Meditación 19 de Febrero: Juegos malabares

20888706-muy-muy-ocupada-ama-de-casa-de-la-multitarea-en-el-fondo-blanco-foto-de-archivo

Normalmente estamos más bien orgullosas de nosotras mismas por haber sido capaces de introducir el trabajo creativo entre las tareas y obligaciones domésticas. No estoy segura de que merezcamos un sobresaliente por ello. (TONI MORRISON).

Las mujeres que trabajan fuera de casa no son las únicas mujeres obsesionadas con el trabajo. Las que están en casa a tiempo completo rara vez tienen tiempo para ellas mismas y sus proyectos creativos. Después de todo, los niños y la casa están presentes veinticuatro horas al día. Siempre hay algo que hacer.
Nuestra principal habilidad no es tal vez el que las cosas queden hechas, sino quizá el hacer juegos malabares con los proyectos, de manera que todo parece hacerse, y así nos sentimos mejor. ¡Atención! Hacer juegos malabares con los proyectos es uno de los síntomas de las mujeres adictas al trabajo. En lugar de reducir los proyectos a los que razonablemente pueden llevarse a cabo, la adicta al trabajo intenta ejecutarlos todos.

Las malabaristas no son muy bien pagadas y, a veces, se les cae a la cabeza uno de los bolos que están lanzando al aire.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

servicios-limpieza-domestico-alicante

Meditación 31 de Enero: Darnos a Nosotras mismas

beneficios-de-la-meditacion-2

Alguien casi se marchó con todo lo que yo tenia. (NTOZAKE SIIANGR).

En tanto que mujeres, solemos ser tan generosas, especialmente con nosotras mismas, que vamos dando pequeños pedazos de nosotras, casi a cualquiera que lo pide. Con el tiempo, apenas lo notamos. A veces, los pedazos que damos son tan minúsculos que parecen realmente sin importancia… un favor por aquí… algo que sabemos que no es correcto y dejamos pasar, por allá… tragarnos la rabia de una injusticia que se nos hace, por otro lado… No podemos solucionarlo individualmente, y no somos conscientes del efecto acumulativo de años de desprendernos de pequeños pedazos de nosotras mismas.
Nos sentamos y gritamos: «¡¡¡Alguien casi se marchó con todo lo que yo tenía!!!» Nos hemos dejado casi devorar por los que nos rodean.

Darme a mí misma o ser tacaña no son mis dos únicas opciones. Puedo compartirme a mí misma. Pero para compartirme a mí misma tengo que tener algo que poder compartir.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

mujeres-cincuenta

Meditación 23 de Enero: Autenticidad

8caracteristicas-de-mujeres-lideres-en-america-latina-9

Cuando una mujer dice la verdad, está creando la posibilidad de más verdad a su alrededor. (ADRIENNE RICH).

La autenticidad es contagiosa, lo mismo que lo es el ser auténtica. Necesitamos más autenticidad en el mundo.
Muchas de nosotras nos hemos enorgullecido de ser auténticas. Hemos intentado serlo siempre y hemos creído que lo éramos. Ha sido aterrador cuando se nos ha dicho que éramos «demasiado auténticas», o cuando se nos ha dicho que no saldríamos adelante si continuábamos siendo tan «descaradamente auténticas». Poco a poco hemos aprendido a «transigir». Hemos aprendido a decir lo que se espera que digamos y a no ofender. Hemos perdido el contacto con la toma de conciencia de que no somos auténticas, cuando seguimos adelante haciendo algo que realmente no sentimos correcto hacer. Hemos llegado a no esperar autenticidad de nosotras mismas ni de las personas que nos rodean. Estamos incluso sorprendidas cuando la encontramos.

Si queremos sanar, tenemos que empezar a ser auténticas con nosotras mismas y con los demás. Crear la posibilidad de más verdad depende de cada una de nosotras.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

52fd8fbfba3795fd07cf8d51_0_19-1392349766186

Meditación 17 de Enero: Pensar

Beautiful Woman Doing Breath Exercises With An Autumn Background

Para lograr algo, tienes que pensar… Tienes que saber lo que estás naciendo, y eso es poder real. (AYNRAND).

