Categoría: trabajolico

Meditación 30 de Junio: Recuperación

La recuperación es un proceso, no un acontecimiento. (ANNE WILSON SCHAEF).

Ahora que empezamos a reconocer que trabajar en exceso, andar cuidando siempre de los demás, ir con prisas y mantenerse siempre ocupadas son manifestaciones del proceso de adicción y es tan enfermizo como las adicciones químicas, queremos pararlo inmediatamente. Desgraciadamente, no es tan fácil. La misma definición de una adicción o de una consulta compulsiva significa algo que nos tiene agarradas y sobre lo que nos sentimos impotentes. No podemos «decir simplemente no». No podemos dejar de hacer lo que hacemos.Esta enfermedad está en las células de nuestros músculos y en la médula de nuestros huesos.
Necesitamos darnos cuenta de que la recuperación es un proceso. Nos llevó tiempo llegar a ese estado, y nos llevará tiempo salir de él. Parte de nuestra enfermedad consiste en querer que todo suceda al mismo tiempo. Necesitamos paciencia con nosotras mismas y apoyo de las demás personas para progresar en nuestro proceso de recuperación.

«Tengo que hacerlo [recuperarme] por mí misma; no tengo que hacerlo sola», son afirmaciones que se oyen con frecuencia en los círculos de recuperación.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 29 de Mayo: Prisas/Frenesí/Desvalorización

Mis pautas se van, se van, se van… y se desmoronan. (ROSIE).

Cuando somos adictas a trabajar, a estar ocupadas, a hacer las cosas deprisa y a cuidar de los demás, la única manera que tenemos de permitirnos descansar es desmoronándonos.
Se ha dicho que la adicción al trabajo es la adicción que eligen las personas que se valoran a sí mismas. Se nos impulsa tanto a probarnos a nosotras mismas y a hacernos un sitio que, hagamos lo que hagamos, nunca hacemos lo suficiente. Si hacemos suficiente, tal vez podamos justificar nuestra existencia. Tenemos problemas de aceptar que sólo nuestro ser puede ser suficiente.
Todas necesitamos la soledad, y las que hacemos demasiado sólo podemos justificar el permitírnosla cuando estamos al borde del colapso.
Hacer las cosas deprisa y después desmoronarme no sólo es agotador para mí, sino que agota también a todas las personas que me rodean.

Hacer las cosas deprisa y desmoronarse es una conducta cruel e inhumana. Practicarlo conmigo es cruel e inhumano.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 29 de Marzo: Pasión

Es obligación del alma ser leal a sus propios deseos. Debe abandonarse a sí misma a su pasión principal. (REBECCA WEST).

Muchas mujeres competentes lo pasamos mal intentando distinguir entre pasión y adicción al trabajo. Cuando oímos la preocupación que surge sobre los efectos letales del trabajo compulsivo, casi nos preguntamos a nosotras mismas (o nos justificamos): «Pero, ¿cuál es el problema de estar apasionada con mi trabajo? ¿Me estás diciendo que apasionarme por mi trabajo es ser adicta al mismo?»
Muchos de nuestros modelos de éxito eran personas que querían ser devoradas por su trabajo. Esto nos confunde.
La verdadera pasión y hacer lo que es importante para nosotras no tiene por qué destruirnos. De hecho, lo que es destructivo es cuando la pasión se convierte en compulsivídad.

Mi pasión me alimenta. Mi adicción me devora. Existe una gran diferencia entre las dos.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 11 de Marzo: Ordenando la casa/Lamentarse

Mi orden y mi desorden están llenos de lamentos, remordimientos y sentimientos complejos. (NATALIA GINZBURG).

Uno de los mejores regalos que me hizo mi madre fue ser ella misma una maravillosa ama de casa. No era maravillosa en nada más que en mantener la casa limpia; y en esto creía firmemente en su capacidad de hacerlo.
Fue una poetisa publicada, gran escritora de cuentos, pintora, excelente domadora de caballos, ávida lectora, notable coleccionadora de antigüedades, buscadora de lo psíquico y de los misterios del mundo, buena madre, amiga de verdad, leal y dedicada, insaciablemente curiosa, una autoridad en las tradiciones populares de los indios americanos, una investigadora intuitiva de rocas, fósiles y gemas antiguas, defensora de los derechos civiles de todo el mundo, y, sobre todo, una mujer fascinante y extraordinaria, pero era incapaz de mantener limpio el suelo de la cocina.
Yo no sufrí daño alguno por el estado de nuestra casa. Me entristecía el hecho de que, en algunas ocasiones, se juzgaba a sí misma negativamente.

