Meditación 20 de Marzo: Sentimientos/Control

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Durante años me he dedicado a calmar los altibajos demasiado impetuosos, esforzándome para que mis sentimientos tomasen un curso ordenado; era luchar contra la corriente. (MARY WOLLSTONECRAFT).

En general, se nos ha enseñado que los sentimientos son malos,que no son lógicos y racionales, que son ingobernables, impredecibles y, con frecuencia, demasiado intensos. ¡Qué maravilla tener tal gama de expresiones!
Cuando éramos niñas, no solían ser simplemente nuestros sentimientos de enfado, rabia, tristeza o malhumor los que eran reprimidos; se nos decía que estuviéramos tranquilas para suprimir nuestros sentimientos de entusiasmo, alegría, creatividad, imaginación, risa y felicidad. Con bastante extrañeza, hemos descubierto que no es posible suprimir unos sentimientos y no otros. Cuando reprimimos el enfado, la alegría se va con él. Intentar encorsetar mis sentimientos es como intentar atar al viento.

Cuando ignoro y suprimo mis sentimientos, surgen de manera aterradora y, a veces, destructiva. Tengo que aprender a respetarlos, cualesquiera que sean.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 19 de Marzo: Promesas Irrealistas/Desesperación

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Las adictas al trabajo hacemos tantas promesas que ningún ser humano sería capaz de cumplirlas. Esta es una de las maneras que tenemos de mantenernos sintiéndonos mal con nosotras mismas. (LYNN).

Uno de los problemas que las adictas al trabajo y a cuidar a los demás tenemos es que nos dispersamos excesivamente y creemos que somos capaces de cumplir las promesas que hacemos. Queremos ser amables. Queremos ser miembros del grupo. Queremos ser consideradas personas competentes y de confianza. También odiamos decir no cuando alguien se fija y confía en nosotras para pedirnos que hagamos algo. Queremos ser capaces de entregarnos.
Pero, cuando no verificamos con nosotras mismas si queremos o podemos cumplir nuestras promesas, acabamos comprometiéndonos demasiado y, en última instancia, sintiéndonos mal con nosotras mismas, lo cual sólo alimenta nuestros problemas de autoestima.

Comprobar si quiero y puedo cumplir una promesa, antes de hacer que sea buena para mí y para los demás.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Pelea con la Obsesión…

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Pensar en él o en ella todo el tiempo te quita energía, te idiotiza. Pelea con la obsesión. Amar no es desarrollar un trastorno obsesivo compulsivo. Puedes utilizar la palabra ¡stop! doscientas veces, llamar a alguien, salir a la calle, gritar como un loco o leer algo divertido cuando te invada el pensamiento perturbador, pero lo más importante es tomar conciencia de cuánto espacio mental te quita el romance.
El trato que hizo una de mis pacientes con su mejor amiga fue: “Voy a contarte cada vez que no soy capaz de quitármelo de la cabeza o cuando me sienta que estoy exagerando. Tú, entonces me pellizcas, me muerdes, me tiras un vaso de agua fría o me das una patada, pero no me dejes asumir el papel de estúpida mientras esto dure”. La posición es clara, los puntos de alerta están activados. “Mientras esto dure” significa mucho, es la aceptación de que el conjunto de las sensaciones que se están sintiendo no durarán para toda la eternidad.
La estrategia que utilizó mi paciente se la conoce como la técnica de Ulises, y consiste en poner el control afuera, si no soy capaz de controlarme a mí mismo. Recordemos que Ulises le pidió a sus compañeros que lo ataran al mástil y que no lo soltaran hasta salir del mar de las sirenas, sin importar lo que dijera o hiciera, para evitar así ceder al hechizo de su canto.

La distracción, poner el control afuera, detener el pensamiento, así sea placentero. La droga también lo es. Que te “guste” pensar todo el tiempo en ella o él no es razón valedera: el principio del placer no justifica la locura.

(Walter Riso de su Libro Ama y No Sufras).

