Meditación 18 de Abril: Reconocimiento

Y a todas esas voces de sabiduría que me han susurrado a lo largo del camino.(DHYANI YWAHOO).

La gratitud y el reconocimiento son facetas importantes de nuestras vidas. ¡Ha habido tantas mujeres que han compartido su sabiduría y su conocimiento con nosotras! Parte de esta sabiduría ha sido aprendida de otras personas y parte ha constituido un autoaprendizaje, el conjunto ha sido profundo.
¿Recuerdas la vecina que nos enseñó a cuidar las plantas? ¿Recuerdas a la madre que nos enseñó algunos trucos para no interponernos en el camino de nuestros hijos? ¿Recuerdas a aquella diminuta anciana en nuestro lugar de culto que parecía vivir silenciosamente lo que se nos había dicho que era la espiritualidad?
¿Recuerdas aquel libro que aparecía justo en el momento en que lo necesitábamos?
Ha habido voces de sabiduría por todas partes a lo largo de nuestras vidas.

Tal vez, como dice una de mis amigas sabias, «ya es tiempo de tener un ataque de gratitud».

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 17 de Abril: Curación

El nuevo espacio… tiene una especie de invisibilidad para las personas que no han entrado en él. (MARY DALY).

Es especialmente difícil para las mujeres que hacemos demasiado considerar la posibilidad de entrar voluntariamente en lo desconocido. Como a cualquier persona adicta, nos gusta mantener todo bajo control, y no queremos siquiera empezar un viaje sin un buen mapa de carreteras. Desgraciadamente, la recuperación no funciona de esta manera. La recuperación es un salto de fe.
La mayoría de nosotras, por el hecho de haber crecido en familias disfuncionales, trabajar conforme a modelos de adicción y vivir en una sociedad adicta, no tenemos un conocimiento vivencial de lo que significa vivir nuestro proceso, vivir con la sobriedad o vivir conforme a nuestra propia claridad. Pero muchas personas están dando este salto de fe y dando el primer paso en el camino de la recuperación. Sabemos que tiene que haber algo mejor. Tenemos un vago recuerdo de algo.
Casi podemos recordar que está ahí. Uno de los verdaderos milagros de hoy día es que muchas mujeres estamos empezando a recuperarnos, aunque realmente no tenemos una clara idea de lo que es la recuperación.

He deseado un milagro, y yo puedo serlo.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 14 de Abril: Hacer Balance/Gratitud

El cambio a largo plazo exige mirar honestamente a nuestras vidas y darnos cuenta de que es agradable ser necesitada, pero no a expensas de nuestra salud, de nuestra felicidad o de nuestra cordura. (ELLEN SUE STERN).

No hay ninguna dosis rápida para ninguna adicción, y la adicción al trabajo, a las prisas, a las ocupaciones y a cuidar de los demás son adicciones. Parte del «pensamiento que huele» de las personas adictas es querer una dosis rápida. No existe ninguna. Incluso querer una dosis rápida es parte de la enfermedad.
Los Doce Pasos funcionan, y es posible para nosotras vivir vidas serenas, felices y productivas. Pero la recuperación toma tiempo. Existen muchas colinas y valles a lo largo del camino, y si continuamos asistiendo a encuentros, recurriendo a nuestro mentor, y practicando el programa, descubriremos que tenemos una conexión con un poder más grande que nosotras, y que nuestras vidas mejoran.

Soy muy afortunada de tener el apoyo de un programa que funciona y la compañía de otras personas para hacer esta jornada conmigo.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 13 de Abril: Adrenalina/Estar Ocupadas

Les repugna la calma que sigue a la tormenta. (DOROTHY PARKER).

¡Ah, ese subidón de adrenalina! ¡Cómo nos gusta! Estamos tan acostumbradas a tratar con la crisis que nos ponemos nerviosas cuando las cosas se calman.
Muchas mujeres que nos estamos recuperando de la adicción al trabajo y que estamos haciendo demasiado, empezamos a reconocer que nos hemos hecho adictas a nuestro propio subidón de adrenalina. Solíamos obtener un «zumbido» con la excitación de un nuevo proyecto o de un plazo imperioso. Funcionábamos mejor bajo presión (o así lo creíamos). Nos poníamos nerviosas y tensas cuando nuestras vidas se volvían demasiado tranquilas. Necesitábamos el estímulo emocional. Necesitábamos nuestra dosis.
Afortunadamente, empezamos a darnos cuenta de que nuestros aumentos de adrenalina estaban agotando nuestro cuerpo y nuestro ser. Nuestra adicción a nuestra propia adrenalina era tan destructiva para nuestros cuerpos como las drogas o el alcohol. La recuperación de la adicción a la adrenalina ha sido un lento y doloroso proceso. Pero tenemos la esperanza de una nueva vida y la posibilidad de vivir en un cuerpo sano.

