Meditación 23 de Febrero: Autenticidad

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Se puede mentir con palabras y también con el silencio. (ADRIENNE RICH).

Cuando empezamos a curarnos, tenemos una nueva apreciación de las palabras de Jesús: «Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.» Parte del propósito de nuestro comportamiento adictivo es que no estemos en contacto con nosotras mismas, y, cuando esto sucede, no podemos ser honestas con ninguna persona. Debemos saber lo que pensamos y sentimos para ser honestas con los demás. Al principio de nuestra recuperación, empezamos a darnos cuenta lentamente de lo lejos que nos hemos ido de nosotras mismas… ¡desde luego, nos hemos alejado un largo recorrido!
Hemos estado temerosas de decir la verdad con toda honestidad. Hemos tenido miedo de perder nuestros empleos,nuestras amistades y todo lo que tenemos. A medida que nos volvemos más honestas, empezamos a deshacer el embrollado nudo de falsedad, introversión, control y confusión. Vemos cómo nuestra falsedad ha conducido a la confusión, e incluso cuando ha sido un proceso difícil, nos encontramos suspirando de alivio en la brisa refrescante de la autenticidad.

Estoy recuperando de nuevo, poco a poco, mi capacidad para ser honesta. Estoy asombrada de lo mucho que me había apartado de mí misma.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 18 de Febrero: Frenesí

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Hemos llegado a una situación en la que el frenesí y el pánico parecen partes integrales de ser mujeres especialmente de ser mujeres profesionales. (ANNE WILSON SCHAEF).

Las mujeres que hacemos demasiado tendemos a estar frenéticas casi todo el tiempo. ¿Dónde aparcamos en el aeropuerto ese coche de alquiler y, en todo caso, cómo demonios era? ¿Estamos seguras de haber aparcado nuestro coche enfrente de la droguería en el centro comercial? ¿O fue la semana pasada?
¿Dónde pusimos esa cuenta que tenemos que pagar justamente hoy?
Debe existir un modo de sacar a pasear a los niños esta mañana que sea menos frenética. Estamos seguras de que una buena madre lo haría mejor.
¿Dónde está esa pluma? ¿Dónde hemos dejado esa sartén? ¿Dónde están los pantalones? Probablemente, justo donde los dejamos. Es normalmente nuestro «frenesí» el que enturbia nuestra visión.

El frenesí y el pánico son viejos amigos conocidos. Tal vez haya llegado la hora de que salgan de nuestra casa.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 16 de Febrero: Devenir/Ilusiones

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Son nuestras ilusiones sobre nuestras ilusiones lo que nos engancha. (ANNE WILSON SCHAEF).

Nuestras adicciones nos llevan a una vida de ilusión. Alimentan nuestra ilusión de control, nuestra ilusión de perfección y nuestra inautenticidad. Nuestra conducta adictiva nos permite negar la realidad y justificar no vivir nuestra vida. Caemos en una niebla de ilusiones, sean ilusiones de romance, de poder, de éxito y, de algún modo, perdemos la vida.
Una de las cualidades significativas de un adulto es ser capaz de separarse de la ilusión y de alimentarse con la realidad más que con espejismos. Contrariamente a la opinión popular, esto no significa que tengamos que vivir vidas tontas y aburridas. Significa que tenemos que vivir nuestra vida.

¡Yupii! Para cambiar, probemos a vivir la realidad.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 19 de Enero: Control

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Las personas que quieren dirigirse a sí mismas siempre quieren (aunque sea amablemente) dirigir a los demás. Siempre creen que ellas saben más, y son tan obstinadas y resueltas que no están muy abiertas a ideas nuevas y mejores. (BRENDA UELAND).

Las personas que somos adictas al trabajo somos difíciles de conllevar. Es difícil trabajar con nosotras y para nosotras. Nuestro núcleo de funcionamiento es el control. Con frecuencia no distinguimos entre que el trabajo se haga y que el trabajo se haga bien. Creemos que si podemos controlarlo todo, estamos haciendo nuestro trabajo y lo estamos haciendo bien. Nuestro espejismo de control nos mata. Al final nos encontramos cansadas y quemadas.
Desgraciadamente, el control tiene su precio. Al intentar realizar este espejismo de control, somos destructivas con nosotras mismas y con los demás. Además, al intentar mantener este control ilusorio, descubrimos que nuestro campo de visión se vuelve cada vez más reducido (¡lo mismo que se contraen nuestros vasos sanguíneos!) y ya no estamos abiertas a ideas nuevas y mejores. De hecho, no estamos abiertas en absoluto a ninguna idea.

