Meditación 15 de Febrero: Sentirse loca

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Mi marido pensó que yo debía hablar a alguien sobre… mis problemas. Él piensa que estoy dando señales de no poder llevar las cosas como lo hacía antes. NORMA JEAN HARRIS (Sheila Ballantyne).

¿Por qué siempre sucede que somos nosotras las que parecemos necesitar ayuda? Es cierto que a veces nos sentimos enloquecer, y que los sentimientos de estar abrumadas no nos son desconocidos. Pero, ¿por qué siempre recae sobre nosotras la etiqueta de estar locas (¡si es que alguien tiene que estar loco!)?
A veces es un alivio admitir que nos sentimos locas. Necesitamos a alguien con quien hablar cuando nos sentimos aisladas. Otras personas parecen que lo llevan bien. ¿Por qué no podemos nosotras llevarlo bien? Al menos, hablar con alguien o ir a un grupo en donde hay otras mujeres nos ayuda a reconocer que no somos las únicas en tener este tipo de sentimientos. Buscar ayuda y apoyo puede ser un punto de inflexión. A fin y al cabo, los grupos de personas adictas al trabajo son gratuitos.

Quizá mi incapacidad para enfrentarme a una situación de locura «como lo hacía antes» es un signo de mi paso hacia la salud.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 16 de Enero: Libertad

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Aprendiendo momento a momento a ser libres en nuestra mente y en nuestro corazón, hacemos que la libertad sea posible para todos en todo el mundo. (SONIA JOHNSON).

La libertad empieza dentro. Las adicciones son la antítesis de la libertad. Por definición, adicción es cualquier cosa que mantenga el control de nuestras vidas y es progresiva y mortal. Ser adicta a hacer demasiado no es diferente a ser adicta al alcohol o a las drogas. Estamos enganchadas, y podemos morir a causa de estas conductas de adicción al trabajo.
La liberación de las adiccipnes es un primer paso importante hacia la libertad personal. En los «círculos de los doce pasos» solemos oír que «estas enfermedades adictivas son las únicas enfermedades fatales cuya recuperación está garantizada si trabajamos». Cuando somos adictas, hemos perdido nuestra mente y nuestro corazón en aras de la enfermedad. En cuanto empezamos a cumplir el programa de recuperación, empezamos a tener una nueva apreciación de la palabra libertad.

Mi trabajo de recuperación afecta a los demás, tanto si soy consciente de ello como si no. La libertad es un sueño posible.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 17 de Diciembre: Curación

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Te diré lo que he aprendido por mí misma. A mí me ayuda un paseo de siete u ocho kilómetros. Y hay que hacerlo sola y cada día. (BRENDA UELAND).

La curación requiere tiempo. Es un asunto de día a día. Algunos acontecimientos traumáticos de nuestra vida exigen una curación física, emocional y/o espiritual, y, a veces, tenemos que dejar que se curen las esquirlas, los desconchones y las abolladuras del vivir de cada día. Hacer el trabajo que hacemos y mantener las cosas con coherencia cobran su impuesto.
Cuando necesitamos esos momentos de curación, no hay nada mejor que un buen paseo. Es sorprendente cómo los movimientos rítmicos de los pies y de las piernas están tan íntimamente ligados a limpiar las telarañas del cerebro. Tenemos que dar un paseo largo, porque durante un buen momento seguimos pensando en nuestros problemas. A medida que pasa el tiempo, éstos se disipan, permitiendo que empiece la curación, y entonces ya no estamos concentradas en nuestros pensamientos.

Cuando mis talones tocan tierra, estoy curando mis heridas.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 27 de Noviembre: Felicidad

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Si no has sido feliz siendo muy joven, puedes todavía ser feliz más adelante, pero es mucho más difícil;necesitas tener más suerte. (SlMONE DE BEAUVOIR).

