Meditación 5 de Mayo: Sentirse Sobrepasada

Intento recordar aquel momento en el que pasé de recibir a dar; porque en esta cultura, cuando pasas a ser la que das, te retiran todos los apoyos y las cosas empiezan a ser difíciles. NORMA JEAN HARRIS (Sheila Ballantyne).

Las adictas a cuidar de los demás nunca sabemos cuándo ocurrió. Se nos había educado para creer que si cuidábamos de los demás, los escuchábamos y los comprendíamos, a su vez, los demás cuidarían de nosotras.
Creemos firmemente que las relaciones se construyen sobre la base de que unas personas cuiden de otras, y si empezamos nosotras a hacerlo, obtendremos a cambio la misma moneda. ¡Qué decepción descubrir que esta creencia no la tiene todo el mundo, y que además cuanto más cuidamos a la gente, más quieren de nosotras!
Nos sentimos exprimidas, resentidas, sobrepasadas y sentimos que se aprovechan de nosotras. Éstos parecen ser los sentimientos normales de esta situación. Gracias a Dios, no tenemos por qué estancarnos ahí. Reconocer simplemente los sentimientos nos ayuda a empezar a comprobar nuestros postulados sobre el cuidar de los demás.

El amor no es cuidar de los demás, y cuidar de los demás no es amor. No podemos comprar el amor… porque éste es un regalo.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Pelea con la Obsesión…

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Pensar en él o en ella todo el tiempo te quita energía, te idiotiza. Pelea con la obsesión. Amar no es desarrollar un trastorno obsesivo compulsivo. Puedes utilizar la palabra ¡stop! doscientas veces, llamar a alguien, salir a la calle, gritar como un loco o leer algo divertido cuando te invada el pensamiento perturbador, pero lo más importante es tomar conciencia de cuánto espacio mental te quita el romance.
El trato que hizo una de mis pacientes con su mejor amiga fue: “Voy a contarte cada vez que no soy capaz de quitármelo de la cabeza o cuando me sienta que estoy exagerando. Tú, entonces me pellizcas, me muerdes, me tiras un vaso de agua fría o me das una patada, pero no me dejes asumir el papel de estúpida mientras esto dure”. La posición es clara, los puntos de alerta están activados. “Mientras esto dure” significa mucho, es la aceptación de que el conjunto de las sensaciones que se están sintiendo no durarán para toda la eternidad.
La estrategia que utilizó mi paciente se la conoce como la técnica de Ulises, y consiste en poner el control afuera, si no soy capaz de controlarme a mí mismo. Recordemos que Ulises le pidió a sus compañeros que lo ataran al mástil y que no lo soltaran hasta salir del mar de las sirenas, sin importar lo que dijera o hiciera, para evitar así ceder al hechizo de su canto.

La distracción, poner el control afuera, detener el pensamiento, así sea placentero. La droga también lo es. Que te “guste” pensar todo el tiempo en ella o él no es razón valedera: el principio del placer no justifica la locura.

(Walter Riso de su Libro Ama y No Sufras).

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Reflexión del Dia: El control es una ilusión

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No funciona. No podemos controlar el alcoholismo. No podemos controlar las conductas compulsivas de nadie: comer en exceso, una conducta sexual exagerada, la apuesta compulsiva, ni ninguna otra de sus conductas. No podemos (y no es asunto nuestro hacerlo) controlar las emociones, la mente o las elecciones de nadie. No podemos controlar el resultado de los eventos. No podemos controlar a la vida. Algunos de nosotros apenas podemos controlamos a nosotros mismos.
A fin de cuentas las personas hacen lo que quieren hacer. Se sienten como se quieren sentir (o como se están sintiendo); piensan lo que quieren pensar; hacen las cosas que creen que necesitan hacer; y cambiarán sólo cuando estén listos para cambiar. No importa si ellos no tienen la razón y nosotros sí. No importa que se estén lastimando a sí mismos. No importa que nosotros podríamos ayudarles si tan sólo nos escucharan y cooperaran con nosotros. ¡NO IMPORTA!¡NO IMPORTA!¡NO IMPORTA! ¡NO IMPORTA!
No podemos cambiar a las personas. Cualquier intento de controlarlas es un engaño y una ilusión. Se resistirán a nuestros esfuerzos o redoblarán los suyos para probar que no podemos controlarlas. Podrán adaptarse temporalmente a nuestras demandas, pero cuando nos demos la vuelta regresarán a su estado natural. Y aún más, la gente nos castigara por obligarla a hacer algo que no quiere, o a ser como no quiere ser,
Ningún control será suficiente para efectuar un cambio permanente o deseable en otra persona. A veces podremos hacer cosas que aumenten la probabilidad de que la gente quiera cambiar, pero ni aun eso podemos garantizar o controlar.

