Meditación 28 de Febrero: Risa

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La risa puede ser más satisfactoria que el honor; más valiosa que el dinero; más purificadora del corazón que la plegaria. (HARRIET ROCHLIN).

¿Cuánto tiempo ha pasado desde que te reiste por última vez a carcajada abierta? La buena risa parece ser un tesoro que escasea últimamente.
La mayoría de nosotras desconfiamos de nuestra risa y nos da vergüenza de ella. Cuando éramos niñas nos la reprimían constantemente. Muchas veces parece como si se hubiera perdido definitivamente en nosotras. Nos da miedo reírnos solas, y nos ruboriza reírnos con los demás. ¡Vaya situación!
La risa es una de las cualidades del ser humano. No podemos forzarla, pero por desgracia podemos cortarla reprimiéndola en nosotras mismas y en nuestros hijos.

La risa es el estado del cuerpo humano similar al del perro cuando mueve la cola.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 27 de Febrero: Perfeccionismo

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Ésta es la época del perfeccionismo, niña. Todo el mundo intenta mostrar lo más extraordinario de su lado mental, de su lado físico y de su lado emocional. Lucha, lucha, corrige todos los defectos. (JUDITH GUEST).

El perfeccionismo es una de las características de la adicción. El perfeccionismo establece un ideal abstracto y externo de «lo que debería ser» o de «lo que debería ser capaz de hacer», que no tiene ninguna relación con quiénes somos y con lo que necesitamos hacer, y después intentamos amoldarnos a ese ideal.
Al intentar ser la perfección abstracta, nos dañamos, nos juzgamos y nos falseamos a nosotras mismas. Con independencia de lo que hagamos o de cómo intentemos tener éxito, nunca es suficiente. Nunca estamos a la altura. Intentar las cosas con demasiado ahínco, o no intentarlas en absoluto, son las dos caras de la misma moneda de perfección. Desgraciadamente, es una moneda que nunca se amortiza.

El perfeccionismo es un autoengaño de primer orden.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 24 de Febrero: Opciones/Responsabilidad

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Nosotras somos absorbidas sólo cuando queremos serlo. (NATAHLIE SARRAUTE).

Cuando hablamos de hacernos responsables de nuestras vidas debemos aclarar lo que queremos decir por responsabilidad. El significado adictivo de la palabra responsabilidad significa responder ante alguien y también culpabilidad. Cuando las mujeres aceptan este significado, no pueden soportar tomar la responsabilidad de sus vidas o ver a otras mujeres hacerlo, porque presuponen que hacerse responsables significa culpabilizarse por lo que son y por la situación en la que se encuentran. Por desgracia, esta actitud nos coloca en una posición de víctimas y de ser desposeídas de nuestro poder.
Sólo podemos recuperar nuestras vidas cuando aceptamos que tenemos opciones, y las ejercemos. Es inherente a este proceso de recuperación reconocer las opciones que hemos tomado (¡todas ellas!) y continuar.
Así no nos culpabilizamos por nuestras vidas; las recuperamos y las aceptamos para poder dar los próximos pasos.

He tomado algunas malas opciones, otras regulares y otras buenas. Lo más importante es que todas ellas son mías.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 21 de Febrero: Valores

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Cuando las mujeres emprenden una profesión, no descartan sus valores femeninos, sino que los añaden a los valores tradicionales masculinos de realización laboral y éxito profesional. Mientras luchan por cumplir las exigencias de ambos papeles, las mujeres no pueden entender por qué los hombres no pueden compartir este doble sistema de valores. (SUSAN STURDINENT Y GAIL DONOFF).

Uno de los aprendizajes más dolorosos que son frecuentes para las mujeres que trabajan fuera de casa es el darse cuenta de que las mismas capacidades que sirven en las empresas no funcionan en el hogar y en las relaciones personales. Afortunadamente, tenemos la ventaja de conocer un sistema de valores que contribuye a la vida, y sólo tenemos que aprender a saber qué es lo que funciona en el trabajo.
Desgraciadamente, en el proceso de aprender el sistema de valores de una profesión, se nos anima a denigrar nuestros valores y, a veces, sucumbimos a esta presión. Nuestros valores no están equivocados. Son simplemente diferentes. Y el lugar de trabajo se enriquecerá con ellos.