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Reflexión del Dia: El control es una ilusión

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No funciona. No podemos controlar el alcoholismo. No podemos controlar las conductas compulsivas de nadie: comer en exceso, una conducta sexual exagerada, la apuesta compulsiva, ni ninguna otra de sus conductas. No podemos (y no es asunto nuestro hacerlo) controlar las emociones, la mente o las elecciones de nadie. No podemos controlar el resultado de los eventos. No podemos controlar a la vida. Algunos de nosotros apenas podemos controlamos a nosotros mismos.
A fin de cuentas las personas hacen lo que quieren hacer. Se sienten como se quieren sentir (o como se están sintiendo); piensan lo que quieren pensar; hacen las cosas que creen que necesitan hacer; y cambiarán sólo cuando estén listos para cambiar. No importa si ellos no tienen la razón y nosotros sí. No importa que se estén lastimando a sí mismos. No importa que nosotros podríamos ayudarles si tan sólo nos escucharan y cooperaran con nosotros. ¡NO IMPORTA!¡NO IMPORTA!¡NO IMPORTA! ¡NO IMPORTA!
No podemos cambiar a las personas. Cualquier intento de controlarlas es un engaño y una ilusión. Se resistirán a nuestros esfuerzos o redoblarán los suyos para probar que no podemos controlarlas. Podrán adaptarse temporalmente a nuestras demandas, pero cuando nos demos la vuelta regresarán a su estado natural. Y aún más, la gente nos castigara por obligarla a hacer algo que no quiere, o a ser como no quiere ser,
Ningún control será suficiente para efectuar un cambio permanente o deseable en otra persona. A veces podremos hacer cosas que aumenten la probabilidad de que la gente quiera cambiar, pero ni aun eso podemos garantizar o controlar.

Y esa es la verdad. Es una desgracia. A veces es difícil de aceptar, especialmente si alguien a quien amas se lastima a sí mismo o a sí misma y a ti. Pero así es. La única persona a la que puedes o podrás hacer cambiar es a ti misma. La única persona que te atañe controlar eres tú misma.

(Melody Beattie de su Libro Ya No seas Codependiente).

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Codependencia Familiar

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La familia como sistema recibe de manera frontal el impacto de una adicción, de modo que no existe familia que no se afecte y muestre síntomas de disfunción, cuando uno de sus miembros se enferma de adicción. Paradójicamente además, la familia afectada por la adicción, termina produciendo un sistema de conductas que apoyan al desarrollo de la adicción. A esto le llamamos codependencia.

Definición de Codependencia

La codependencia se define como el ciclo de patrones de conducta, y pensamientos disfuncionales, que producen dolor, y que se repiten de manera compulsiva, como respuesta a una relación enferma y alienante, con un adicto activo o en una situación de toxicidad relacional.

¿Quiénes desarrollan Codependencia?

La codependencia puede ocurrir en cualquier persona que está en contacto con la adicción de otra persona, ya sea un familiar, amigo, compañero, pareja o cliente que sufra de adicción. Ademas existen otros desordenes de conducta y enfermedades que pueden generar codependencia, tales como la esquizofrenia, la violencia, el maltrato y las neurosis. Toda persona expuesta a estos desórdenes, puede desarrollar codependencia.
Muchas veces alguien que ha desarrollado codependencia por crecer en una ambiente disfuncional adictivo, no manifiesta grandes síntomas hasta que se casa o forma una relación de pareja. Por otro lado, con mucha regularidad las hijas de adictos, terminan casándose con otros adictos, aún sin que esto sea una decisión conciente.

Cuales son los síntomas de la Codependencia?
La codependencia se caracteriza por una serie de síntomas tales como:

1.- Dificultad para establecer y mantener relaciones intimas sanas
2.- Congelamiento emocional
3.- Perfeccionismo
4.- Necesidad obsesiva de controlar la conducta de otros
5.- Conductas compulsivas
6.- Sentirse sobreresponsables por las conductas de otros
7.- Profundos sentimientos de incapacidad
8.- Verguenza tóxica
9.- Autoimagen negativa
10.- Dependencia de la aprobación externa
11.- Dolores de cabeza y espalda crónicos
12.. Gastritis y diarrea crónicas
13.- Depresión

Estos síntomas se presentan primero en la relación enferma que produce la tensión, pero luego se transfiere a las demás relaciones del codependiente.

Disfuncion Familiar

Las relaciones famliares y la comuncación se van haciendo cada vez mas disfuncionales, debido a que el sistema familiar se va enfermando progresivamente. La comunicación se hace mas confusa e indirecta, de modo que es mas fácil encubrir y justificar la conducta del adicto. Esta disfunción se va convirtiendo en el estilo de vida familiar y produciendo en muchos casos el aislamiento de la familia de los contactos sociales cotidianos. Las reglas familiares se tornan confusas, rígidas e injustas para sus miembros, asi como los roles de cada miembro familiar que se van distorsionando a lo largo del proceso de avance de la adicción. Todos los miembros de la familia se afectan de este sistema de reglas disfuncionales, y es allí, donde los niños van formando su carácter codependiente, que puede facilitar el desarrollo de adicciones o de relaciones enfermas en el futuro.