He descubierto que lo que solía llamar entumecimiento, podía ser simplemente satisfacción, y la satisfacción es estupenda.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 12 de Abril: Fines de semana/Tiempo no estructurado

Los domingos son terribles porque es claro que no hay nadie a cargo del mundo. Y saber esto te deja deambulando, luchando a brazo partido con las expectativas no cumplidas y vagos anhelos. NORMA JEAN HARRIS (Sheila Ballantyne).

Los fines de semana son horribles para las mujeres que hacemos demasiado. Echamos en falta la estructura de la semana laboral. No nos gusta la ausencia de horario y nos sentimos perdidas sin el trabajo. Para evitar experimentar estos sentimientos, hemos desarrollado ciertas estrategias de seguridad. Nos traemos trabajo a casa. Nos organizamos los proyectos y actividades de fin de semana de tal manera que tenemos el sentimiento de seguridad de estar en el trabajo.
Después nos entra el pánico y vamos a la oficina para «recoger algunas cosas y atar algunos cabos sueltos».

¿De qué tenemos miedo?… ¿de nosotras mismas?

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 11 de Abril: Ocupaciones/Prisas/Dispersión

Una señal de una verdadera adicta al trabajo es limpiar la casa en ropa interior. (COLEEN).

Las adictas al trabajo podemos ver tantos proyectos inacabados y tantas cosas que hay que hacer que nos dispersamos con facilidad. Vestirse por la mañana no es algo fácil. Tomamos la ducha, e inmediatamente vemos algo que hay que hacer. Nos ponemos la ropa interior y en ese momento vemos algo que hay que hacer. Es difícil centrarse en la actividad que se está haciendo; siempre vemos millones de pequeños detalles que empezamos a poner en orden antes de que hayamos podido acabar de vestirnos.
Seguramente habremos tenido tiempo de recoger los papeles esparcidos cuando nos dirigíamos a la cocina a tomar el desayuno. De vuelta al cuarto de baño podemos estirar las fundas de las almohadas y la colcha de la cama. Si ponemos entonces la lavadora, puede hacer la colada mientras pasamos rápidamente el aspirador.
¿Es extraño que nos veamos internamente como incompetentes? Aunque una serie de pequeñas tareas queden hechas, estamos tan dispersas que saltamos de una a otra y nunca tenemos el sentimiento real de haber acabado. Es útil recordar que nuestra enfermedad consiste en estar siempre ocupadas y dispersas. Sólo reconociendo este comportamiento como parte de la enfermedad y no como parte de lo que somos de verdad, nos abrimos a la posibilidad de recuperación.

Soy impotente respecto a estos comportamientos, y el reconocimiento de mi impotencia es el primer paso hacia la salud.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 7 de Abril: Mentes Monótonas

La vida ha de ser una lucha del deseo de esas aventuras cuya nobleza fertiliza el alma. (REBECCA WEST).

Uno de los efectos secundarios de hacer demasiado es que se desarrolla una mente monótona. Perdemos tanto tiempo en nuestro trabajo y en las actividades que se relacionan con él que nuestra conciencia y nuestras percepciones se hacen cada vez más estrechas. Llegamos a un punto en el que no podemos hablar sino de trabajo y, a decir verdad, no queremos hablar sino de nuestro trabajo.
Nos hemos vuelto tontas y sin interés. Podemos incluso descubrir que nos aburrimos de nosotras mismas. Esto nos sucede a las que trabajamos a pleno tiempo en casa y también a las que están dirigiendo una empresa.
Hemos tomado un arco iris y lo hemos comprimido hasta convertirlo en un rayo de luz sólido y sin interés.

Las lágrimas derramadas por mí misma pueden ser el prisma que necesito para volver a descubrir el arco iris que está dentro de mí.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).