Categoría: curación

Meditación 28 de Julio: Realidad/Rechazo

¡Llenamos nuestras mentes de palabras! Estas nos hipnotizan enmascarando la verdad, incluso cuando la verdad se presenta crudamente ante nuestros ojos. Para descubrir la realidad que subyace, he aprendido a escuchar únicamente a la acción. (JUDITH M. KNOWLTON).

Abandonar nuestra capacidad de discernir la realidad es una de las características de la adicción. Como dice la bien conocida psicoterapeuta Marión Woodman, «en la adicción creas una fantasía e intentas vivir en ella». A menudo las mujeres que hacemos demasiado somos muy crédulas a un nivel muy profundo. Queremos creer lo que los demás nos dicen y no queremos tener que estar a la defensiva todo el tiempo. Como consecuencia, muy frecuentemente nos sentimos tristes y resentidas porque descubrimos que estamos tratando con nuestras ilusiones y no con la realidad. No es que no percibamos la realidad. La percibimos. Simplemente, no queremos enfrentarnos a ella. Por el contrario, nos quejamos y quedamos heridas. Siempre que quitamos nuestros filtros podemos ver la realidad. Y a largo plazo, la realidad es siempre más fácil de enfrentar que la fantasía.

Las acciones dicen más que las palabras, y cuando creo en lo que los demás hacen y no escucho mucho lo que dicen, me siento más sana.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 25 de Mayo: Curación

El corazón humano no está mucho tiempo fuera de lo que le hace sufrir más. Existe siempre un viaje de regreso a la angustia que pocas de nosotras se han liberado de hacer. (LILLIAN SMITH).

Las heridas y dolores que experimentamos en la infancia no se evaporan por arte de magia cuando nos hacemos adultas. Rondan dentro de nosotras, y cuando alcanzamos un nivel de fuerza, madurez, comprensión y conciencia para manejarlos, vuelven para ser trascendidos. Ésta es una de las maneras en que nuestro ser interno nos quiere. Nos da toda clase de oportunidades para curar las heridas que necesitamos curar, y nos ofrece también la oportunidad para sobrellevarla,
cuando somos suficientemente fuertes.
Cuando éramos niñas, con frecuencia hemos tenido experiencias en las que no teníamos la fortaleza suficiente para enfrentarnos a ellas sin mucha ayuda y sostén, y muchas veces sin ayuda ninguna. Así que las reprimimos en la memoria y esperamos. Cuando están listas, vuelven a salir. Esto nos proporciona la oportunidad de avanzar a través de estas angustias, cuando tenemos lo que necesitamos para esta tarea.

Cuando esté preparada, tendré la oportunidad de hacer estos viajes hacia las viejas heridas con la certeza de que puedo curarlas y continuar.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 24 de Mayo: Sueños y Esperanzas

Mientras pensemos que los submarinos constituyen la única posibilidad —que es lo único real o que puede ser real— nunca veremos el barco y nunca sentiremos soplar al viento. (SONIA JOHNSON).

Las mujeres que hacemos demasiado hemos crecido asustadas de soñar. Sabemos cómo codiciar —el dinero, el poder, la seguridad, las relaciones—, pero hemos olvidado cómo soñar.
Soñar no se limita a lo irreal. Soñar es ampliar lo real más allá de los límites del presente. Soñar no es estar atadas a lo que es simplemente posible. Soñar no es seguro para nuestro espejismo de control pero es infinitamente
seguro para nuestras almas.
Cuando nos privamos a nosotras mismas de nuestras esperanzas y de nuestros sueños, nos reducimos a mantener nuestros ojos en el suelo, calculando cuidadosamente cada paso, y perdiéndonos las imágenes formadas por las nubes y los arco iris dobles.

Esperar y soñar no es ignorar lo práctico. Es vestirse de colores y de arco iris.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 5 de Mayo: Sentirse Sobrepasada

Intento recordar aquel momento en el que pasé de recibir a dar; porque en esta cultura, cuando pasas a ser la que das, te retiran todos los apoyos y las cosas empiezan a ser difíciles. NORMA JEAN HARRIS (Sheila Ballantyne).