Facilitación

La conducta codependiente es una respuesta enferma al proceso adictivo, pero además se convierte en un factor clave en la evolución de la adicción. O sea que la codependencia promueve el avance del proceso adicctivo. A este concepto le llamamos “facilitación”. Existen diversas formas que toma la facilitación que oscilan entre la colaboración y la agresión. Los codependientes no pueden darse cuenta de que están facilitando el problema, en parte por la negación y en parte porque están convencidos que su conducta esta justificada, debido a que están “ayudando” a que el adicto no se deteriore más, y a que la familia no se desintegre. Tenemos una sección entera que se refiere a este tema.

Maldiagnóstico

Es más frecuente de lo que pensamos, que las personas codependientes acudan en busca de ayuda médica, pero sin mencionar el problema que les aqueja en el seno familiar, por lo que los profesionales de salud encargados de hacer el diagnóstico, terminan etiquetándolo como “depresión” o simplemente “estres”. A pesar de que la codependencia cursa con sentimientos depresivos, es importante tener en cuenta de que la depresión en este caso, es un síntoma de la codependencia, y esta a su vez es causada por el proceso adictivo que ocurre en la familia. Si se logra hacer el diagnóstico correcto, es más probable que la familia reciba la ayuda apropiada para resolver la codependencia y la adicción.

Codependencia Profesional
Los profesionales de la salud que trabajamos en esta área del tratamiento de las adicciones, siempre estamos en riesgo de desarrollar condependencia como resultado de la exposición crónica a la adicción de nuestros pacientes. Los que tenemos experiencia, sabemos eso y nos protegemos, manteniendo nuestro cuidado personal y los límites sanos en la relación terapéutica. Sin embargo con alguna regularidad los profesionales se “enganchan” en relaciones codependientes, con las personas que sufren de adiccion o con sus familias. Muchas veces la intención es genuinamente la de ayudar, pero no ayuda en nada establecer una relación codependiente con un adicto. Las manifestaciones de esta condependencia podrían ser muy variadas, desde asumir reponsabilidad por el adicto, hasta protegerlos de las consecuencias de sus decisiones, y darle sermones repetitivos, o nunca referirlos a los servicios de tratamiento para adicciones. Pronto estaremos ampliando acerca de este tema que nos parece de especial relevancia.

Recuperación de la Codependencia

Asi como la adicción es una enfermedad tratable, la codependencia también lo és. El tratamiento de la codependencia puede consistir en una mezcla de psicoterapia y asistencia a grupos de autoayuda, hasta sesiones estructuradas de terapia familiar. Muchas veces la recuperación de una familia afectada por la adicción, comienza con la recuperación de los codependientes, sin embargo es necesario que el codependiente ponga el foco en su propia recuperación y cuidado personal, para que esto ocurra. Los grupos de autoayuda para familiares de adictos, tales como: Familias Anónimas, Alanon y Codependientes Anónimos son de gran utilidad en el proceso de recuperación familiar y de la codependencia.

La codependencia es el resultado del impacto de la adicción en la familia. Esta codependencia se manifiesta a través de patrones de conducta y relación que son disfuncionales y que facilitan el desarrollo de la adicción. La codependencia es tratable y la recuperación es posible.

(Fuente: http://www.adicciones.org/familia/codependencia.html).

