Meditación 15 de Febrero: Sentirse loca

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Mi marido pensó que yo debía hablar a alguien sobre… mis problemas. Él piensa que estoy dando señales de no poder llevar las cosas como lo hacía antes. NORMA JEAN HARRIS (Sheila Ballantyne).

¿Por qué siempre sucede que somos nosotras las que parecemos necesitar ayuda? Es cierto que a veces nos sentimos enloquecer, y que los sentimientos de estar abrumadas no nos son desconocidos. Pero, ¿por qué siempre recae sobre nosotras la etiqueta de estar locas (¡si es que alguien tiene que estar loco!)?
A veces es un alivio admitir que nos sentimos locas. Necesitamos a alguien con quien hablar cuando nos sentimos aisladas. Otras personas parecen que lo llevan bien. ¿Por qué no podemos nosotras llevarlo bien? Al menos, hablar con alguien o ir a un grupo en donde hay otras mujeres nos ayuda a reconocer que no somos las únicas en tener este tipo de sentimientos. Buscar ayuda y apoyo puede ser un punto de inflexión. A fin y al cabo, los grupos de personas adictas al trabajo son gratuitos.

Quizá mi incapacidad para enfrentarme a una situación de locura «como lo hacía antes» es un signo de mi paso hacia la salud.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 9 de Febrero: Éxito/Gratitud/Subir la Escalera

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Aunque el árbol crezca siempre tan alto, las hojas que caen retornan siempre a la tierra. (PROVERBIO MALAYO).

Muchas de nosotras trabajamos por conseguir éxito profesional y aspiramos a él. Hemos trabajado arduamente mucho tiempo para estar donde estamos, y merecemos las recompensas de nuestra posición.
Es importante que periódicamente nos demos tiempo para hacer un balance de dónde estamos y de quiénes somos. ¿Nos juzgamos a nosotras mismas por nuestras realizaciones? ¿Significan éstas que valemos según nuestras pautas de valoración? ¿Cómo hemos podido llegar a donde estamos? ¿Nos sentimos bien del modo en que lo hemos conseguido? ¿Necesitamos hacer reproches a algunas personas y expresar nuestro agradecimiento a otras?
Es importante reconocer que nuestros logros no sólo hablan por nosotras mismas, también hablan de las personas y fuerzas, vistas, no vistas y desapercibidas, que han influido en nuestras vidas.

El éxito me ofrece la oportunidad de pensar en las personas que me han dado tanto y de estar agradecida por sus aportaciones.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 8 de Febrero: Claridad

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Empezamos nuestras vidas como niños pequeños, llenos de luz y de la visión más clara. (BRENDA UELAND).

Cuando empezamos nuestra recuperación de nuestra adicción a hacer demasiado, tal vez tengamos poca o ninguna experiencia de cómo es nuestra claridad o nuestra sobriedad respecto a nuestro comportamiento de adicción. Hemos retozado tanto con estas pautas de pensamiento y de comportamiento que casi nos parecen normales. La última vez que tuvimos claridad quizá fuese cuando éramos niñas.
Después de haber admitido nuestra impotencia sobre nuestro trabajo compulsivo y adictivo, y después de seguir el programa durante un tiempo, tal vez tengamos de repente un momento de claridad. Surge a través de nuestra conciencia como un meteorito y nos da un susto de muerte. Y sin embargo, sentimos que todo lo que experimentamos tiene una importancia extraordinaria. Es como una nana cantada hace tiempo. Las palabras se han desvanecido, y la melodía resuena en nuestro ser.

La claridad no nos es desconocida… sólo que nos hemos olvidado de cómo es.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 7 de Febrero: Plazos Fijos/Estrés

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La tensión fue en aumento en mi casa, y mi trabajo se fue deteriorando a medida que me comprometía con plazos cada vez más ajustados. (ELLEN SUE STERN).

