Categoría: SISTEMA DE VALORES

Meditación 19 de Junio: Aceptación del Ser

No hagas nada porque sea correcto, digno de elogio o noble hacerlo; no hagas nada porque parezca que sea bueno hacerlo; haz sólo lo que debas hacer y lo que no puedas dejar de hacer. (ÚRSULA K. LE GUIN).

Estamos tan acostumbradas a hacer lo que otras personas quieren que hagamos, o a hacer lo que es correcto, o lo que nos proporciona aprobación, que las palabras de Le Guin nos piden hacer sólo lo que tenemos que hacer, y no hacerlo sería irrealista. Pensamos: eso es fácil de hacer para ella, que es una escritora y puede hacer su propio horario.
Sin embargo, ¿qué hay de verdad para nosotras en sus palabras? Ciertamente podemos admitir que hemos hecho muchas cosas por razones equivocadas, y con frecuencia es muy amargo en nuestros corazones el precio de nuestra adecuación, «nobleza» y búsqueda de aprobación. Muchas veces hacemos algo porque nos parece bueno hacerlo, y hacemos perder el tiempo a todo el mundo, incluidas nosotras mismas.
¡Qué alivio creer que somos suficientes como somos y que nuestra única manera de cumplir una tarea es hacer sólo lo que necesita hacerse!

Adoptaré estas ideas. Después de todo, ¡ninguna otra persona podría aportar mi contribución por mí!

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditacion 9 de Junio: Competitividad/Comparacion

Son ellos los que se aprovechan y obtienen las ventajas en este mundo. (GEORGE ELIOT).

Desgraciadamente, se nos ha enseñado que para salir adelante es necesario compararse, competir y aprovecharse de los demás. Y vemos pruebas de estos comportamientos a nuestro alrededor.
Cuando empezamos a recuperarnos de nuestras adicciones, empezamos a ver que la comparación y la competitividad son formas externas de relacionarse. Cuando nos comparamos, nos volvemos celosas, nos sentimos mal con nosotras mismas, nos encontramos resentidas y acabamos no queriéndonos demasiado. Cuando competimos, tratamos a los demás como objetos, nos hacemos rudas y justificamos nuestra conducta destructiva. Cuando nos aprovechamos de los demás, perdemos la oportunidad de relacionarnos, nos convertimos en personas que no queremos ser y, al final, salimos perdiendo. Cualquiera de estos comportamientos amenaza nuestra serenidad y nuestra recuperación.

Continuamos aprendiendo lo que significa estar dispuesta a presentar primero nuestra sobriedad. No es siempre fácil, pero es un asunto vital.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 4 de Abril: Integridad/Éxito

La integridad es muy perecedera en los meses de verano del éxito. (VANESSA REDGRAVE).

Me pregunto si habré dejado caer mi integridad para obtener éxito. ¿Ha habido ocasiones en las que quería mirar a otro lado o tomar el camino más sencillo para evitar el conflicto u obtener aceptación?
Todos los días se nos presentan oportunidades para sacrificar nuestra integridad en temas fundamentales o en otros que pueden parecer insignificantes. No hay ninguna manera de que podamos sentirnos bien con nosotras mismas sin nuestra integridad. El éxito y la pérdida de integridad no son sinónimos. De hecho, el verdadero éxito exige una gran integridad.
Estos «pequeños» incidentes de deslizamiento de la integridad nos van royendo continuamente como termitas. ¡Qué importante es hacer un alto y considerar las decisiones que hemos tomado! ¡Qué alivio es saber que nuestra valorada integridad está anclada profundamente en nosotras y que podemos volver a conectar con ella en cualquier momento!

Comprobar posibles pérdidas de integridad me permite sentirme mejor conmigo misma.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 4 de Marzo: Sentimientos/Libertad

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Los padres blancos nos dijeron: «Pienso, luego existo», y la madre negra dentro de nosotras —la poeta— murmura en nuestros sueños: «Siento, luego puedo ser libre.» (AUDRE LORDE).

Se nos ha enseñado a cerrar y congelar nuestros sentimientos. Se nos ha dicho que los sentimientos son débiles e irracionales, y que si queremos ser un éxito en este mundo, debemos ser capaces de controlar nuestros sentimientos. Los modelos de éxito son personas que nunca han tenido ningún sentimiento visible.
Sin embargo, cuando escondemos nuestros sentimientos, nos hacemos más vulnerables, y no menos. Cuando reprimimos nuestros sentimientos, nunca sabemos cuándo estallarán, y no podemos estar tranquilas de que no lo harán con una mayor intensidad que si los hubiéramos aceptado en el «primer momento».
Además, los sentimientos constituyen nuestro sistema natural de información y alarma. Son nuestros sentimientos, y no nuestros pensamientos, los que nos avisan del peligro, nos dicen si alguien nos está mintiendo y detectan para nosotras los matices sutiles que nos permiten distinguir las diferencias y tomar decisiones. Sin este sistema interno de información nunca podemos ser verdaderamente felices.

Celebrar mi capacidad para sentir es una manera de ser totalmente libre.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 21 de Febrero: Valores

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Cuando las mujeres emprenden una profesión, no descartan sus valores femeninos, sino que los añaden a los valores tradicionales masculinos de realización laboral y éxito profesional. Mientras luchan por cumplir las exigencias de ambos papeles, las mujeres no pueden entender por qué los hombres no pueden compartir este doble sistema de valores. (SUSAN STURDINENT Y GAIL DONOFF).

Uno de los aprendizajes más dolorosos que son frecuentes para las mujeres que trabajan fuera de casa es el darse cuenta de que las mismas capacidades que sirven en las empresas no funcionan en el hogar y en las relaciones personales. Afortunadamente, tenemos la ventaja de conocer un sistema de valores que contribuye a la vida, y sólo tenemos que aprender a saber qué es lo que funciona en el trabajo.
Desgraciadamente, en el proceso de aprender el sistema de valores de una profesión, se nos anima a denigrar nuestros valores y, a veces, sucumbimos a esta presión. Nuestros valores no están equivocados. Son simplemente diferentes. Y el lugar de trabajo se enriquecerá con ellos.

Confiar en mi sistema de valores puede ser una importante contribución en mi trabajo.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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