Meditación 25 de Marzo: Ocupaciones permanentes

No había ninguna necesidad en absoluto de hacer todas las tareas domésticas. Después de los primeros cuatro años, la suciedad no ha aumentado. (QUENTIN CRISP).

Me encanta sencillamente esta cita de Quentin Crisp. Me hizo detenerme y considerar la posibilidad de que fuera verdad. ¿Hubiera tenido alguna vez el valor y la seguridad de dejar mis tareas domésticas durante cuatro años, para ver si había un límite natural a la suciedad acumulada? De ninguna manera, no estoy segura de quererlo.
Pero, ¿qué cantidad de tareas domésticas llevo a cabo porque necesito mantenerme ocupada y no porque necesiten realmente ser hechas?
Una de las características de una adicta al trabajo es la costumbre de aplazar las decisiones. Con frecuencia, nuestras ocupaciones son una forma sutil de aplazar decisiones que nos mantienen alejadas de lo que hay que hacer realmente.

Estoy agradecida por las cosas que oigo que me dan la oportunidad de cambiar mi percepción, aunque sea ligeramente.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 19 de Marzo: Promesas Irrealistas/Desesperación

Las adictas al trabajo hacemos tantas promesas que ningún ser humano sería capaz de cumplirlas. Esta es una de las maneras que tenemos de mantenernos sintiéndonos mal con nosotras mismas. (LYNN).

Uno de los problemas que las adictas al trabajo y a cuidar a los demás tenemos es que nos dispersamos excesivamente y creemos que somos capaces de cumplir las promesas que hacemos. Queremos ser amables. Queremos ser miembros del grupo. Queremos ser consideradas personas competentes y de confianza.
También odiamos decir no cuando alguien se fija y confía en nosotras para pedirnos que hagamos algo. Queremos ser capaces de entregarnos.
Pero, cuando no verificamos con nosotras mismas si queremos o podemos cumplir nuestras promesas, acabamos comprometiéndonos demasiado y, en última instancia, sintiéndonos mal con nosotras mismas, lo cual sólo alimenta nuestros problemas de autoestima.

Comprobar si quiero y puedo cumplir una promesa, antes de hacer que sea buena para mí y para los demás.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 5 de Marzo: Soledad

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La soledad y el sentimiento de no ser querida constituyen la pobreza más terrible. (MADRE TERESA).

El sentimiento de soledad no es algo raro en las mujeres que hacemos demasiado. Estamos constantemente ocupadas y rodeadas de personas, pero nos sentimos solas. De hecho, es muy posible que una de las razones que nos mantienen tan ocupadas es que intentamos evitar nuestros sentimientos de soledad y, al mismo tiempo, nos asustan las relaciones íntimas.
Creemos que con correr simplemente todo el tiempo, estar bastante ocupadas, y rodearnos de gente suficientemente importante e interesante, nuestra soledad desaparecerá. Desgraciadamente, ninguna de estas cosas funcionan. Ciertamente, como dice Fiona Macleod, «mi corazón es un cazador solitario que caza en una colina solitaria». Nuestros corazones están buscando algo, y las muchas cosas que hemos intentado no parecen ser lo que buscamos. Cuando perdemos nuestra conexión con nuestro ser espiritual, nos encontramos solas por muchas cosas que tengamos.

La soledad no está fuera, sino dentro.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 2 de Marzo: Sentirse loca

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¿Cómo sé todo esto? Porque estoy loca. Siempre puedes confiar en la información proporcionada por las personas que están locas; tienen acceso a verdades no disponibles a través de canales ordinarios. NORMA JEAN HARRIS (Sheila Ballantyne).

Hace varios años, después de haber escrito y publicado Women’s Reality, visité a una vieja amiga en Nueva York. Después de charlar un rato, me dijo: «Has cambiado» (ella es analista ¡y siempre se da cuenta de las
cosas!). «¿De verdad?», dije yo. «¿Y de qué manera?» (yo abrigaba la esperanza secreta de haber cambiado). Después de todo, no nos habíamos visto desde hacía varios años, y si no había cambiado, ¿tendría realmente un problema grave?). «Ya no tienes miedo de estar loca», señaló. «Tenía yo miedo de estar loca?», pregunté algo alarmada. «Sí», dijo tranquilamente. «Bueno, después de haber escrito Women’s Reality, me doy cuenta de que la gente que está en contacto conmigo me dice continuamente que estoy loca, cuando expongo mis percepciones más claras, más cuerdas y más preciadas. Ahora acepto que estoy “loca” a los ojos de una sociedad adicta, y me siento muy “cuerda” en mi “locura”.»

