Meditación 16 de Octubre: Devenir/Control

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También sé que cuando confío en mí lo más plenamente que puedo, todas las cosas de mi vida reflejan esta confianza encajándose en su lugar adecuado, a menudo de manera milagrosa.

Hemos sido enseñadas por el sistema de control en el que trabajamos y vivimos que tenemos que luchar, controlar y batallar para triunfar. En consecuencia, muchas veces acabamos exhaustas y ensangrentadas a causa de nuestros esfuerzos.
Estamos convencidas de que ser simplemente nosotras mismas no puede ser suficiente. Pero cuando llegamos a conocer a otras mujeres que están más avanzadas en su camino de recuperación, vemos que parecen llevarlo muy bien, siendo ellas y confiando en sí mismas. Sus vidas parecen desarrollarse con armonía.

El desarrollo armónico de mi vida no es una cuestión de competencia y control. Es una cuestión de fe.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 10 de Agosto: Metas

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Realizar tu sueño te hace sentirte perdida. (ORIANA FALLACI).

Hace varios años, una de mis amigas me llamó presa de pánico y me dijo: «Anne, ¡tienes que hacer algo inmediatamente! Hay algunas mujeres que se están haciendo daño a sí mismas y no lo saben.»
Ella había estado haciendo entrevistas a mujeres que ocupaban altos cargos desde hacía entre siete y diez años. Mi amiga me decía que era como si constituyeran un equipo, y cada día se vestían, se montaban en el autobús e iban al partido, pero… nunca salían a jugar. Al principio tenían esperanza, pero después de algunos años se habían resignado a una realidad que no les pertenecía en absoluto.
Decía que había encontrado más alcoholismo, depresión clínica y anorexia bulímica en este grupo de mujeres de lo que había conocido en toda su vida.

No es la realización de nuestros sueños lo que nos hace sentirnos perdidas. Es lo que nos sucede cuando nuestros sueños se convierten en pesadillas.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 2 de Agosto: Fiestas/Vacaciones

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Los viajes no sólo activan la sangre… También fortalecen el espíritu. (FLORENCE PRAG KAHN).

Parte de la destructividad de ser mujeres que hacemos demasiado es que no nos damos tiempo para las cosas que «activan la sangre» y «fortalecen el espíritu». Simplemente, no nos damos tiempo para tomar unas vacaciones y hacer algún viaje con las personas que queremos. Y cuando lo hacemos, solemos hacerlo como el resto de nuestra vida: corriendo, con prisas y frenéticas.
Las vacaciones significan un cambio de ritmo, ser cariñosas con nosotras mismas, un periodo de reposo y renovación, una época para ampliarnos y conocer personas nuevas, países nuevos, nuevos caminos y nuevas opciones. La misma novedad abre la posibilidad de ampliar nuestro espíritu y de expulsar las partículas estancadas de nuestra sangre.

Tomar unas vacaciones es algo que nos debemos a nosotras mismas y a las personas que nos rodean.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 2 de Julio: Vivir la Vida Plenamente

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He hecho un gran descubrimiento. Lo que amo me pertenece. Pero no las sillas y las mesas de mi casa, sino las obras maestras del mundo. Sólo es una cuestión de amarlas suficientemente. (ELIZABETH ASQUITH BIBESCO).

Nos quedamos demasiado atrapadas en las posesiones. Nos descubrimos de repente necesitando poseer lugares, personas y cosas. Intentamos poseer nuestras vidas, y creemos que podemos poseerlas. Tenemos que aprender de la mariposa que brilla posada en nuestra mano. Si la contemplamos y la admiramos mientras ella decide permanecer por un instante, somos bendecidas por su belleza. Si intentamos retenerla, la matamos. Es en la ausencia de intento de poseer cuando realmente tenemos.
Imagina lo que significa realmente que podemos tener todos los tesoros del mundo: no poseerlos, sino apreciarlos, disfrutarlos… vivir con ellos.

