Categoría: APEGO

Meditación 20 de Octubre: Franqueza

Gran parte de nuestra comunicación puede reflejar nuestra necesidad de control. Decimos lo que creemos que otros quieren escuchar. Tratamos de evitar que otros se enojen, tengan miedo, se vayan o nos desagraden. Pero nuestra necesidad de controlar nos atrapa y nos hace sentir como víctimas y mártires.
La libertad está a solo unas pocas palabras de distancia. Esas palabras son nuestras verdades. Podemos decir lo que necesitamos decir. Podemos decir nuestra mente de forma amable pero asertiva.
Deja ir tu necesidad de control. No necesitamos ser críticos, sin tacto, culpables o crueles cuando hablamos nuestras verdades. Tampoco necesitamos ocultar nuestra luz. Déjate llevar, y libremente sé quien eres.

“Hoy, seré honesto conmigo mismo y con los demás, sabiendo que si no lo hago, mi verdad saldrá de otra manera.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós- Meditaciones para Codependientes).

Soltar nuestras esclavitudes…

Soltar. Este es un secreto de la felicidad para esta vida y también para la otra. Soltar, ser libre, alcanzar la libertad de no estar atado a nada y de no ser esclavo de nada. Ni de posesiones, ni de seguridades, ni de costumbres.
No solo hay que soltar cosas o personas, sino también proyectos que no pudieron ser, estructuras mentales que nos condicionan, y hasta la idea que tenemos de lo que es la felicidad (puedo ser feliz “de otra manera”).
También hay que saber soltar los tiempos y la organización de la jornada. Solo así se hace posible “aflojar” de verdad la resistencia y las tensiones. También hay que soltar los mecanismos que usamos para desplazar a Dios. Refugios que nos permiten vivir al margen de Dios, como si así pudiéramos ser mas libres. Es cierto que es bueno ser vulnerable. Es parte de nuestra humanidad ser capaces de necesitar a otro y de pedir ayuda. Pero no es bueno convertirse en un miserable esclavo.
Tienes una inmensa dignidad, no te vendas por poco, no te arrastres indignamente. Eres imagen de Dios. Dios se refleja en ti, eres infinitamente amado por Dios, eres su hijo y por ti, el Hijo de Dios derramo su sangre preciosisima. No te revuelques en la basura por un objeto, por un placer, por un afecto.
Todo apego y obsesión por algo o por alguien te hace infeliz, convéncete, te hace infeliz. Porque “pretender un apego sin infelicidad es algo así como buscar agua que no sea húmeda. Jamas alguien ha encontrado la formula para conservar los objetos de los propios apegos sin lucha, sin preocupación, sin temor, y sin caer, tarde o temprano, derrotado”.
Cuando aparecen síntomas de una esclavitud, de un apego, de algo que no queremos soltar-una tristeza, una melancolía, un corazón desganado- es bueno conversarlo con Jesús, y decirle: Bien. Lo vamos a tomar en serio Señor ¿Que tengo que soltar? ¿A que me estoy aferrando? ¿Que quieres desarmar o cambiar en mi? ¿Que es eso que yo no quiero permitir que toques? ¿Que tengo que entregar para ser fiel a mi dignidad?.
Entonces puedo decirle a Dios: Aquí estoy para empezar el camino. Se que es un llamado a la gloria, a crecer, a avanzar. Yo valgo mas que esta obsesión. Tu me quieres libre. Lo acepto. Es señal de que me estas tomando en serio. Vamos juntos. Dame tu gracia para entregarte esto que me esclaviza y para descubrir a donde me quieres llevar. Ayúdame a ver lo hermoso de este camino, para que alcance la feliz madurez a la que estoy llamado.
No olvides esto: Hemos sido creados por Dios con una inclinación a la felicidad, al amor y a la perfección celestial. Y en el fondo, cuando nos obsesionamos con algo, es porque pretendemos saciar con eso los deseos mas profundos que solo se sacian en el encuentro pleno y definitivo con Dios. El deseo humano es insaciable, “porque no se trata de cubrir necesidades reales con objetos reales, sino apetencias oceánicas con objetos simbólicos”.
Se trata de un fenómeno desconcertante, este de la adicción, que polariza irracionalmente las energías psíquicas de un sujeto en torno a una nada, en detrimento de sus intereses mas serios y mas sólidos. Ello es indicio de que el ser humano no es un ser viviente solo practico, sino que ademas y con igual intensidad busca algo ideal o sobrehumano. El objeto deseado, por modesto que en si sea, es un símbolo de algo superior… Y esto, cuanto mas se consigue, mas se desea, pues se experimenta a la vez el gusto de obtenerlo y el disgusto de comprobar que nunca basta.
Soltar los apegos que nos obsesionan es volver a casa, es dejar de vagar sin sentido, es liberarse del desarraigo y apoyarse en el amor de Dios Por eso, aprender a soltar los apegos es el camino para liberarse del miedo al fracaso de los que vivimos aferrados a cosas exteriores, a personas, a proyectos. Ese miedo revela una de nuestras condiciones mas penosas y profundas: la de tener sentido de pertenencia, un sitio donde sentirnos seguros, cuidados, protegidos y amados.

Somos huéspedes en la tierra y en la vida, peregrinos que para caminar necesitan estar ligeros de equipaje, sencillos, desprendidos.

(Víctor Manuel Fernandez de su Libro Para Liberarte de los Apegos y Obsesiones).