Confiar en mi sistema de valores puede ser una importante contribución en mi trabajo.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 20 de Febrero: Enmiendas

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Haz que sea una regla de tu vida no lamentarte nunca ni mirar hacia atrás. Lamentarse es un enorme gasto de energía; no puedes crear sobre ello; sólo es bueno para revolcarse en el pasado. (KATHERINE MANSFIELD).

Mirar hacia atrás y lamentarse es algo muy diferente de hacer el balance, corregir errores y continuar. Cuando miramos hacia atrás y nos lamentamos, estamos cayendo en la actividad de azotarnos a nosotras mismas por los errores del pasado.
Todas nosotras hemos cometido errores. Cuando hemos actuado en medio de la locura de esta enfermedad de adicción, nos hemos dañado a nosotras mismas y a los demás. No nos hemos prestado atención a nosotras mismas. Hemos descuidado a las personas que amamos. Ésta es la naturaleza de una adicción. Ahora podemos admitir nuestras equivocaciones, hacer las enmiendas necesarias respecto a las personas que hemos agraviado (incluidas las enmiendas hacia nosotras mismas cuando no nos hemos cuidado suficiente) y continuar.
No podemos construir nada sobre la vergüenza, la culpabilidad, o el remordimiento. Sólo podemos revolcamos en estos sentimientos.

Reconocer mis errores y enmendarlos me dan la oportunidad de construir sobre mi pasado y de integrarlo. Puedo empezar a hacerlo en cualquier momento… tal vez, incluso hoy mismo.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 19 de Febrero: Juegos malabares

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Normalmente estamos más bien orgullosas de nosotras mismas por haber sido capaces de introducir el trabajo creativo entre las tareas y obligaciones domésticas. No estoy segura de que merezcamos un sobresaliente por ello. (TONI MORRISON).

Las mujeres que trabajan fuera de casa no son las únicas mujeres obsesionadas con el trabajo. Las que están en casa a tiempo completo rara vez tienen tiempo para ellas mismas y sus proyectos creativos. Después de todo, los niños y la casa están presentes veinticuatro horas al día. Siempre hay algo que hacer.
Nuestra principal habilidad no es tal vez el que las cosas queden hechas, sino quizá el hacer juegos malabares con los proyectos, de manera que todo parece hacerse, y así nos sentimos mejor. ¡Atención! Hacer juegos malabares con los proyectos es uno de los síntomas de las mujeres adictas al trabajo. En lugar de reducir los proyectos a los que razonablemente pueden llevarse a cabo, la adicta al trabajo intenta ejecutarlos todos.

Las malabaristas no son muy bien pagadas y, a veces, se les cae a la cabeza uno de los bolos que están lanzando al aire.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 18 de Febrero: Frenesí

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Hemos llegado a una situación en la que el frenesí y el pánico parecen partes integrales de ser mujeres especialmente de ser mujeres profesionales. (ANNE WILSON SCHAEF).

Las mujeres que hacemos demasiado tendemos a estar frenéticas casi todo el tiempo. ¿Dónde aparcamos en el aeropuerto ese coche de alquiler y, en todo caso, cómo demonios era? ¿Estamos seguras de haber aparcado nuestro coche enfrente de la droguería en el centro comercial? ¿O fue la semana pasada?
¿Dónde pusimos esa cuenta que tenemos que pagar justamente hoy?
Debe existir un modo de sacar a pasear a los niños esta mañana que sea menos frenética. Estamos seguras de que una buena madre lo haría mejor.
¿Dónde está esa pluma? ¿Dónde hemos dejado esa sartén? ¿Dónde están los pantalones? Probablemente, justo donde los dejamos. Es normalmente nuestro «frenesí» el que enturbia nuestra visión.

El frenesí y el pánico son viejos amigos conocidos. Tal vez haya llegado la hora de que salgan de nuestra casa.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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