Aunque no sea más que esto, espero poder recordar siempre lo que es realmente importante en esta vida.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 15 de Febrero: Sentirse loca

overeaters-anonymous

Mi marido pensó que yo debía hablar a alguien sobre… mis problemas. Él piensa que estoy dando señales de no poder llevar las cosas como lo hacía antes. NORMA JEAN HARRIS (Sheila Ballantyne).

¿Por qué siempre sucede que somos nosotras las que parecemos necesitar ayuda? Es cierto que a veces nos sentimos enloquecer, y que los sentimientos de estar abrumadas no nos son desconocidos. Pero, ¿por qué siempre recae sobre nosotras la etiqueta de estar locas (¡si es que alguien tiene que estar loco!)?
A veces es un alivio admitir que nos sentimos locas. Necesitamos a alguien con quien hablar cuando nos sentimos aisladas. Otras personas parecen que lo llevan bien. ¿Por qué no podemos nosotras llevarlo bien? Al menos, hablar con alguien o ir a un grupo en donde hay otras mujeres nos ayuda a reconocer que no somos las únicas en tener este tipo de sentimientos. Buscar ayuda y apoyo puede ser un punto de inflexión. A fin y al cabo, los grupos de personas adictas al trabajo son gratuitos.

Quizá mi incapacidad para enfrentarme a una situación de locura «como lo hacía antes» es un signo de mi paso hacia la salud.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

732e09916a1d1b64c421f86om0

Meditación 29 de Enero: Impotencia

mujeres-ejecutivas

Ante un obstáculo que es imposible de superar, la testarudez es algo estúpido. (SlMONE DE BEAUVOIR).

A algunas de nosotras no nos gusta oír esto, pero existen ciertas cosas en nuestras vidas sobre las que somos impotentes. De hecho, cuando llegamos a este punto, nos damos cuenta de que existen unas pocas cosas que no podemos controlar realmente.
Ciertamente, las zonas de nuestras vidas sobre las que somos realmente más impotentes son nuestros hábitos adictivos y compulsivos de trabajar, apresurarnos y estar siempre ocupadas. De hecho, ésta es una de las definiciones de la adicción. Una adicción es cualquier cosa que controla nuestras vidas, sobre la que no podemos hacer nada, y que hace que nuestra existencia sea ingobernable. Nuestra incapacidad para dejar de matarnos a nosotras mismas haciendo demasiado se ajusta ciertamente en esta categoría.

Saber cuándo abandonar puede ser mi mayor victoria.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

52fd8fbfba3795fd07cf8d51_0_19-1392349766186

Meditación 28 de Enero: Ser Prescindible/Control/Miedo

11193721-una-mujer-tiene-el-estr-s-en-la-oficina-la-multitarea-y-la-gesti-n-del-tiempo-foto-de-archivo

Cuando tenia dieciséis años, mi madre me dijo que yo era prescindible y que, si no trabajaba duro, las empresas podrían deshacerse de mí. Trabajo de sesenta a setenta horas por semana, nunca me tomo un día libre, y mi marido y yo no hemos tomado vacaciones en doce años. Soy adicta al trabajo y me encanta serlo. (MUJER ANÓNIMA).

¡Vaya! ¿Tengo algo más que añadir? Esta mujer ha comprado todo el paquete.
Como ella, muchas de nosotras creemos que podemos controlar lo que percibimos como ser prescindibles haciéndonos indispensables. ¡Qué sofisticada ilusión de control! El trabajo obsesivo es algo diferente de tener pasión por nuestro trabajo.
Normalmente, las personas que están verdaderamente apasionadas con su trabajo también están apasionadas con sus pasatiempos y el tiempo dedicado a ellas mismas. Las personas adictas al trabajo no lo estamos. Trabajamos por miedo e intentamos convencernos de que lo adoramos. El miedo y el autoengaño van de la mano.

¿Soy prescindible para mí? Esa es la cuestión.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

mujer-dormida-encima-maquina-de-escribir