¿Soy capaz de amar tanto que puedo apreciar lo que no poseo? Espero que sí.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 31 de Marzo: Dolor/Sufrimiento

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Las flores crecen a partir de los momentos de oscuridad. (CORITA KENT).

El dolor es inevitable en la vida. Cuando empezamos a recuperarnos de él, podemos ver que gran parte del sufrimiento que experimentamos está directamente relacionado con nuestra tozudez y nuestro espejismo de control. Cuanto más nos agarremos a los temas, creencias o experiencias que hemos deseado y que ya han quedado viejas, más duro será el «golpe que tenemos que recibir en la cabeza» para aprender. Contrariamente a muchas creencias religiosas, sufrir no es algo noble. Con frecuencia, es algo simplemente estúpido y procede de nuestra tozudez y de la necesidad de tenerlo todo controlado.
Cuando nos apegamos a nuestro sufrimiento, solemos perder esas «flores que crecen a partir de los momentos de oscuridad».

Mi sufrimiento me enseña acerca de mi enfermedad. Mi dolor me enseña acerca de la vida.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 19 de Marzo: Promesas Irrealistas/Desesperación

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Las adictas al trabajo hacemos tantas promesas que ningún ser humano sería capaz de cumplirlas. Esta es una de las maneras que tenemos de mantenernos sintiéndonos mal con nosotras mismas. (LYNN).

Uno de los problemas que las adictas al trabajo y a cuidar a los demás tenemos es que nos dispersamos excesivamente y creemos que somos capaces de cumplir las promesas que hacemos. Queremos ser amables. Queremos ser miembros del grupo. Queremos ser consideradas personas competentes y de confianza. También odiamos decir no cuando alguien se fija y confía en nosotras para pedirnos que hagamos algo. Queremos ser capaces de entregarnos.
Pero, cuando no verificamos con nosotras mismas si queremos o podemos cumplir nuestras promesas, acabamos comprometiéndonos demasiado y, en última instancia, sintiéndonos mal con nosotras mismas, lo cual sólo alimenta nuestros problemas de autoestima.

Comprobar si quiero y puedo cumplir una promesa, antes de hacer que sea buena para mí y para los demás.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Amar Demasiado…

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Es importante entender que lo que todas las familias tienen en común es la incapacidad de discutir problemas de raíz. Quizá haya otros problemas que si se discuten a menudo hasta el punto de la saturación, pero con frecuencia estos encubren los secretos subyacentes que hacen que la familia sea disfuncional. Es el grado de secreto – la incapacidad de hablar sobre los problemas –, mas que la severidad de los mismos, lo que define el grado de disfuncionalidad que adquiere una familia y la gravedad del daño provocado a sus miembros.
Una familia disfuncional es aquella en que los miembros juegan papeles rígidos y en la cual la comunicación esta severamente restringida a las declaraciones que se adecuan a estos roles. Los miembros no tienen libertad para expresar todo un espectro de experiencias, deseos, necesidades y sentimientos, sino que deben limitarse a jugar un papel que se adapte a los demás miembros de la familia. En todas las familias hay papeles, pero a medida que cambian
las circunstancias, los miembros también deben cambiar y adaptarse para que la familia siga siendo saludable. De esa manera, la clase de atención materna que necesita una criatura de un año será sumamente inadecuada para un adolescente de trece años, y el papel materno debe alterarse para acomodarse a la realidad. En las familias disfuncionales, los aspectos principales de la realidad se niegan, y los papeles permanecen rígidos.
Cuando nadie puede hablar sobre lo que afecta a cada miembro de la familia individualmente y a la familia como grupo -es más, cuando tales temas son prohibidos en forma implícita (se cambia el tema) o explícita (“¡Aquí no se habla de esas cosas!”)- aprendemos a no creer en nuestras propias percepciones o sentimientos. Como nuestra familia niega la realidad, nosotros también comenzamos a negarla. Y eso deteriora severamente el desarrollo de nuestras herramientas básicas para vivir la vida y para relacionarnos con la gente y las situaciones. Es ese deterioro básico lo que opera en las mujeres que aman demasiado. Nos volvemos incapaces de discernir cuando alguien o algo no es bueno para nosotras. Las situaciones y la gente normalmente que otros normalmente evitarían por peligrosas, incómodas y perjudiciales no nos repelen, porque no tenemos manera de evaluarlas en forma realista o auto protectora. No confiamos en nuestros sentimientos, ni los usamos para guiarnos. En cambio, nos vemos arrastradas hacia los mismos peligros, intrigas, dramas y desafíos que otras personas con antecedentes sanos y equilibrados naturalmente evitarían. Y por medio de esa atracción nos dañamos más. Porque gran parte de aquello hacia lo cual nos vemos atraídas es una réplica de lo que vivíamos mientras crecíamos. Volvemos a lastimarnos una y otra vez.
Nadie se convierte en una mujer así, una mujer que ama demasiado por casualidad. Crecer como miembro femenino de esta
sociedad y en una familia así puede generar algunos patrones previsibles. Las siguientes características son típicas de las mujeres que aman demasiado:

1. Típicamente, usted proviene de un hogar disfuncional que no satisfizo sus necesidades emocionales.
2. Habiendo recibido poco afecto, usted trata de compensar indirectamente esa necesidad insatisfecha proporcionando afecto, en especial a hombres que parecen, de alguna manera, necesitados.
3. Debido a que usted nunca pudo convertir a sus progenitores en los seres atentos y cariñosos que usted ansiaba, reacciona profundamente ante la clase de hombres emocionalmente inaccesibles a quienes puede volver a intentar cambiar, por medio de su amor.
4. Como la aterra que la abandonen, hace cualquier cosa para evitar que una relación se disuelva.
5. Casi ninguna cosa es demasiado problemática, tarda demasiado tiempo o es demasiado costosa si “Ayuda” al hombre con quien usted esta involucrada.
6. Acostumbrada a la falta de amor en las relaciones personales, usted esta dispuesta a esperar, conservar esperanzas y esforzarse más para complacer.
7. Está dispuesta a aceptar mucho más del 50% de la responsabilidad, la culpa y los reproches en cualquier relación.
8. Su amor propio es críticamente bajo, y en el fondo usted no cree merecer la felicidad. En cambio, cree que debe ganarse el derecho de disfrutar de la vida.
9. Necesita con desesperación controlar a sus hombres y sus relaciones, debido a la poca seguridad que experimentó en la niñez. Disimula sus esfuerzos por controlar a la gente y las situaciones bajo la apariencia de “ser sutil”.
10. En una relación, está mucho mas en contacto con su sueño de como podría ser que con la realidad de su situación.-
11. Es adicta a los hombres y al dolor emocional.
12. Es probable que usted este predispuesta emocionalmente y, a menudo, bioquímicamente, para volverse adicta a las drogas, al alcohol y/o ciertas comidas, en particular los dulces.
13. Al verse atraída por hombres que tienen problemas por resolver, o involucrada en situaciones que son caóticas, inciertas y emocionalmente dolorosas, usted evita concentrarse en su responsabilidad para consigo misma.
14. Es posible que usted tenga una tendencia a los episodios depresivos, los cuales trata de prevenir por medio de la excitación que le proporciona una relación inestable.
15. No la atraen los hombres que son amables, estables, confiables y que se interesan por usted. Esos hombres “agradables” le parecen aburridos.


Las mujeres que aman demasiado tienen poca consideración por su integridad personal en una relación amorosa. Dedican sus energías a cambiar la conducta o los sentimientos de la otra persona hacia ellas mediante manipulaciones desesperadas.

(Robin Norwood de su Libro Mujeres que Aman Demasiado).

Upset woman holding broken heart and hammer on grey background. Failed relationship concept