Y esa es la verdad. Es una desgracia. A veces es difícil de aceptar, especialmente si alguien a quien amas se lastima a sí mismo o a sí misma y a ti. Pero así es. La única persona a la que puedes o podrás hacer cambiar es a ti misma. La única persona que te atañe controlar eres tú misma.

(Melody Beattie de su Libro Ya No seas Codependiente).

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Reflexión del Dia: Liberándonos del dolor emocional

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Dos pasos adelante, un paso atrás: El camino del auténtico progreso.

No pretendemos dar la impresión de que el camino para liberarse de la adicción a las emociones dolorosas será fácil. Hemos subrayado varias veces que usted puede volver a tomar el control de la situación, pero sabemos que el proceso puede no ser fácil ni evolucionar en línea recta. Como ocurre cuando intenta mejorar otros aspectos de su vida, la necesidad de sentir el consuelo de la infelicidad que usted ha confundido sin saberlo con la felicidad puede afirmarse en el momento que empiece a intentar alejarse de ello. Las dificultades pueden surgir al comenzar. Quizá le es difícil mantener un diario de sus emociones o en general observar cuándo los sentimientos agradables son sustituidos por los dolorosos. Si al principio le resulta difícil ser consciente de sus emociones a lo largo de todo el día, elija una franja horaria de la jornada cuando le sea más fácil hacerlo. Por ejemplo, observe cómo se siente durante la primera hora después de levantarse. Intente tomarse la temperatura emocional al comienzo de cada hora y vea por cuánto tiempo puede seguir siendo consciente de ello. Incluso si los días pasan y no ha podido concentrarse en lo que estaba sintiendo, vuelva a intentarlo. La adicción a la infelicidad puede estimularlo a creer que ya ha perdido su oportunidad o que no es capaz de hacerlo. Pero eso no es verdad. Puede quedarse en la fase inicial tanto tiempo como sea necesario. Incluso si solo puede prestar atención a cómo se está sintiendo durante cinco minutos de vez en cuando, usted estará haciendo progresos.

Ningún esfuerzo es demasiado pequeño ni llega demasiado tarde.

Una vez que ha atravesado la fase de recopilación de información y sabe qué tipo de dolor emocional le molesta y cuándo es más probable que aparezca, el siguiente paso es intentar preverlo. Para ello, tiene que estar alerta y buscar los sentimientos específicos o las experiencias que para usted desatan esos estados emocionales de dolor. Las experiencias que los provocan preceden a los momentos de dolor emocional: desilusionarse ante una pérdida, estar feliz por un éxito conseguido o sentirse bien interiormente y de forma estable durante un periodo de tiempo.Esta fase de prevención es también un momento en el que su resolución puede tambalearse. Quizá le sea difícil acordarse de estar alerta ante la emoción que va a provocar su reacción y luego se sienta mal sin saber por qué. Después de que esto ocurra unas cuantas veces, puede llegar a pensar que la tarea de prever los momentos de dolor emocional es demasiado dura o que está más allá de su capacidad. La clave es no cargarse usted mismo con expectativas poco razonables. Tiene que tener en cuenta que está intentando “desaprender una forma de sentir bienestar interior” a la que ha estado recurriendo siempre desde que era niño. Esta manera de consolarse puede no desaparecer con facilidad ni con rapidez, pero puede apartarse de ella si lo sigue intentando. Cualquier progreso, con el tiempo, le hará llegar a donde se dirige. Si usted solo se da cuenta una vez a la semana o una vez al mes de cuándo surge la emoción que va a desatar su reacción o prever ese dolor emocional, con el tiempo lo conseguirá.