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Libres de la Codependencia

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La codependencia es una adicción, una toxicidad que se produce en las relaciones interpersonales. La persona codependiente tiene un patrón de conducta y pensamiento que es completamente disfuncional y que le produce mucho dolor y angustia. Su problema radica en concentrar toda su energía en una sola persona.
Muchas personas han sido abandonadas o fueron criadas por padres que nunca les prestaron la atención que necesitaban. Por ejempo, existen papas ausentes que no asisten a ninguna fiesta del colegio, o a aquellos partidos de fútbol que para uno son sumamente importantes; madres que no están a nuestro lado cuando nos casamos o cuando nace nuestro hijo… y así es como transcurren momentos de la vida en los que sentimos que no somos reconocidos ni valorados.
Cuando los seres humanos no somos reconocidos ni validados, al llegar a la edad adulta nos convertimos en personas codependientes, y sin darnos cuenta nos volvemos adictos a la aprobación de la gente. Caemos en la trampa de pensar “sin ti no existo”.
Hace un tiempo atrás comencé a indagar lo que los investigadores denominaron “La ley del Pigmalion”, ley que establece que la expectativa que ponemos en el otro, la otra persona la tiende a realizar. Si esperas del otro un éxito, éxito es lo que generará.
Si sentencias al otro con un resultado caótico, así serán los resultados que obtendrá.
En Harvard se investigó a través de unos test psicológicos las respuestas que los alumnos daban cuando se depositaba en ellos toda la confianza y cuando se los ignoraba. Uno de los profesores eligió a dos de sus alumnos y les dijo: Ustedes son brillantes y tienen una memoria espectacular, sin embargo, su coeficiente intelectual era normal. Durante un tiempo se los trató como si realmente fueran brillantes. Al terminar la cursada, reiteraron el test a los mismos alumnos, y se dieron cuenta de que el coeficiente intelectual de aquellos jóvenes que habían sido tratados como brillantes había aumentado. Se esperó de ellos que fueran brillantes y así lo hicieron.
El gran problema de muchas personas hoy, especialmente de los jóvenes, es que nadie les trasmitió expectativas, no han sido validados ni se ha puesto fe en la capacidad y el potencial que está dentro de ellos.
Validar es especialmente importante en las relaciones familiares. La validación que recibimos de las personas que han desarrollado roles de autoridad puede marcarnos positiva o negativamente. Cuando somos niños, el mensaje más fuerte que necesitamos recibir es que nuestros padres están con nosotros, que nos aman. Pero cuando somos adolescentes, el mensaje que requerimos es diferente; no es que no necesitemos amor sino que en esta etapa la confianza se hace imprescindible, y necesitamos escuchar de nuestros padres: yo creo en ti. El adolescente comienza a cuestionar las afirmaciones de los adultos y quiere comenzar a “probar” si es cierto. Necesita de esa prueba y error que luego acompaña a los hombres y mujeres durante toda la vida. El mensaje
que nos dan nuestros padres cuando comenzamos a tomar nuestras propias decisiones y a equivocarnos es vital, puede habilitarnos o deshabilitarnos.Ese mensaje estará relacionado directamente con el sentimiento que experimentaremos frente a un fracaso o error en nuestra vida adulta. Por eso, es importante darles nuestra confianza a los adolescentes, y si se equivocan mostrarles que no es el fin del mundo, sino sólo un error; después de todo, de
ellos se aprende.
Cuando validamos predisponemos al otro en forma positiva: “positivizamos”. Cuando el otro confía en nosotros y nos transmite su entusiasmo en nuestro proyecto, esa confianza nos habilitará a arriesgarnos. Nuestro sistema límbico
acelerará la velocidad de nuestro pensamiento, y nuestra lucidez, energía, eficacia y eficiencia se incrementarán a pasos agigantados.
Si tus padres o tu jefe desarrollan sobre ti un alto concepto, y te lo hacen saber, es muy probable que exhibas un alto desempeño; pero si desconfían todo el tiempo de tu capacidad, y las expectativas que tienen en cuanto a tu rendimiento son bajas, probablemente termines cometiendo un error y los resultados que obtengas sean negativos.
Validar es ponerle un diez a las personas que te rodean. Es buscar el aspecto positivo en el otro y enfocarse allí. Validar es una decisión que mantiene tu salud emocional. Los resultados y las respuestas que obtengamos dependerán en gran medida de la confianza que haya sido depositada en nosotros.
Por eso, quiero decirte que mentor no es aquel que te palmea el hombro y te dice a todo que sí, sino aquel que te estimula, te presiona y te exige para que des a luz lo mejor de ti mismo, aquella persona que te dice: yo creo en ti, sé que vas a lograr más de lo que ya has logrado.
Aquellas personas que están huérfanas de confianza en sí mismas, tendrán conductas conforme al nivel de expectativas que poseen.
Necesitamos buscar mentores, líderes, amigos, personas que confíen en nosotros, que nos impartan un nivel de expectativas extra al que podamos recibir diariamente, que estén esperando ver nuestros mayores éxitos. Al rodearnos de estas personas iremos superando gradualmente las trabas que aprendimos a ponernos desde chicos.
Cuanto más grande es la confianza del líder sobre tu vida, cuanto más grande sea la capacidad con la que tus maestros sepan desafiarte, cuanta más estima sobre tu vida tengan tus padres, mejores y mayores logros serán los que produzcas en tu vida.
Todos necesitamos que alguien nos valide, un mentor, alguien que nos transmita estímulo, valor, coraje sobre nuestro espíritu y nuestras emociones…
La fe en mí mismo tiene que ser impartida por otro, por aquel que está delante de mi en la carrera.
Necesitamos saber que alguien cree en nosotros, y está esperando ver algo que todavía no logramos pero que sabe que somos capaces de hacer. Alguien tiene que creer en mí, alguien tiene que esperar de mí mi mejor protagónico.
La confianza en uno mismo no cae del cielo, ni aparece sola, sino que se forma al oír y recibir palabras de aliento, de sabiduría, de afirmación, de estima, de estímulo, de validación, y de sentir que realmente somos personas capaces de alcanzar todo lo que nos proponemos. Pero esto no significa convertirnos en personas codependientes.
Veamos ahora qué es lo que le sucede a una persona codependiente y sus características.
Podemos definir a un codependiente como una persona adicta a la gente. Por ejemplo, las mujeres que necesitan tener a su lado a un hombre sin importarles el trato que reciben de él; o los hombres que necesitan juntarse con sus pares y contar todos sus éxitos amorosos esperando que alguien valide su estima.
El abandono, la desaprobación y el menosprecio forman personas dependientes de aprobación y se aferran a la trampa mental de pensar “sin ti no existo”.