Ten cuidado con las personas que etiqueten que alguien está «loco».

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 24 de Febrero: Opciones/Responsabilidad

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Nosotras somos absorbidas sólo cuando queremos serlo. (NATAHLIE SARRAUTE).

Cuando hablamos de hacernos responsables de nuestras vidas debemos aclarar lo que queremos decir por responsabilidad. El significado adictivo de la palabra responsabilidad significa responder ante alguien y también culpabilidad. Cuando las mujeres aceptan este significado, no pueden soportar tomar la responsabilidad de sus vidas o ver a otras mujeres hacerlo, porque presuponen que hacerse responsables significa culpabilizarse por lo que son y por la situación en la que se encuentran. Por desgracia, esta actitud nos coloca en una posición de víctimas y de ser desposeídas de nuestro poder.
Sólo podemos recuperar nuestras vidas cuando aceptamos que tenemos opciones, y las ejercemos. Es inherente a este proceso de recuperación reconocer las opciones que hemos tomado (¡todas ellas!) y continuar.
Así no nos culpabilizamos por nuestras vidas; las recuperamos y las aceptamos para poder dar los próximos pasos.

He tomado algunas malas opciones, otras regulares y otras buenas. Lo más importante es que todas ellas son mías.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 23 de Febrero: Autenticidad

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Se puede mentir con palabras y también con el silencio. (ADRIENNE RICH).

Cuando empezamos a curarnos, tenemos una nueva apreciación de las palabras de Jesús: «Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.» Parte del propósito de nuestro comportamiento adictivo es que no estemos en contacto con nosotras mismas, y, cuando esto sucede, no podemos ser honestas con ninguna persona. Debemos saber lo que pensamos y sentimos para ser honestas con los demás. Al principio de nuestra recuperación, empezamos a darnos cuenta lentamente de lo lejos que nos hemos ido de nosotras mismas… ¡desde luego, nos hemos alejado un largo recorrido!
Hemos estado temerosas de decir la verdad con toda honestidad. Hemos tenido miedo de perder nuestros empleos,nuestras amistades y todo lo que tenemos. A medida que nos volvemos más honestas, empezamos a deshacer el embrollado nudo de falsedad, introversión, control y confusión. Vemos cómo nuestra falsedad ha conducido a la confusión, e incluso cuando ha sido un proceso difícil, nos encontramos suspirando de alivio en la brisa refrescante de la autenticidad.

Estoy recuperando de nuevo, poco a poco, mi capacidad para ser honesta. Estoy asombrada de lo mucho que me había apartado de mí misma.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 21 de Febrero: Valores

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Cuando las mujeres emprenden una profesión, no descartan sus valores femeninos, sino que los añaden a los valores tradicionales masculinos de realización laboral y éxito profesional. Mientras luchan por cumplir las exigencias de ambos papeles, las mujeres no pueden entender por qué los hombres no pueden compartir este doble sistema de valores. (SUSAN STURDINENT Y GAIL DONOFF).

Uno de los aprendizajes más dolorosos que son frecuentes para las mujeres que trabajan fuera de casa es el darse cuenta de que las mismas capacidades que sirven en las empresas no funcionan en el hogar y en las relaciones personales. Afortunadamente, tenemos la ventaja de conocer un sistema de valores que contribuye a la vida, y sólo tenemos que aprender a saber qué es lo que funciona en el trabajo.
Desgraciadamente, en el proceso de aprender el sistema de valores de una profesión, se nos anima a denigrar nuestros valores y, a veces, sucumbimos a esta presión. Nuestros valores no están equivocados. Son simplemente diferentes. Y el lugar de trabajo se enriquecerá con ellos.

Confiar en mi sistema de valores puede ser una importante contribución en mi trabajo.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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