El siguiente obstáculo que hay que tener en cuenta es la tendencia a desanimarse o a desistir cuando se retrocede. Estas recaídas son parte del proceso de curación. Son una reacción adversa ante el sentimiento de auténtica satisfacción: la adicción a la infelicidad se reafirma reaccionando ante la satisfacción que siente por el progreso que se ha logrado. A las recaídas les siguen los éxitos.

La adicción a la infelicidad puede hacerle creer que, si recae, no va a conseguir su objetivo.

(Tomado del Libro ADICTOS A LA INFELICIDAD de Martha Heineman Pieper y William J. Pieper).

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Codependencia … su significado

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Melody Beattie caracteriza a la persona CODEPENDIENTE como aquella que ha permitido que la conducta de la(s) otra(s) persona(s) la afecten, y que esta obsesionada por controlar la conducta de esa(s) persona(s).
Esa otra persona puede ser un niño o un adulto, un cónyuge o un amante, una hermana, una amiga, un compañero de trabajo, un cliente o cualquiera. Ahora bien, definir el problema es IMPORTANTE porque ayuda a determinar la solución. La misma es VITAL.
Significa sentirse MEJOR. Significa RECUPERACIÓN.
Los codependientes, sin dudas son benévolos, preocupados por el bienestar de los otros, intentando cubrir las necesidades del mundo. Tratan de proteger y de ayudar a las personas que les importan. Es natural que les afecte los problemas de la gente que les rodea y reaccionen ante ello. A medida que un problema se vuelve mas serio y permanece sin resolverse mas les afecta y mas reaccionan hacia este. Sea cual sea el problema que tenga la otra persona, la codependencia implica un sistema habitual de pensar, de sentir y de comportarse hacia uno mismo y hacia los demás que causa DOLOR. Las conductas y hábitos codependientes son AUTODESTRUCTIVAS. Las mismas imposibilitan encontrar la paz y la serenidad con la persona mas importante en nuestra vida: UNO MISMO.
(Melody Beattie de su Libro Ya No Seas Codependiente).

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Liberación afectiva

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Entiendo por Liberación afectiva, la posibilidad de establecer un vínculo de amor saludable y sin ataduras a través del cual cada quien pueda darle impulso al desarrollo de su libre personalidad, a pesar y por encima del amor.

“Liberación afectiva” significa tomar las riendas de la propia vida emocional, aún estando en pareja, sin agobios y sin sufrimientos inútiles que nos impidan ser como realmente somos o como se nos antoja ser.

¿Y tu, te sientes libre afectivamente?

(Walter Riso de “Guía Práctica para Vencer la Dependencia Emocional”).

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Desapego y recuperacion

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¿Qué es el desapego?

Primero, aclaremos lo que no es el desapego. El desapego no es un alejamiento frío, hostil; no es una aceptación resignada y desesperante de todo aquello que la vida y la gente nos tire en el camino; no es una manera robótica de ir por la vida, absortos, y totalmente indiferentes a la gente y a los problemas; no es una actitud de inocente dicha infantil; ni un desentendimiento de lo que son nuestras verdaderas responsabilidades hacia nosotros mismos y hacia los demás; ni una ruptura en nuestras relaciones. Tampoco es que retiremos nuestro amor y nuestra solicitud, aunque a veces estas formas de desapegarse pueden ser las mejores a seguir, por el momento.

