Meditación 16 de Junio: Control

La guerra es el desarrollo de los errores de cálculo. (BÁRBARA TUCHMAN).

Estamos tan inmersas en el espejismo de control que rara vez miramos con perspectiva y nos damos cuenta de lo persistente y destructivo que es este espejismo. Gran parte de lo que ocurre a nivel internacional entre las naciones está basado en la ilusión de control. Cuando creemos que podemos controlarlo todo o que podemos mantener las cosas bajo control, después quedamos aterrorizadas por nuestros errores de cálculo. Los errores de cálculo a nivel personal pueden ser tan devastadores como los errores de cálculo a nivel internacional. El problema no son los errores, sino el cálculo. Cuando funcionamos conforme a un sistema de creencias que establece que deberíamos ser capaces de entenderlo todo y que cuando lo hacemos podemos controlarlo todo, nos encontramos con graves problemas.

Las guerras son desastrosas, tanto si ocurren en mi interior, como si se producen entre individuos o entre países.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 23 de Mayo: Control/Arrogancia

La pasión por intentar enderezar a la gente es en sí misma una penosa enfermedad. (MARIANNE MOORE).

Las mujeres que hacemos demasiado pensamos con inusitada frecuencia que nos corresponde a nosotras enderezar a los demás. Tras reunir mucha información y adquirir conocimientos, hemos llegado realmente a creer que sabemos qué es lo mejor para la gente. Puesto que sabemos qué es lo mejor, no tenemos dificultades en compartir esta importante información con cualquiera que esté dispuesto/a a escuchar —y, a veces, con quien no lo está—. Algunas somos incluso pagadas por saber qué es lo mejor para los/as demás y enderezarlos/as.
¡Ufff!, no parece tan bueno cuando se escribe, ¿verdad?

Tal vez hoy sería un buen día para considerar mi arrogancia. La arrogancia benevolente sigue siendo arrogancia.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 28 de Enero: Ser Prescindible/Control/Miedo

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Cuando tenia dieciséis años, mi madre me dijo que yo era prescindible y que, si no trabajaba duro, las empresas podrían deshacerse de mí. Trabajo de sesenta a setenta horas por semana, nunca me tomo un día libre, y mi marido y yo no hemos tomado vacaciones en doce años. Soy adicta al trabajo y me encanta serlo. (MUJER ANÓNIMA).

¡Vaya! ¿Tengo algo más que añadir? Esta mujer ha comprado todo el paquete.
Como ella, muchas de nosotras creemos que podemos controlar lo que percibimos como ser prescindibles haciéndonos indispensables. ¡Qué sofisticada ilusión de control! El trabajo obsesivo es algo diferente de tener pasión por nuestro trabajo.
Normalmente, las personas que están verdaderamente apasionadas con su trabajo también están apasionadas con sus pasatiempos y el tiempo dedicado a ellas mismas. Las personas adictas al trabajo no lo estamos. Trabajamos por miedo e intentamos convencernos de que lo adoramos. El miedo y el autoengaño van de la mano.

¿Soy prescindible para mí? Esa es la cuestión.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 19 de Enero: Control

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Las personas que quieren dirigirse a sí mismas siempre quieren (aunque sea amablemente) dirigir a los demás. Siempre creen que ellas saben más, y son tan obstinadas y resueltas que no están muy abiertas a ideas nuevas y mejores. (BRENDA UELAND).

Las personas que somos adictas al trabajo somos difíciles de conllevar. Es difícil trabajar con nosotras y para nosotras. Nuestro núcleo de funcionamiento es el control. Con frecuencia no distinguimos entre que el trabajo se haga y que el trabajo se haga bien. Creemos que si podemos controlarlo todo, estamos haciendo nuestro trabajo y lo estamos haciendo bien. Nuestro espejismo de control nos mata. Al final nos encontramos cansadas y quemadas.
Desgraciadamente, el control tiene su precio. Al intentar realizar este espejismo de control, somos destructivas con nosotras mismas y con los demás. Además, al intentar mantener este control ilusorio, descubrimos que nuestro campo de visión se vuelve cada vez más reducido (¡lo mismo que se contraen nuestros vasos sanguíneos!) y ya no estamos abiertas a ideas nuevas y mejores. De hecho, no estamos abiertas en absoluto a ninguna idea.

Cuando con mi conducta controladora hago a los demás lo que me hago a mí misma, todos perdemos.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 5 de Enero: Crisis/Agotamiento/Control

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¡El cielo se está cayendo! ¡El cielo se está cayendo! (POLLITO).

Vivir nuestras vidas como Pollito puede ser muy agotador. ¡Aunque muchas de nosotras vivimos de crisis en crisis!
Estamos tan acostumbradas a las crisis y a los plazos límites que casi nos sentimos perdidas si no apagamos alguna especie de fuego. De hecho, si fuésemos realmente auténticas, tendríamos que reconocer que encontramos alguna excitación y algo de dramatismo en manejar las crisis. Nos hace sentir como si tuviéramos un mínimo control de nuestras vidas.
Sin embargo, a veces nos hemos preguntado si todas estas crisis son normales y si hay alguna otra manera de vivir la vida que pudiera ser un poco menos fatigante. Pero, aun así, todavía encontramos estimulante manejar estas crisis, nos dejan drenadas. ¿Podría ser que este tipo de cosas no nos ocurren por sí solas, y que tenemos alguna participación en su creación?
Cuando empezamos a trabajar en nuestra recuperación, vemos a otras personas a nuestro alrededor que no viven de crisis en crisis, y parece que están bien… que están siempre serenas.

Las crisis y mi ilusión de poder controlarlo todo no son dos cosas aisladas. Espero que me permitiré a mí misma estar abierta a darme cuenta hoy en mi vida de estos dos hechos.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 14 de Noviembre: Control

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Yo estaba desgarrada por dos conceptos diferentes del tiempo. Sabía cuál de los dos tenía sentido, pero el otro consistía en luchar duramente para sobrevivir. [Estructura, organización estricta, exceso de orden. Lo cual no tenía absolutamente nada que ver con nada.] (ROBYN DAVIDSON).

Una de las maneras en que practicamos nuestra ilusión de control y protegemos nuestra enfermedad es rodeándonos de gente como nosotras, que hacen las mismas cosas. Cuando estamos rodeadas de mujeres que también se pasan la vida corriendo, están siempre ocupadas, trabajan demasiado y cuidan de todo el mundo, nosotras parecemos normales.Nuestras «drogodependencias» parecen normales. Evitamos ponernos en situaciones en las que nuestras capacidades de control no son compartidas y valoradas, porque en dichas situaciones tal vez nos demos cuenta de que no nos gusta controlar en absoluto. La estructura, la organización estricta y el exceso de orden son la forma en que tienen que ser las cosas, o, por lo menos, así lo creemos. Por esto, cuando nos permitimos viajar, paramos en hoteles americanos, de cadenas conocidas a ser posible.

Nuestro espejismo de control es más astuto que un gato,-y tiene más de nueve vidas.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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