Todas nosotras llevamos influencias y experiencias de nuestra infancia a nuestra vida de personas adultas. Las familias con problemas son la norma en esta sociedad y probablemente ¿no consistirá toda la cuestión en que tenemos algo de la infancia que ha de ser trabajado? Tal vez la pregunta apropiada sea: ¿Qué es lo que tenemos que trabajar procedente de las experiencias de nuestra infancia?
Lo sorprendente acerca de la aventura humana es que, por muy horrenda o terrible que haya sido nuestra infancia, a medida que trabajamos sobre ella, siempre podemos encontrar recuerdos de momentos de felicidad que han sido olvidados hace mucho tiempo. Y con independencia de lo perfecta que pareciera nuestra familia en la superficie, siempre tenemos algunas experiencias dolorosas que trascender.

La verdadera felicidad no procede de una infancia perfecta. La felicidad proviene de recuperar nuestra infancia única y sacar las lecciones que nos tenía reservadas.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 15 de Noviembre: Aceptación/Control/Plegaria de Serenidad

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Ahora creo que el punto que he alcanzado es que he aprendido a vivir con todo ello… con ser vieja… pase lo que pase… con todo lo que implica. (EDELGARD).

¡Qué maravilla que no sólo tenemos la oportunidad de vivir nuestras vidas, sino también de aceptarlas! Hemos gastado tanto tiempo y energía luchando en vano contra cosas que no podemos cambiar y golpeándonos la cabeza contra muros reforzados de acero, que no nos hemos dejado de preguntar si era ésta la colina sobre la que queríamos morir.
Parte del aprendizaje de vivir nuestras vidas es desarrollar la capacidad de aceptar lo que no puede ser cambiado y aprender a vivir de manera creativa estas situaciones. También necesitamos descubrir lo que se puede desafiar con valor y hacer evolucionar cuando es necesario. La aceptación no es resignación. La aceptación es la serenidad que abraza a la vida.

Hoy mi vida es sencillamente como es, y es mía.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 13 de Noviembre: Pedirse Demasiado

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Si supieras cuántas veces me digo a mí misma: ¡Al infierno con todo y con todo el mundo! He cumplido mi parte, deja que los demás hagan lo que les corresponda; ya es suficiente, suficiente, suficiente. (GOLDA MEIR).

Antes de que empezáramos a recuperar la salud, siempre éramos las primeras en hacer el esfuerzo extraordinario que había que realizar. Estábamos convencidas de que éramos indispensables y de que si no solucionábamos nosotras la situación, nadie lo haría.
Ahora tenemos una visión diferente. Cuando llegamos a un punto en el que nos gustaría decir «al infierno con todo», sabemos que la solución no está «ahí fuera», sino «aquí dentro», y que no nos hemos descuidado a nosotras mismas. Cuando cuidamos de nosotras, dejamos cualquier actividad antes de vernos postradas de rodillas. Trabajar nuestro programa de recuperación nos ha enseñado a estar atentas a las señales de autoabandono.

Todavía no estoy ahí. Cuando presto atención a las señales que me dby a mí misma, cada vez me encuentro mejor.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 6 de Noviembre: Plazo Fijo/Dilaciones

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La respuesta más corta es hacer. (PROVERBIO INGLÉS).

Aunque las mujeres que hacemos demasiado trabajamos en exceso y nos damos de más, también tenemos que luchar con las dilaciones. Simplemente dejamos que se acerque el plazo límite y nos sumergimos en el abatimiento de la letargía. Sencillamente, no podemos continuar. Trabajar lentamente no es nuestro estilo. Trabajamos a sacudidas: crisis intensas de hacer, y después nada. Sólo pensar en fechas límites nos deja exhaustas. Pero enfrentarnos a ellas nos estimula.
Los plazos fijos constituyen una amenaza para la continuidad de la recuperación de la adicción al trabajo. Nos proporcionan una oportunidad de volver a caer en nuestras viejas pautas de comportamiento. Recuerda, la recaída es tan peligrosa para una persona adicta al trabajo como para una persona alcohólica. Ambas tenemos una enfermedad fatal y progresiva.
Los plazos límites nos dan la oportunidad de tender la mano y pedir ayuda. Hablar con nuestro/a mentor/a es una faceta necesaria de la recuperación.

Este plazo fijo es un regalo para ayudarme a ver cuánto progreso he realizado y cómo puedo funcionar de manera diferente.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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