de ser mujeres, se nos dice que estamos contra los hombres.
Cuando manifestamos nuestras percepciones, se nos dice que no entendemos la realidad. Cuando ponemos por delante nuestros valores, se nos llama locas y se nos reprocha que no entendemos la manera en que funciona el mundo. ¿Es así de extrañar que a veces tengamos dificultades con la autoestima?

El apaleamiento adopta muchas formas. Mi autoestima es constantemente asaltada, pero es realmente mía cuando llego a su esencia.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 3 de Julio: Humor

Oye tú, viejo pellejo negro, me dejas fría; me pareces un viejo paquete de plástico arrugado, con tus grandes orejas aleteando a los lados de tu cabeza como las alas de un buitre. (ZORA NEALE HURSTON).

Me gustan los escritos de Zora Neale Hurston. Tienen la cualidad de ir al meollo de las cosas, y lo hace con humor y claridad. ¿Cuántas veces hemos tenido pensamientos similares a los expresados en la cita, y no nos hemos permitido disfrutar las cosquillas y las risas en nuestra cabeza? Hacemos la vida tan seria y que las cosas sean tan importantes, que no nos atrevemos a reír por miedo a ofender.
Para no ofender a nadie, nos convertimos en personas sin humor y con vidas sin gracia. ¡Qué tonto!

Pienso que puede ser útil recordar que nuestro humor añade color a un mundo que se ha hecho gris e inatento.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 2 de Julio: Amabilidad

No he sido amable… he sido una gallina. (CLAUDIA).

Como mujeres, no se nos ha educado para ser amables. Hacemos cosas «agradables» para la gente, decimos cosas agradables y somos «amables». Muchas de nosotras creemos que si dejamos de ser amables, tenemos que ser desagradables. Habiéndonos aburrido de nuestra amabilidad, muchas hemos experimentado con la
posibilidad de ser desagradables.
Las que intentamos aclararnos con nosotras mismas y con las demás personas, hemos descubierto que nuestra amabilidad está íntimamente vinculada a nuestra autenticidad. Si queremos ser más auténticas, tenemos que estar dispuestas a soltar nuestra «amabilidad».
Al soltar nuestra amabilidad, descubrimos que somos más honestas. Ser honestas con nosotras mismas y con nuestras vidas es un paso esencial hacia la salud. Para ser más auténticas, tenemos también que abandonar el ser «gallinas» y arriesgarnos.

Con frecuencia, cuando decimos que estamos siendo amables para proteger a otras personas, la persona que estamos realmente protegiendo es a nosotras mismas.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).