Meditación 25 de Septiembre: Desapego

El desapego no viene naturalmente para mucho de nosotros. Pero una vez que nos damos cuenta del valor de este principio de recuperación, entendemos lo vital que es el desapego. La siguiente historia ilustra como una mujer llego a entender el desapego.
“La primera vez que practique el desapego fue cuando deje a mi esposo alcohólico. Ha estado tomando por siete años, desde que me case con él. Por esa cantidad de tiempo, he estado negando su alcoholismo e intentando que deje de tomar.
“Hice cosas indignantes para hacer que deje de tomar, para hacerlo ver la luz, para hacerlo darse cuenta lo mucho que me estaba lastimando. De verdad pensaba que estaba haciendo las cosas bien al intentar controlarlo.
“Una noche, vi las cosas claramente. Me di cuenta de que mis intentos de controlarlo nunca resolverían el problema. También me di cuenta de que mi vida era inmanejable.
No podía obligarlo a hacer nada que el no quisiera hacer. Su alcoholismo me estaba controlando, aunque no era yo la que estaba bebiendo.

“Lo deje ir, que hiciera lo que decidiera. La verdad es que, el hacia lo que él quisiera de todos modos. Las cosas cambiaron la noche que me desapegué. Él pudo sentirlo, y yo también. Cuando lo deje ser libre, me deje ser libre también para vivir mi vida.
“Tuve que practicar el principio de desapego muchas veces desde ese momento. Tuve que desapegarme de personas que me hacen y no me hacen mal. Nunca ha fallado. El desapego funciona.”
El desapego es un regalo. Se nos dará cuando estemos listo para él. Cuando dejamos libres a la otra persona, también nos liberamos a nosotros mismos.

Hoy, cuando sea posible, me desapegare en el amor.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 2 de Septiembre: Sintiéndose Bien

Tener limites no complica la vida, los limites simplifican la vida. (MAS ALLA DE LA CODEPENDENCIA).

Hay un aspecto positivo a poner limites. Aprendemos a escucharnos a nosotros mismos e identificar lo que nos duele y lo que no nos gusta. Pero también aprendemos a identificar que se siente bien.
Estamos dispuestos a tomar algunos riesgos y al hacer esto, mejoramos nuestra calidad de vida.
¿Que nos gusta? ¿Que se siente bien? ¿Que nos da placer? ¿De quien disfrutamos compania? ¿Que nos ayuda a sentirnos bien en la mañana? ¿Que es un verdadero placer en nuestra vida? Cuales son las pequeñas actividades diarias que nos hacen sentir cuidados y queridos?
¿Qué satisface a nuestro ser emocional, espiritual, mental y físico?
¿Qué es lo que no hace sentir bien?

Nos hemos descuidado por mucho tiempo. No hay necesidad de hacerlo mas, no la hay. Si siente bien, y las consecuencias son amor a si mismo y no auto derrota, hazlo!

Hoy haré por mi mismo las cosas que hacen de la vida mas placentera. No me negare estos sanos placeres.

(Melody Beattie de su Libro El Lenguaje del Adiós).

Meditación 31 de Julio: Felicidad/Depresión

Siendo niña… pensaba que el éxito reflejaba la felicidad. Estaba equivocada; la felicidad es como una mariposa que aparece y nos deleita durante un breve instante, pero muy rápidamente se desvanece. (ANNA PAVLOVA).

No hay diferencia entre felicidad y depresión. Ambas tienen el mismo proceso. Sólo el contenido es diferente. Ambas van y vienen. La mayor diferencia entre las dos es lo que hacemos con ellas.
Siempre estamos buscando la felicidad. Cuando la vemos venir decimos: «Oh, ven aquí, te he visto. Permanece conmigo para siempre.» La felicidad se ríe y dice: «Oh, ella me ha visto, ahora me puedo ir.» Y se va.
En cuanto a la depresión, la vemos venir y decimos: «Vete, no te quiero conmigo.» Y la depresión saluda y dice: «Aquí estoy de nuevo. Voy a crecer cada vez más, hasta que ella me oiga y aprenda lo que tengo que enseñarle.» Así pues, nos da un golpecito en el hombro y dice: «Por aquí, por aquí», hasta que capta nuestra atención. Entonces se va.
Tanto la felicidad como la depresión tienen algo que enseñarnos. Ambas vienen y se van. Ambas volverán. Es nuestra respuesta y la apertura a aprender de ambas lo que marca la diferencia.

