Meditación 22 de Marzo: Paciencia/Decisiones

Nuestras decisiones más importantes no son tomadas, sino descubiertas. Podemos tomar las decisiones sin importancia, pero las más importantes requieren de nosotras que esperemos a que sean descubiertas. (ANNE WILSON SCHAEF).

Solemos forzar las decisiones sin haberlas madurado y cuando no están todavía listas para que las tomemos. Nos castigamos a nosotras mismas por ser indecisas, y otras personas comparten esta opinión de nosotras. Creemos que si fuéramos suficientemente sensatas, inteligentes, o claras, sabríamos lo que queremos. No respetamos que tal vez la razón por la que no podemos tomar una decisión es porque todavía no sabemos.
Durante muchas generaciones, las mujeres hemos sentido que teníamos que decir sí a todo. Después aprendimos que también es apropiado decir no, así que hemos practicado el decir no. Sin embargo, desgraciadamente es demasiado difícil para nosotras decir «no sé», y sentirnos cómodas con nuestro estado de no saber, hasta que sepamos.

La cualidad de mis decisiones es directamente proporcional a mi paciencia respecto a no saber.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 21 de Marzo: El Perdón

Si no te has perdonado a ti misma, ¿cómo puedes perdonar a los demás? (DOLORES HUERTA).

El perdón tiene que comenzar con una misma. Perdonarse a sí misma no significa absolver o apoyar todo lo que hemos hecho. Significa que nos hacemos responsable de ello. Lo recuperamos. Aceptamos que estábamos equivocadas y continuamos.
Con frecuencia, cuando reconocemos que estamos equivocadas, nos deslizamos hacia nuestra actitud de autocentramiento, y nos quedamos tan absortas y nos volvemos tan arrogantes que nunca alcanzamos la fase del perdón. Para perdonar, tenemos que dejar fluir y continuar. Si no sabemos cómo hacer esto con nosotras mismas, nunca podremos perdonar a los demás.

«Errar es humano, perdonar es divino.» Perdonarme a mí misma es divinamente humano.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 23 de Febrero: Autenticidad

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Se puede mentir con palabras y también con el silencio. (ADRIENNE RICH).

Cuando empezamos a curarnos, tenemos una nueva apreciación de las palabras de Jesús: «Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.» Parte del propósito de nuestro comportamiento adictivo es que no estemos en contacto con nosotras mismas, y, cuando esto sucede, no podemos ser honestas con ninguna persona. Debemos saber lo que pensamos y sentimos para ser honestas con los demás. Al principio de nuestra recuperación, empezamos a darnos cuenta lentamente de lo lejos que nos hemos ido de nosotras mismas… ¡desde luego, nos hemos alejado un largo recorrido!
Hemos estado temerosas de decir la verdad con toda honestidad. Hemos tenido miedo de perder nuestros empleos,nuestras amistades y todo lo que tenemos. A medida que nos volvemos más honestas, empezamos a deshacer el embrollado nudo de falsedad, introversión, control y confusión. Vemos cómo nuestra falsedad ha conducido a la confusión, e incluso cuando ha sido un proceso difícil, nos encontramos suspirando de alivio en la brisa refrescante de la autenticidad.

Estoy recuperando de nuevo, poco a poco, mi capacidad para ser honesta. Estoy asombrada de lo mucho que me había apartado de mí misma.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 15 de Febrero: Sentirse loca

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Mi marido pensó que yo debía hablar a alguien sobre… mis problemas. Él piensa que estoy dando señales de no poder llevar las cosas como lo hacía antes. NORMA JEAN HARRIS (Sheila Ballantyne).