a) La codependencia elabora pensamientos falsos tales como los otros valen, yo no; ¿qué van a pensar si voy yo? Tus emociones se mezclan y no haces lo que realmente quieres sino lo que los otros sugirieron que es mejor para ti. Y al dejar que sea el entorno quien decida sobre tu vida, la dependencia aumenta determinándote a vivir bajo los mandatos, decisiones y emociones de los demás. Y vives pensando cómo hacer para gustarle a los otros.
b) La codependencia te convierte en una persona insegura y miedosa.
c) La codependencia te conduce al autoboicot.
d) La codependencia no te permite alcanzar las metas que te propones.
e) La codependencia determina que tus decisiones sean ilusorias y no estén basadas en metas concretas y cuantificables.
f) La codependencia te mantiene inerte y sólo te permite permanecer y subsistir. Necesitamos de la imaginación para vernos en nuestro futuro, pero no podemos usar la imaginación para analizar nuestro presente. La fantasía es el principal hilo conductor de las decisiones erróneas, te hace decidir según las emociones y no de acuerdo con los hechos.
g) La codependecia te lleva a detenerte siempre en el mismo conflicto. Si el problema o la dificultad se repite una y otra vez en tu vida, el contratiempo no es el problema, sino el conflicto que tú tienes con ese problema. Por ejemplo, si eres una persona que contrae una deuda detrás de la otra, el problema no es la deuda, sino la mala
administración que tienes del dinero. Hasta que no resuelvas el conflicto que tienes con el dinero, las deudas seguirán afectando tu economía.
h) La codependencia te hace vivir en el desánimo y en el descrédito de tus propias capacidades, y cuando una persona no cree en sí misma lentamente destruye su potencial y toda su capacidad innovadora y creativa capaz de generar nuevos logros y nuevas metas.
i) La codependencia te hace pensar que el error y el fracaso son el escalón final de tu vida y la última oportunidad que tuviste. Y sin darte cuenta comienzas una vez más a poner excusas para todo, te alejas de tu propósito y todo queda solamente en meros sueños. Las excusas se convierten en trabas que te inmovilizan y terminan matando tus metas.

Personas que han crecido huérfanas de confianza en sí mismas cometen los mismos errores vez tras vez. Si estás leyendo este libro es porque sabes que tu destino no es ni la codependencia, ni el fracaso, sino un futuro lleno de resultados extraordinarios.
· Dentro de ti están las capacidades y habilidades que necesitas para alcanzar tu sueño, el potencial dispuesto a diseñar los mejores planes y la aptitud y la actitud que precisas para llegar a la cima.
· Las respuestas que estás buscando, la solución a ese conflicto que te parece imposible de resolver están dentro de ti. Sólo necesitas creerlo y hablarlo para entrar y alcanzarlo. ¡Acción!, ¡acción!
· Sé libre de la codependencia y serás libre para elegir tu propio estilo de vida. Ser libre de la gente quiere decir que nadie más podrá lastimar tus emociones, ni indicarte qué vida debes vivir.

Comienza a creer en ti y no te autoboicotees…

(Bernardo Stamateas de su Libro Autoboicot-cuando el toxico es uno mismo-).

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Liberación afectiva

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Entiendo por Liberación afectiva, la posibilidad de establecer un vínculo de amor saludable y sin ataduras a través del cual cada quien pueda darle impulso al desarrollo de su libre personalidad, a pesar y por encima del amor.

“Liberación afectiva” significa tomar las riendas de la propia vida emocional, aún estando en pareja, sin agobios y sin sufrimientos inútiles que nos impidan ser como realmente somos o como se nos antoja ser.

¿Y tu, te sientes libre afectivamente?

(Walter Riso de “Guía Práctica para Vencer la Dependencia Emocional”).

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