Meditación 5 de Mayo: Sentirse Sobrepasada

Intento recordar aquel momento en el que pasé de recibir a dar; porque en esta cultura, cuando pasas a ser la que das, te retiran todos los apoyos y las cosas empiezan a ser difíciles. NORMA JEAN HARRIS (Sheila Ballantyne).

Las adictas a cuidar de los demás nunca sabemos cuándo ocurrió. Se nos había educado para creer que si cuidábamos de los demás, los escuchábamos y los comprendíamos, a su vez, los demás cuidarían de nosotras.
Creemos firmemente que las relaciones se construyen sobre la base de que unas personas cuiden de otras, y si empezamos nosotras a hacerlo, obtendremos a cambio la misma moneda. ¡Qué decepción descubrir que esta creencia no la tiene todo el mundo, y que además cuanto más cuidamos a la gente, más quieren de nosotras!
Nos sentimos exprimidas, resentidas, sobrepasadas y sentimos que se aprovechan de nosotras. Éstos parecen ser los sentimientos normales de esta situación. Gracias a Dios, no tenemos por qué estancarnos ahí. Reconocer simplemente los sentimientos nos ayuda a empezar a comprobar nuestros postulados sobre el cuidar de los demás.

El amor no es cuidar de los demás, y cuidar de los demás no es amor. No podemos comprar el amor… porque éste es un regalo.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 16 de Octubre: Devenir/Control

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También sé que cuando confío en mí lo más plenamente que puedo, todas las cosas de mi vida reflejan esta confianza encajándose en su lugar adecuado, a menudo de manera milagrosa.

Hemos sido enseñadas por el sistema de control en el que trabajamos y vivimos que tenemos que luchar, controlar y batallar para triunfar. En consecuencia, muchas veces acabamos exhaustas y ensangrentadas a causa de nuestros esfuerzos.
Estamos convencidas de que ser simplemente nosotras mismas no puede ser suficiente. Pero cuando llegamos a conocer a otras mujeres que están más avanzadas en su camino de recuperación, vemos que parecen llevarlo muy bien, siendo ellas y confiando en sí mismas. Sus vidas parecen desarrollarse con armonía.

El desarrollo armónico de mi vida no es una cuestión de competencia y control. Es una cuestión de fe.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 10 de Agosto: Metas

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Realizar tu sueño te hace sentirte perdida. (ORIANA FALLACI).

Hace varios años, una de mis amigas me llamó presa de pánico y me dijo: «Anne, ¡tienes que hacer algo inmediatamente! Hay algunas mujeres que se están haciendo daño a sí mismas y no lo saben.»
Ella había estado haciendo entrevistas a mujeres que ocupaban altos cargos desde hacía entre siete y diez años. Mi amiga me decía que era como si constituyeran un equipo, y cada día se vestían, se montaban en el autobús e iban al partido, pero… nunca salían a jugar. Al principio tenían esperanza, pero después de algunos años se habían resignado a una realidad que no les pertenecía en absoluto.
Decía que había encontrado más alcoholismo, depresión clínica y anorexia bulímica en este grupo de mujeres de lo que había conocido en toda su vida.

No es la realización de nuestros sueños lo que nos hace sentirnos perdidas. Es lo que nos sucede cuando nuestros sueños se convierten en pesadillas.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 2 de Agosto: Fiestas/Vacaciones

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Los viajes no sólo activan la sangre… También fortalecen el espíritu. (FLORENCE PRAG KAHN).

Parte de la destructividad de ser mujeres que hacemos demasiado es que no nos damos tiempo para las cosas que «activan la sangre» y «fortalecen el espíritu». Simplemente, no nos damos tiempo para tomar unas vacaciones y hacer algún viaje con las personas que queremos. Y cuando lo hacemos, solemos hacerlo como el resto de nuestra vida: corriendo, con prisas y frenéticas.
Las vacaciones significan un cambio de ritmo, ser cariñosas con nosotras mismas, un periodo de reposo y renovación, una época para ampliarnos y conocer personas nuevas, países nuevos, nuevos caminos y nuevas opciones. La misma novedad abre la posibilidad de ampliar nuestro espíritu y de expulsar las partículas estancadas de nuestra sangre.

Tomar unas vacaciones es algo que nos debemos a nosotras mismas y a las personas que nos rodean.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 2 de Julio: Vivir la Vida Plenamente

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He hecho un gran descubrimiento. Lo que amo me pertenece. Pero no las sillas y las mesas de mi casa, sino las obras maestras del mundo. Sólo es una cuestión de amarlas suficientemente. (ELIZABETH ASQUITH BIBESCO).

Nos quedamos demasiado atrapadas en las posesiones. Nos descubrimos de repente necesitando poseer lugares, personas y cosas. Intentamos poseer nuestras vidas, y creemos que podemos poseerlas. Tenemos que aprender de la mariposa que brilla posada en nuestra mano. Si la contemplamos y la admiramos mientras ella decide permanecer por un instante, somos bendecidas por su belleza. Si intentamos retenerla, la matamos. Es en la ausencia de intento de poseer cuando realmente tenemos.
Imagina lo que significa realmente que podemos tener todos los tesoros del mundo: no poseerlos, sino apreciarlos, disfrutarlos… vivir con ellos.

¿Soy capaz de amar tanto que puedo apreciar lo que no poseo? Espero que sí.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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