A veces, pensar es algo infrecuente en algunos círculos, mientras que en otros se exagera. En tanto que sociedad, nos hemos vuelto tan unilaterales respecto al pensamiento racional, lineal y lógico, que muchas de nosotras estamos confundidas en lo que concierne a pensar. Somos muy dualistas en nuestra manera de pensar sobre el pensar mismo.
Hemos llegado a creer que debemos ser mujeres frías, calculadoras, lógicas y racionales, o que debemos arrojar todos los pensamientos por la ventana y apostar por los aspectos sentimentales e intuitivos de nuestra sociedad. Cualquiera de estas dos soluciones tiene como consecuencia el desequilibrio que nos deja insatisfechas.
No hay nada malo en pensar, sino en la manera como pensamos. Con frecuencia, nos dirigimos por nuestra mente lógica y racional, sin permitir que sea informada por nuestro ser y por otros procesos de pensamiento como la intuición, la atención y el darse cuenta. Es en la sinergia entre todos estos aspectos de nuestra mente donde comienza el verdadero pensar.

Mi cerebro es un gran don. Utilizarlo totalmente acrecienta su valor.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

liderazgo2

Meditación 15 de Diciembre; Autoconfianza

cuadros-al-oleo-Mujeres de Rusia

Tener clase es tener un aura de confianza que está en seguridad sin ser arrogante. Tener clase no tiene nada que ver con el dinero. Esta cualidad nunca se escapa asustada. Consiste en autodisciplina y autoconocimiento. Es la base de seguridad que llega cuando has demostrado que puedes enfrentarte a la vida. (ANN LANDERS).

¡Es tan relajante la autoconfianza! No hay esfuerzo o estrés cuando una tiene confianza en sí misma. Nuestra falta de autoconfianza proviene principalmente de intentar ser alguien que no somos. No es de extrañar que no nos sintamos confiadas cuando estamos viviendo una mentira. Cuando nos damos cuenta de que lo mejor que tenemos que aportar a cualquier situación es ser simplemente lo que somos, nos relajamos. Las personas que no son un poco autosuficientes, suelen demostrar una alarmante falta de confianza en sí mismas. Desconocen lo que pueden aportar. Todo lo que tenemos que hacer es saber lo que podemos ofrecer y aportarlo en cada situación.

Me gusta ser una mujer con clase. Sin demostraciones… sin alardes… simplemente hechos.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

563258_407837365902711_50320831_n

Meditación 26 de Octubre: Guardar las Apariencias

el cambio_magicodespertar

Nuestra única preocupación debe ser vivir mientras estamos vivos/as… liberar nuestro ser interno de la muerte espiritual que se produce cuando vivimos detrás de la fachada construida para adaptarnos a las definiciones de quiénes y qué somos. (ELIZABETH KÜBLER-ROSS).

Intentar ser lo que los demás quieren que seamos es una forma de tortura lenta y una especie de muerte espiritual. No es posible conseguir todas nuestras definiciones de afuera y seguir manteniendo nuestra integridad espiritual. No podemos esperar que los demás nos digan quiénes somos y que nos proporcionen nuestra validación y nuestro sentido en la vida, y querer tener además una idea verdadera de quiénes somos. Cuando recurrimos a los demás para obtener nuestra identidad, gastamos todo nuestro tiempo y nuestra energía intentando ser las personas que ellos quieren que seamos. Además, tenemos miedo de ser descubiertas. Creemos realmente que es posible hacer que los demás vean lo que queremos que vean de nosotras, y nos agotamos en este intento.

Guardar las apariencias es una forma de ilusión de control, y sé que la ilusión de control acabará conmigo.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

a11 (el miedo)

Meditación 23 de Julio: Aceptación/Autoconfianza

triste-1024x566

Un descubrimiento chocante, dado que esas ciento cuarenta y tres mujeres tenían un coeficiente intelectual normal, fue su falta de confianza en sus capacidades y la creencia de que su parte intelectual era efímera o no estaba desarrollada. (CAROL TOMLINSON-KEASEY).

La gente ha dicho que el movimiento de las mujeres es la única revolución en la que la avanzadilla del enemigo está en nuestras propias mentes (lo cual no quiere decir que tengamos que pensar en términos de enemigos). Nos gusta pensar que las mujeres hemos superado nuestra programación negativa y que realmente nos sentimos bien con nosotras mismas. Entonces leemos un estudio como el realizado por Carol Tomlinson-Keasey y sentimos una profunda tristeza por un grupo de mujeres inteligentes que no creen en ellas mismas ni en sus capacidades.
Somos conscientes de que esas mujeres que desconfían de sí mismas y de su intelecto, en el fondo, no son muy diferentes a nosotras mismas.
Tal vez mostremos un buen frente, pero sabemos que todavía quedan escondidos esos pequeños miedos nimios de que quizá nos seamos lo suficientemente buenas.

Me pongo triste cuando las mujeres no se valoran a sí mismas. Me pongo triste cuando no me valoro a mí misma. Me permitiré sentir mi tristeza.</strong>

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Autoestima3