De una manera ideal, desapegarnos es liberarnos o apartarnos de una persona o de un problema con amor, mental, emocional y a veces físicamente nos desembarazamos de nuestro involucramiento insano ( y a menudo doloroso ) con la vida y responsabilidades de otra persona, y de los problemas que no podemos resolver. El desapego se basa en las premisas de que cada persona es responsable de sí misma, en que no podemos resolver problemas que no nos corresponde solucionar, y que preocuparnos no nos sirve de nada. Adoptamos una política de no meter las manos en las responsabilidades de otras personas y en vez de ello, de atender a las nuestras, nos damos a nosotros mismos la misma libertad. Vivimos nuestra propia vida al máximo de nuestra capacidad. Luchamos para discernir qué es lo que podemos cambiar y qué es lo que no podemos cambiar.

Luego dejamos de tratar de cambiar aquello que no podemos. Hacemos lo que podemos para resolver un problema, y luego dejamos de complicar nuestra vida. Si no podemos solucionar un problema después de intentarlo seriamente, aprendemos a vivir con ese problema o a pesar de él. Y tratamos de vivir felices, concentrándonos heroicamente en lo que de bueno tiene la vida hoy, y sintiéndonos agradecidos por ello. Aprendemos la mágica lección de que sacarle el máximo provecho a lo que tenemos multiplica lo bueno en nuestras vidas.

El desapego implica –” vivir el momento presente”-vivir en el aquí y en el ahora-. Permitimos que en la vida las cosas se den por sí solas en lugar de forzarlas y tratar de controlarlas. Renunciamos a los remordimientos por el pasado y a los miedos por el futuro. Sacamos el mayor provecho a cada día, también implica aceptar la realidad, los hechos. Requiere fe en nosotros mismos, en Dios, en otras personas, en el orden natural y en el destino de las cosas en este mundo.

Confiamos en que todo está bien a pesar de los conflictos. Confiamos en que Alguien más grande que nosotros sabe, ha ordenado y se preocupa de lo que está sucediendo. Entendemos que este Alguien puede hacer mucho más por resolver el problema que nosotros. De modo que tratamos de no estorbar su camino y dejar que Él lo haga.

A su tiempo, sabremos que todo está bien porque vemos cómo las cosas más extrañas ( y a veces , las más dolorosas ) se solucionan de la mejor manera y en beneficio de todos. Significa que aprendemos a amar, a preocuparnos y a involucrarnos sin volvernos locos. Dejamos de crear un caos en nuestra mente y en nuestro medio ambiente. Cuando no nos hallamos reaccionando de un modo ansioso y compulsivo, nos volvemos capaces de tomar buenas decisiones acerca de cómo amar a la gente y de cómo solucionar nuestros problemas. Nos liberamos para comprometernos y para amar de modo que podamos ayudar a los demás sin lastimarnos a nosotros mismos.

Las recompensas que el desapego nos brinda son muchas: serenidad, una profunda sensación de paz interior, la capacidad de dar y recibir amor de una manera que nos enaltece y nos llena de energía, y la libertad para encontrar soluciones reales a nuestros problemas, encontramos la libertad para vivir nuestra propia vida sin sentimientos excesivos de culpa o responsabilidad hacia los demás. En ocasiones el desapego llega a motivar y a liberar a la gente que se encuentra a nuestro alrededor para empezar a solucionar sus problemas, dejamos de mortificarnos por ellos y lo perciben, de modo que finalmente comienzan a preocuparse por ellos mismos. Cada quien atiende sus propios asuntos.

El desapego es una acción y un arte. Es un modo de vida. ¿Cómo nos desapegamos? ¿Cómo separamos nuestras emociones, nuestra mente, espíritu y cuerpo de la agonía del involucramiento?.

Lo mejor que podemos. Y, probablemente, un poco torpemente al principio. Si nos desapegamos, estamos en una mejor posición para trabajar sobre (o a través) de nuestras resentidas emociones. “Si estamos apegados, probablemente no hagamos nada más que estar siempre irritados”.

(Melody Beattie de su Libro Ya no seas Codependiente).

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