Las adictas a cuidar de los demás nunca sabemos cuándo ocurrió. Se nos había educado para creer que si cuidábamos de los demás, los escuchábamos y los comprendíamos, a su vez, los demás cuidarían de nosotras.
Creemos firmemente que las relaciones se construyen sobre la base de que unas personas cuiden de otras, y si empezamos nosotras a hacerlo, obtendremos a cambio la misma moneda. ¡Qué decepción descubrir que esta creencia no la tiene todo el mundo, y que además cuanto más cuidamos a la gente, más quieren de nosotras!
Nos sentimos exprimidas, resentidas, sobrepasadas y sentimos que se aprovechan de nosotras. Éstos parecen ser los sentimientos normales de esta situación. Gracias a Dios, no tenemos por qué estancarnos ahí. Reconocer simplemente los sentimientos nos ayuda a empezar a comprobar nuestros postulados sobre el cuidar de los demás.

El amor no es cuidar de los demás, y cuidar de los demás no es amor. No podemos comprar el amor… porque éste es un regalo.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 21 de Abril: Conciencia de si misma

Hasta que se cuenta nuestra propia historia perdida, ninguna otra cosa que se diga puede bastarnos: continuaremos en silencio deseándola con vehemencia. (LAURA RIDING).

Probablemente, el viaje más importante que podamos emprender es el viaje interior. Hasta que sepamos quiénes somos, ¿cómo sería posible ofrecer lo que tenemos?
Cada una de nosotras es una combinación única de herencia y de experiencias. Nadie puede ofrecernos lo que nosotras tenemos que ofrecer. Sin embargo, si no tenemos la conciencia de nosotras mismas para hacernos responsables de nuestra singularidad, nunca podremos aportar nuestra contribución.
Uno de los efectos más desastrosos de nuestra enfermedad es que nunca tenemos realmente el tiempo para hacer el proceso de toma de conciencia, y después, cuando lo hacemos, estamos demasiado exhaustas para preocuparnos de él.

Necesito conocer mi historia… toda ella.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 17 de Abril: Curación

El nuevo espacio… tiene una especie de invisibilidad para las personas que no han entrado en él. (MARY DALY).

Es especialmente difícil para las mujeres que hacemos demasiado considerar la posibilidad de entrar voluntariamente en lo desconocido. Como a cualquier persona adicta, nos gusta mantener todo bajo control, y no queremos siquiera empezar un viaje sin un buen mapa de carreteras. Desgraciadamente, la recuperación no funciona de esta manera. La recuperación es un salto de fe.
La mayoría de nosotras, por el hecho de haber crecido en familias disfuncionales, trabajar conforme a modelos de adicción y vivir en una sociedad adicta, no tenemos un conocimiento vivencial de lo que significa vivir nuestro proceso, vivir con la sobriedad o vivir conforme a nuestra propia claridad. Pero muchas personas están dando este salto de fe y dando el primer paso en el camino de la recuperación. Sabemos que tiene que haber algo mejor. Tenemos un vago recuerdo de algo.
Casi podemos recordar que está ahí. Uno de los verdaderos milagros de hoy día es que muchas mujeres estamos empezando a recuperarnos, aunque realmente no tenemos una clara idea de lo que es la recuperación.

He deseado un milagro, y yo puedo serlo.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 22 de Marzo: Paciencia/Decisiones

Nuestras decisiones más importantes no son tomadas, sino descubiertas. Podemos tomar las decisiones sin importancia, pero las más importantes requieren de nosotras que esperemos a que sean descubiertas. (ANNE WILSON SCHAEF).

Solemos forzar las decisiones sin haberlas madurado y cuando no están todavía listas para que las tomemos. Nos castigamos a nosotras mismas por ser indecisas, y otras personas comparten esta opinión de nosotras. Creemos que si fuéramos suficientemente sensatas, inteligentes, o claras, sabríamos lo que queremos. No respetamos que tal vez la razón por la que no podemos tomar una decisión es porque todavía no sabemos.
Durante muchas generaciones, las mujeres hemos sentido que teníamos que decir sí a todo. Después aprendimos que también es apropiado decir no, así que hemos practicado el decir no. Sin embargo, desgraciadamente es demasiado difícil para nosotras decir «no sé», y sentirnos cómodas con nuestro estado de no saber, hasta que sepamos.

La cualidad de mis decisiones es directamente proporcional a mi paciencia respecto a no saber.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).