Meditación 24 de Febrero: Opciones/Responsabilidad

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Nosotras somos absorbidas sólo cuando queremos serlo. (NATAHLIE SARRAUTE).

Cuando hablamos de hacernos responsables de nuestras vidas debemos aclarar lo que queremos decir por responsabilidad. El significado adictivo de la palabra responsabilidad significa responder ante alguien y también culpabilidad. Cuando las mujeres aceptan este significado, no pueden soportar tomar la responsabilidad de sus vidas o ver a otras mujeres hacerlo, porque presuponen que hacerse responsables significa culpabilizarse por lo que son y por la situación en la que se encuentran. Por desgracia, esta actitud nos coloca en una posición de víctimas y de ser desposeídas de nuestro poder.
Sólo podemos recuperar nuestras vidas cuando aceptamos que tenemos opciones, y las ejercemos. Es inherente a este proceso de recuperación reconocer las opciones que hemos tomado (¡todas ellas!) y continuar.
Así no nos culpabilizamos por nuestras vidas; las recuperamos y las aceptamos para poder dar los próximos pasos.

He tomado algunas malas opciones, otras regulares y otras buenas. Lo más importante es que todas ellas son mías.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 23 de Febrero: Autenticidad

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Se puede mentir con palabras y también con el silencio. (ADRIENNE RICH).

Cuando empezamos a curarnos, tenemos una nueva apreciación de las palabras de Jesús: «Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.» Parte del propósito de nuestro comportamiento adictivo es que no estemos en contacto con nosotras mismas, y, cuando esto sucede, no podemos ser honestas con ninguna persona. Debemos saber lo que pensamos y sentimos para ser honestas con los demás. Al principio de nuestra recuperación, empezamos a darnos cuenta lentamente de lo lejos que nos hemos ido de nosotras mismas… ¡desde luego, nos hemos alejado un largo recorrido!
Hemos estado temerosas de decir la verdad con toda honestidad. Hemos tenido miedo de perder nuestros empleos,nuestras amistades y todo lo que tenemos. A medida que nos volvemos más honestas, empezamos a deshacer el embrollado nudo de falsedad, introversión, control y confusión. Vemos cómo nuestra falsedad ha conducido a la confusión, e incluso cuando ha sido un proceso difícil, nos encontramos suspirando de alivio en la brisa refrescante de la autenticidad.

Estoy recuperando de nuevo, poco a poco, mi capacidad para ser honesta. Estoy asombrada de lo mucho que me había apartado de mí misma.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 15 de Febrero: Sentirse loca

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Mi marido pensó que yo debía hablar a alguien sobre… mis problemas. Él piensa que estoy dando señales de no poder llevar las cosas como lo hacía antes. NORMA JEAN HARRIS (Sheila Ballantyne).

¿Por qué siempre sucede que somos nosotras las que parecemos necesitar ayuda? Es cierto que a veces nos sentimos enloquecer, y que los sentimientos de estar abrumadas no nos son desconocidos. Pero, ¿por qué siempre recae sobre nosotras la etiqueta de estar locas (¡si es que alguien tiene que estar loco!)?
A veces es un alivio admitir que nos sentimos locas. Necesitamos a alguien con quien hablar cuando nos sentimos aisladas. Otras personas parecen que lo llevan bien. ¿Por qué no podemos nosotras llevarlo bien? Al menos, hablar con alguien o ir a un grupo en donde hay otras mujeres nos ayuda a reconocer que no somos las únicas en tener este tipo de sentimientos. Buscar ayuda y apoyo puede ser un punto de inflexión. A fin y al cabo, los grupos de personas adictas al trabajo son gratuitos.

Quizá mi incapacidad para enfrentarme a una situación de locura «como lo hacía antes» es un signo de mi paso hacia la salud.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 14 de Febrero: Expectativas

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Nadie hace objeciones a una mujer por ser una buena escritora, escultora o bióloga, si al mismo tiempo se las arregla para ser una buena esposa, buena madre, estar bien maquillada, de buen humor, elegante y no es agresiva. (LESLIE M. MCINTYRE).

