Meditación 19 de Noviembre: Gestión del Tiempo

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Trabajo tanto sobre mi gestión del tiempo que no consigo hacer nada más. (ANÓNIMO).

Podemos absorbernos tanto en una nueva técnica, que la técnica misma se convierte en otro monstruo en nuestras vidas, y nos hacemos esclavos de ellas.
La gestión del tiempo puede ser una buena cosa. Puede ayudarnos a mirar cómo lo empleamos. Puede servirnos para volvernos más eficaces en hacer un trabajo y puede ayudarnos a aprender a hacer cosas viejas de nuevas maneras. Ninguna de nosotras es tan eficaz como podría serlo, y la eficacia es muy útil.
Sin embargo, cuando utilizamos una técnica para apoyar nuestra enfermedad de adicción al trabajo, esa técnica se convierte en parte del problema. Por desgracia, las personas adictas saben muy bien cómo utilizar cualquier cosa que apoye su enfermedad.
Cuando nos estamos recuperando, tenemos una mejor perspectiva para evaluar nuestra utilización de los medios que hacen que nuestras vidas sean más serenas y más saludables.

Estaré abierta a los medios que sirvan para mi recuperación, reconociendo que los Doce Pasos de los Alcohólicos Anónimos son una de las mejores herramientas para este objetivo.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 16 de Septiembre: Estar Obsesionada

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Creo que cuando la gente dice «mejor y más grande», debería decir «más grande y peor». (MARIE ELIZABETH KANE) (13 años).

Las mujeres que hacemos demasiado hemos abrazado la expectativa cultural de más, más, más. Queremos más dinero, más poder, más reconocimiento, más aceptación, más… Llegamos a estar obsesionadas por obtener cualquier cosa que creemos que debemos tener. A medida que progresan nuestras adicciones, disminuyen nuestros valores.
Es fácil ver cómo una alcohólica o una drogadicta hacen cualquier cosa para obtener su dosis. Pero las adictas al trabajo y a cuidar de los demás se vuelven casi tan moribundas como aquéllas cuando su dosis se ve amenazada. La piedra angular de cualquier comportamiento adictivo es la pérdida de contacto con nuestra propia moral y nuestra espiritualidad. Llegamos a estar en «bancarrota espiritual». Llegamos a ser «más grandes y peores».

Es un alivio saber que la recuperación de cualquier adicción está garantizada con sólo hacer el trabajo que necesito hacer. Realmente no quiero ser una «mala chica».

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 8 de Agosto: Entusiasmo

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Siempre que tengo que elegir entre dos males, siempre escojo el que no he probado nunca. (MAE WEST).

Mae West fue una mujer de una actividad frenética que siempre mostraba entusiasmo y pasión por la vida. Siempre que vemos una de sus películas o alguna de sus entrevistas, quedamos impresionadas por su impetuosa vitalidad. En algunos aspectos constituye un buen modelo.
No necesitamos ser impetuosas para aprender algo sobre nuestro entusiasmo. El entusiasmo no es redondo. Tiene esquinas puntiagudas y, a veces, irrita a las personas que no lo comparten. Muchas mujeres hemos intentado dominar nuestro entusiasmo para no ofender. Es posible incluso que nos hayamos intentado deshacernos de él con la madurez. ¡Qué despilfarro! ¡Otro pedazo de nosotras cortado de un tajo!

Mi entusiasmo y mi vivacidad están íntimamente conectados. Y para mí es perfecto tener las dos cosas.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 24 de Junio: Valor

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Éste es el arte del valor: ver las cosas como son y creer aún que la victoria no se halla en los que evitan lo malo, sino en los que saborean cada gota de lo bueno con una conciencia viva. (VICTORIA LINCH).