Mi felicidad es un regalo. Mi depresión es un regalo. Ambas son como mariposas en mi vida.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 30 de Julio: Contradicciones

¿Cómo puede ser que siempre veas las trampas que atrapan a las demás y después caigas en ellas? (NORMA JEAN HARRIS) (Sheila Ballantyne).

Gran parte de nuestras vidas está formada por contradicciones flagrantes. Juramos que nunca seremos como nuestras madres, y después nos encontramos desafinando la misma nota. Sabemos que no queremos manipular a nadie, y después nos pillamos haciéndolo.
Parecemos ver tan claro «afuera», mientras que «dentro» es un lío. Calma, todo forma parte del proceso de adicción. Se llama rechazo. Trascender el rechazo en lo que sucede realmente en nuestras vidas es el primer paso de la recuperación.

Tal vez lo que percibimos «fuera» es lo que necesitamos ver «dentro». Lo comprobaré.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 29 de Julio: Integridad

Dime, Madre, ¿qué es lo que te ha quitado el alma de una manera tan cruel? (CHUNGMI KIM).

Uno de los efectos de la enfermedad adictiva es que destroza tu integridad. Nos vemos haciendo cosas en el trabajo que están en contradicción con nuestro sistema de valores, y no decimos nada. Somos regañadas por algo de lo que no éramos responsables, y no decimos nada. Actuamos de maneras que no están en armonía con nuestra moral personal.
La adicción a hacer demasiado es exactamente como cualquier otra adicción, en el sentido de que nos coloca en una posición en la que estamos dispuestas a hacer cualquier cosa para conseguir nuestro «subidón de adrenalina», para obtener nuestra «dosis». Nos vemos participando en decisiones que son erróneas para nosotras, nos descuidamos y descuidamos a nuestras familias. Hemos perdido nuestra integridad.

Cuando pierdo mi integridad, lo mismo que la madre de Chungmi Kim, he perdido mi alma (o por lo menos la he colocado en un lugar que no le corresponde).

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 28 de Julio: Realidad/Rechazo

¡Llenamos nuestras mentes de palabras! Estas nos hipnotizan enmascarando la verdad, incluso cuando la verdad se presenta crudamente ante nuestros ojos. Para descubrir la realidad que subyace, he aprendido a escuchar únicamente a la acción. (JUDITH M. KNOWLTON).

Abandonar nuestra capacidad de discernir la realidad es una de las características de la adicción. Como dice la bien conocida psicoterapeuta Marión Woodman, «en la adicción creas una fantasía e intentas vivir en ella». A menudo las mujeres que hacemos demasiado somos muy crédulas a un nivel muy profundo. Queremos creer lo que los demás nos dicen y no queremos tener que estar a la defensiva todo el tiempo. Como consecuencia, muy frecuentemente nos sentimos tristes y resentidas porque descubrimos que estamos tratando con nuestras ilusiones y no con la realidad. No es que no percibamos la realidad. La percibimos. Simplemente, no queremos enfrentarnos a ella. Por el contrario, nos quejamos y quedamos heridas. Siempre que quitamos nuestros filtros podemos ver la realidad. Y a largo plazo, la realidad es siempre más fácil de enfrentar que la fantasía.

Las acciones dicen más que las palabras, y cuando creo en lo que los demás hacen y no escucho mucho lo que dicen, me siento más sana.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 27 de Julio: Perfeccionismo/Soledad

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«Resulta que pertenece a un tipo [de mujer americana] que yo solía encontrar… de las que van a conferencias. Y, después de todo…, sorprendentemente, su energía…» Y continuó diciendo: «Son perfectamente capaces de tener tres o cuatro hijos, llevar la casa, estar al tanto del arte, de la literatura, de la música —superficialmente, por supuesto, pero, ¡por Dios, ya es algo!— y, además de todo ello, mantener un empleo. Algunas han pasado también por dos o tres maridos, sólo para evitar el estancamiento.» (DODIE SMITH).

Pone los nervios de punta verse representadas por escrito. Hemos aprendido a salir adelante. Hemos aprendido a ser «supermujeres». Así pues, ¿qué hay de extraño si no podemos profundizar en nada? ¿Cómo podríamos hacerlo? Simplemente, no tenemos tiempo. Nuestro mayor miedo es no saber suficiente o no ser suficientes. Nos sentimos inadecuadas cuando no podemos hablar inteligentemente sobre casi cualquier cosa y hacerlo todo. Nos gustaría tener más relaciones íntimas, pero no tenemos el tiempo, porque somos mujeres «perfectas».

Somos mujeres «perfectas», y ser perfectas es aburrirnos a nosotras mismas y a los demás.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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