Uno de los mitos sobre las personas adictas al trabajo es que son muy productivas y de que hacen un buen trabajo. Los mitos nos confunden porque frecuentemente actuamos como si fueran verdad, aunque sabemos que no lo son.
En contra de la creencia popular, las personas que somos adictas al trabajo y a hacer las cosas deprisa no solemos ser muy productivas y, con frecuencia, hacemos trabajos mal hechos y sin creatividad. Los plazos demasiado ajustados que nos marcamos se vuelven más importantes que la calidad de nuestro trabajo. Entonces sufrimos, sufren nuestras familias y sufre nuestro trabajo.
Otro mito sobre la adicción al trabajo es que se trata sólo de estrés y de cansancio y que puede controlarse con técnicas de reducción del estrés. Toda persona alcohólica ha querido culpar a alguien de su estado y ha querido creer fervientemente que había una manera de controlarlo, frecuentemente, con resultados desastrosos. La adicción al trabajo es una enfermedad fatal y progresiva que gobierna nuestras vidas. Afortunadamente, una adicción es la única enfermedad progresiva y fatal de la que está garantizada la recuperación si hacemos lo que tenemos que hacer.

Tal vez es ya el momento de asistir a una reunión sobre los Doce pasos.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 16 de Enero: Libertad

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Aprendiendo momento a momento a ser libres en nuestra mente y en nuestro corazón, hacemos que la libertad sea posible para todos en todo el mundo. (SONIA JOHNSON).

La libertad empieza dentro. Las adicciones son la antítesis de la libertad. Por definición, adicción es cualquier cosa que mantenga el control de nuestras vidas y es progresiva y mortal. Ser adicta a hacer demasiado no es diferente a ser adicta al alcohol o a las drogas. Estamos enganchadas, y podemos morir a causa de estas conductas de adicción al trabajo.
La liberación de las adiccipnes es un primer paso importante hacia la libertad personal. En los «círculos de los doce pasos» solemos oír que «estas enfermedades adictivas son las únicas enfermedades fatales cuya recuperación está garantizada si trabajamos». Cuando somos adictas, hemos perdido nuestra mente y nuestro corazón en aras de la enfermedad. En cuanto empezamos a cumplir el programa de recuperación, empezamos a tener una nueva apreciación de la palabra libertad.

Mi trabajo de recuperación afecta a los demás, tanto si soy consciente de ello como si no. La libertad es un sueño posible.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 9 de Diciembre: Confusión/Ocupaciones

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Como adicta al trabajo, he aprendido que he aplicado el Programa de los Doce Pasos de los Alcohólicos Anónimos de una manera adictiva. ¡Venga, venga! ¡Trabájate esas adicciones! ¡Aplica esos pasos! ¡Ra, ra, ra! (MICHELLE).

Parte de la sutileza de esta enfermedad es tomar algo que en principio es positivo para nosotras, y hacerlo de tal manera que se convierte en destructivo y perpetúa el problema.
Trabajar es positivo, pero si lo hacemos de manera compulsiva y nos castigamos y castigamos a las personas que nos rodean, se convierte en algo destructivo. El ejercicio es bueno. Pero si lo utilizamos para destruir nuestro cuerpo, evitar la intimidad y no estar en contacto con nosotras mismas, puede tener el mismo efecto que darse a la bebida.
En algún nivel más profundo de nuestras vidas, cómo hacemos las cosas es tan importante como lo que hacemos.

Cuando me destruyo o me castigo con cosas positivas, sigo destruyéndome o castigándome a mí misma.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 8 de Diciembre: Compartir

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Cuando los propios problemas son insolubles y nuestros mejores esfuerzos se ven frustrados, es una tabla de salvación escuchar los problemas de otra persona. (SlJZANNE MASSIE).

A veces llegamos a un callejón sin salida en nuestras vidas. A pesar de nuestra inteligencia, de nuestra competencia
y de nuestra tenacidad, no parece que seamos capaces de ordenar nuestras vidas. Muchas veces, es en estas ocasiones cuando puede jugar un papel en éstas la sabiduría del Paso Doce del Programa de los Doce Pasos.
Al haber empezado a estar en contacto con nuestra espiritualidad y a experimentar el efecto curativo del Programa de los Doce Pasos, estamos preparadas para compartir nuestra fuerza y nuestra esperanza con los demás. Pero, cuando lo hacemos, no estamos tendiendo una mano de una manera egocéntrica y, simultáneamente, nos damos cuenta de que al hacerlo obtenemos a menudo una gran ayuda.

No me siento muy fuerte cuando llego a un callejón sin salida en mi vida. Puede ser el momento en que lo único que necesito es pedir ayuda a otra persona.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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