¿Por qué siempre sucede que somos nosotras las que parecemos necesitar ayuda? Es cierto que a veces nos sentimos enloquecer, y que los sentimientos de estar abrumadas no nos son desconocidos. Pero, ¿por qué siempre recae sobre nosotras la etiqueta de estar locas (¡si es que alguien tiene que estar loco!)?
A veces es un alivio admitir que nos sentimos locas. Necesitamos a alguien con quien hablar cuando nos sentimos aisladas. Otras personas parecen que lo llevan bien. ¿Por qué no podemos nosotras llevarlo bien? Al menos, hablar con alguien o ir a un grupo en donde hay otras mujeres nos ayuda a reconocer que no somos las únicas en tener este tipo de sentimientos. Buscar ayuda y apoyo puede ser un punto de inflexión. A fin y al cabo, los grupos de personas adictas al trabajo son gratuitos.

Quizá mi incapacidad para enfrentarme a una situación de locura «como lo hacía antes» es un signo de mi paso hacia la salud.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 10 de Febrero: Comunicación

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Algunas personas hablan simplemente porque piensan que el sonido es más soportable que el silencio (MARGARET HALSEY).

Las mujeres que hacemos demasiado necesitamos mantenernos ocupadas. Una de las maneras de mantenernos ocupadas es hablando, incluso cuando no tenemos nada que decir. No se trata de que nos encante tanto el sonido de nuestra voz. Se trata simplemente de que el silencio parece demasiado abrumador y tenebroso.
Gran parte de nuestras vidas las hemos pasado llenándola… comiendo en exceso y llenándonos… hablando de más y llenando nuestros momentos de silencio.
Cuando empezamos a recuperarnos, descubrimos que no necesitamos nuestras «recetas de relleno». Que podemos estar con nosotras mismas en silencio.

Cuando las personas hablan sin parar, normalmente no se están escuchando a sí mismas.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 7 de Febrero: Plazos Fijos/Estrés

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La tensión fue en aumento en mi casa, y mi trabajo se fue deteriorando a medida que me comprometía con plazos cada vez más ajustados. (ELLEN SUE STERN).

Uno de los mitos sobre las personas adictas al trabajo es que son muy productivas y de que hacen un buen trabajo. Los mitos nos confunden porque frecuentemente actuamos como si fueran verdad, aunque sabemos que no lo son.
En contra de la creencia popular, las personas que somos adictas al trabajo y a hacer las cosas deprisa no solemos ser muy productivas y, con frecuencia, hacemos trabajos mal hechos y sin creatividad. Los plazos demasiado ajustados que nos marcamos se vuelven más importantes que la calidad de nuestro trabajo. Entonces sufrimos, sufren nuestras familias y sufre nuestro trabajo.
Otro mito sobre la adicción al trabajo es que se trata sólo de estrés y de cansancio y que puede controlarse con técnicas de reducción del estrés. Toda persona alcohólica ha querido culpar a alguien de su estado y ha querido creer fervientemente que había una manera de controlarlo, frecuentemente, con resultados desastrosos. La adicción al trabajo es una enfermedad fatal y progresiva que gobierna nuestras vidas. Afortunadamente, una adicción es la única enfermedad progresiva y fatal de la que está garantizada la recuperación si hacemos lo que tenemos que hacer.

Tal vez es ya el momento de asistir a una reunión sobre los Doce pasos.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 31 de Enero: Darnos a Nosotras mismas

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Alguien casi se marchó con todo lo que yo tenia. (NTOZAKE SIIANGR).

En tanto que mujeres, solemos ser tan generosas, especialmente con nosotras mismas, que vamos dando pequeños pedazos de nosotras, casi a cualquiera que lo pide. Con el tiempo, apenas lo notamos. A veces, los pedazos que damos son tan minúsculos que parecen realmente sin importancia… un favor por aquí… algo que sabemos que no es correcto y dejamos pasar, por allá… tragarnos la rabia de una injusticia que se nos hace, por otro lado… No podemos solucionarlo individualmente, y no somos conscientes del efecto acumulativo de años de desprendernos de pequeños pedazos de nosotras mismas.
Nos sentamos y gritamos: «¡¡¡Alguien casi se marchó con todo lo que yo tenía!!!» Nos hemos dejado casi devorar por los que nos rodean.

Darme a mí misma o ser tacaña no son mis dos únicas opciones. Puedo compartirme a mí misma. Pero para compartirme a mí misma tengo que tener algo que poder compartir.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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