¡Está bien! ¿Cuál es entonces el problema? No es fácil estar elegante cuando tenemos cerca niños que empiezan a gatear… pero lo intentamos. No es fácil criar hijos y permanecer esbelta y bien maquillada… pero lo intentamos.
No existe probablemente ningún grupo de personas en esta sociedad que intenten con más esfuerzo que las mujeres responder a las expectativas de los demás. Como consecuencia, estamos siempre mirando afuera para obtener valoración, y por mucha que obtengamos, no es suficiente. Intentando siempre ser las que los demás piensan que deberíamos ser,nos hemos perdido a nosotras mismas y hemos acabado teniendo poco que aportar en cualquier relación o tarea.

Las expectativas son como las fajas. Probablemente deberíamos haberlas descartado hace años.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 13 de Febrero: Moral Personal

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No quiero, y no lo haré, cortar mi conciencia para «estar a la última». (LlLLIAN HELLMAN).

Uno de los efectos del proceso de adicción es que gradualmente perdemos contacto con nuestra moral personal y nos deterioramos lentamente como personas morales. Es fácil ver cómo la persona alcohólica o drogadicta está dispuesta cada vez más a mentir, engañar, robar, e incluso a matar o a herir a la persona a la que quiere, para conseguir su dosis. Pero las mujeres que hacemos demasiado no somos diferentes. También tenemos deslices morales. Retenemos información, mentimos, engañamos o rebajamos a los demás para seguir adelante. Estamos dispuestas a pasar por alto nuestras normas de conducta y nuestra moral para llegar hasta la cumbre, para «estar a la última». Cuando pasamos por alto nuestra moral personal, hemos vendido nuestra alma y estamos perdiendo el «yo que es realmente yo».
Parte de nuestra recuperación consiste en reconocer que nuestra moral personal es uno de nuestros activos más preciados, y que es demasiado importante para tratarla a la ligera.

Me valoro suficiente para darme cuenta de que mi moral personal es una baliza que hay que seguir.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 12 de Febrero: Metas/Competición

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Aquello en que te has convertido es el precio que pagaste para obtener lo que querías. (MIGNON MCLAUGHLIN).

¿Merecía la pena? ¿Vale la pena? ¿Podemos mirar al espejo y decir a la persona que vemos: «¿Eres alguien que admiro y respeto?»
Debemos recordar que cada paso en el camino de la vida es como dar un paseo. Nos lleva a algún lado, y los pasos dejan frecuentemente huellas.
No podemos decirnos a nosotras mismas: «Bueno, lo que estoy haciendo es urgente ahora, así que continuaré haciéndolo así. Más adelante ya solucionaré las consecuencias», y que no haya consecuencias después. Los rechazos de nuestra vida están relacionados entre sí.

Lo que hago se convierte en lo que soy. Estoy trabajando ahora con elementos muy preciados.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 11 de Febrero: Aceptación/Conflictos/Sentimientos

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Cuando Peter Pan me dejó, las emociones negativas que surgieron y explotaron en mí eran horribles. Pero Dios continuó diciéndome que todas ellas eran parte de mí y que no podía intentar esconderlas bajo la alfombra porque no me gustasen. (ElLEEN CADDY).

Existen acontecimientos a lo largo de nuestras vidas que eluden los sentimientos que nunca supimos que estaban ahí y que pensábamos que nosotras éramos completamente incapaces de tener. Un marido quiere el divorcio o tiene una aventura sentimental. Un jefe promociona, saltándose nuestra antigüedad, a una mujer mucho más joven y guapa (eso es lo que creemos) y menos cualificada (estamos seguras de ello), y descubrimos que las brujas de Endor o los viejos dragones no son nada en comparación con nosotras. Podríamos arrojar fuego por la boca y fundir diamantes con nuestro aliento.
Bueno, correcto, ¡y qué! Es normal tener esta clase de sentimientos. No es sano proyectarlos sobre los demás o reprimirlos. Se cocerían dentro de nosotras.

Cuando tengo este tipo de sentimientos, tengo otra oportunidad de aprender algo nuevo de mí misma. Entonces pienso… Gracias.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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