Cuando con mi conducta controladora hago a los demás lo que me hago a mí misma, todos perdemos.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 7 de Enero: Rigidez

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Los cambios [en la vida] son no sólo posibles y predecibles, sino que negarlos es ser cómplice de un proceso innecesario de autoconvertirse en vegetales. (GAIL SHEEHY).

Parte del modo irracional de pensar de las adicciones es creer que podemos estar en seguridad si conseguimos que todo esté en orden, que todo esté en su sitio, y que se mantenga así. Gran parte de nuestra energía la gastamos en intentar contribuir a la calcificación de nuestras vidas. Desafortunadamente, los seres calcificados son frágiles y se rompen con facilidad.
Cuando nos volvemos rígidas sobre cualquier asunto, perdemos el contacto con el proceso de nuestra vida y nos salimos de la corriente de la vida; morimos. Como dice Lillian Smith, «cuando dejas de aprender, de escuchar, de mirar y de plantear cuestiones, siempre cuestiones nuevas, es el momento de morir».

¿Acaso me he muerto ya? ¿Soy una de las muertas vivientes? Lo rígido no es estable, simplemente es algo que se quiebra.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Upset woman holding broken heart and hammer on grey background. Failed relationship concept

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Meditación 5 de Enero: Crisis/Agotamiento/Control

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¡El cielo se está cayendo! ¡El cielo se está cayendo! (POLLITO).

Vivir nuestras vidas como Pollito puede ser muy agotador. ¡Aunque muchas de nosotras vivimos de crisis en crisis!
Estamos tan acostumbradas a las crisis y a los plazos límites que casi nos sentimos perdidas si no apagamos alguna especie de fuego. De hecho, si fuésemos realmente auténticas, tendríamos que reconocer que encontramos alguna excitación y algo de dramatismo en manejar las crisis. Nos hace sentir como si tuviéramos un mínimo control de nuestras vidas.
Sin embargo, a veces nos hemos preguntado si todas estas crisis son normales y si hay alguna otra manera de vivir la vida que pudiera ser un poco menos fatigante. Pero, aun así, todavía encontramos estimulante manejar estas crisis, nos dejan drenadas. ¿Podría ser que este tipo de cosas no nos ocurren por sí solas, y que tenemos alguna participación en su creación?
Cuando empezamos a trabajar en nuestra recuperación, vemos a otras personas a nuestro alrededor que no viven de crisis en crisis, y parece que están bien… que están siempre serenas.

Las crisis y mi ilusión de poder controlarlo todo no son dos cosas aisladas. Espero que me permitiré a mí misma estar abierta a darme cuenta hoy en mi vida de estos dos hechos.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 14 de Noviembre: Control

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Yo estaba desgarrada por dos conceptos diferentes del tiempo. Sabía cuál de los dos tenía sentido, pero el otro consistía en luchar duramente para sobrevivir. [Estructura, organización estricta, exceso de orden. Lo cual no tenía absolutamente nada que ver con nada.] (ROBYN DAVIDSON).

Una de las maneras en que practicamos nuestra ilusión de control y protegemos nuestra enfermedad es rodeándonos de gente como nosotras, que hacen las mismas cosas. Cuando estamos rodeadas de mujeres que también se pasan la vida corriendo, están siempre ocupadas, trabajan demasiado y cuidan de todo el mundo, nosotras parecemos normales.Nuestras «drogodependencias» parecen normales. Evitamos ponernos en situaciones en las que nuestras capacidades de control no son compartidas y valoradas, porque en dichas situaciones tal vez nos demos cuenta de que no nos gusta controlar en absoluto. La estructura, la organización estricta y el exceso de orden son la forma en que tienen que ser las cosas, o, por lo menos, así lo creemos. Por esto, cuando nos permitimos viajar, paramos en hoteles americanos, de cadenas conocidas a ser posible.

Nuestro espejismo de control es más astuto que un gato,-y tiene más de nueve vidas.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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