¡Qué exactitud en las palabras! El valor no consiste simplemente en ver las cosas tal como son, lo cual es enormemente importante, sino que estriba en aceptar la realidad con la ingenuidad de continuar viendo y experimentando las muchas cosas buenas que nos suceden.
Recuerdo que cuando estaba estudiando el bachillerato me pusieron el apodo de «Pollyanna», porque siempre podía ver algo interesante y emocionante en todo lo que nos sucedía. No siempre me gustaban aquellos informes aburridos y aquella especie de exámenes sádicos, pero, si he de ser honesta conmigo misma, he de reconocer que siempre había aprendido algo cuando habían acabado. A causa del apodo y del sutil juicio que comportaba, empecé a cuestionarme a mí misma. Después de reflexionar un poco, me di cuenta de que Pollyanna era alguien que rechazaba lo negativo y sólo veía lo positivo. Yo no lo hacía. Yo veía y aceptaba lo negativo y me deleitaba en lo que era positivo. Como resultado, acabar el bachillerato no fue difícil para mí. Tampoco lo ha sido nunca trabajar.

Una sonrisa, un saludo en el ascensor, unos pocos minutos de tranquilidad… significan saborear cada gota de lo bueno.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 1 de Junio: Libertad

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No hemos disfrutado de nuestra libertad durante suficiente tiempo para saber exactamente cómo debe utilizarse. (PHYLLIS MCGINLEY).

A medida que las mujeres hemos luchado para ser libres, hemos intentado varias formas de libertad. Solíamos pensar que éramos libres cuando nos convertíamos en la clase de mujer que los hombres querían que fuésemos. Después pensamos que éramos libres cuando podíamos ser como los hombres. Pensábamos que éramos libres cuando podíamos tratar a los hombres del mismo modo que habíamos sido tratadas.
Pensábamos que éramos libres cuando tuvimos acceso a los trabajos en los que podíamos reducir nuestra expectativa de vida mediante enfermedades relacionadas con el estrés. Pensábamos que éramos libres cuando formamos equipos y pudimos jugar a juegos que no tenían ningún interés. Pensábamos que éramos libres cuando tuvimos dinero, poder e influencia.

Toma tiempo evolucionar hacia la libertad. Todavía tenemos tiempo.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 5 de Mayo: Sentirse Sobrepasada

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Intento recordar aquel momento en el que pasé de recibir a dar; porque en esta cultura, cuando pasas a ser la que das, te retiran todos los apoyos y las cosas empiezan a ser difíciles. (NORMA JEAN HARRIS) (Sheila Ballantyne).

Las adictas a cuidar de los demás nunca sabemos cuándo ocurrió. Se nos había educado para creer que si cuidábamos de los demás, los escuchábamos y los comprendíamos, a su vez, los demás cuidarían de nosotras. Creemos firmemente que las relaciones se construyen sobre la base de que unas personas cuiden de otras, y si empezamos nosotras a hacerlo, obtendremos a cambio la misma moneda. ¡Qué decepción descubrir que esta creencia no la tiene todo el mundo, y que además cuanto más cuidamos a la gente, más quieren de nosotras!
Nos sentimos exprimidas, resentidas, sobrepasadas y sentimos que se aprovechan de nosotras. Éstos parecen ser los sentimientos normales de esta situación. Gracias a Dios, no tenemos por qué estancarnos ahí. Reconocer simplemente los sentimientos nos ayuda a empezar a comprobar nuestros postulados sobre el cuidar de los demás.

El amor no es cuidar de los demás, y cuidar de los demás no es amor. No podemos comprar el amor… porque éste es un regalo.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 20 de Marzo: Sentimientos/Control

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Durante años me he dedicado a calmar los altibajos demasiado impetuosos, esforzándome para que mis sentimientos tomasen un curso ordenado; era luchar contra la corriente. (MARY WOLLSTONECRAFT).

En general, se nos ha enseñado que los sentimientos son malos,que no son lógicos y racionales, que son ingobernables, impredecibles y, con frecuencia, demasiado intensos. ¡Qué maravilla tener tal gama de expresiones!
Cuando éramos niñas, no solían ser simplemente nuestros sentimientos de enfado, rabia, tristeza o malhumor los que eran reprimidos; se nos decía que estuviéramos tranquilas para suprimir nuestros sentimientos de entusiasmo, alegría, creatividad, imaginación, risa y felicidad. Con bastante extrañeza, hemos descubierto que no es posible suprimir unos sentimientos y no otros. Cuando reprimimos el enfado, la alegría se va con él. Intentar encorsetar mis sentimientos es como intentar atar al viento.

Cuando ignoro y suprimo mis sentimientos, surgen de manera aterradora y, a veces, destructiva. Tengo que aprender a respetarlos, cualesquiera que sean.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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