Meditación 16 de Febrero: Devenir/Ilusiones

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Son nuestras ilusiones sobre nuestras ilusiones lo que nos engancha. (ANNE WILSON SCHAEF).

Nuestras adicciones nos llevan a una vida de ilusión. Alimentan nuestra ilusión de control, nuestra ilusión de perfección y nuestra inautenticidad. Nuestra conducta adictiva nos permite negar la realidad y justificar no vivir nuestra vida. Caemos en una niebla de ilusiones, sean ilusiones de romance, de poder, de éxito y, de algún modo, perdemos la vida.
Una de las cualidades significativas de un adulto es ser capaz de separarse de la ilusión y de alimentarse con la realidad más que con espejismos. Contrariamente a la opinión popular, esto no significa que tengamos que vivir vidas tontas y aburridas. Significa que tenemos que vivir nuestra vida.

¡Yupii! Para cambiar, probemos a vivir la realidad.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 15 de Febrero: Sentirse loca

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Mi marido pensó que yo debía hablar a alguien sobre… mis problemas. Él piensa que estoy dando señales de no poder llevar las cosas como lo hacía antes. NORMA JEAN HARRIS (Sheila Ballantyne).

¿Por qué siempre sucede que somos nosotras las que parecemos necesitar ayuda? Es cierto que a veces nos sentimos enloquecer, y que los sentimientos de estar abrumadas no nos son desconocidos. Pero, ¿por qué siempre recae sobre nosotras la etiqueta de estar locas (¡si es que alguien tiene que estar loco!)?
A veces es un alivio admitir que nos sentimos locas. Necesitamos a alguien con quien hablar cuando nos sentimos aisladas. Otras personas parecen que lo llevan bien. ¿Por qué no podemos nosotras llevarlo bien? Al menos, hablar con alguien o ir a un grupo en donde hay otras mujeres nos ayuda a reconocer que no somos las únicas en tener este tipo de sentimientos. Buscar ayuda y apoyo puede ser un punto de inflexión. A fin y al cabo, los grupos de personas adictas al trabajo son gratuitos.

Quizá mi incapacidad para enfrentarme a una situación de locura «como lo hacía antes» es un signo de mi paso hacia la salud.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 8 de Febrero: Claridad

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Empezamos nuestras vidas como niños pequeños, llenos de luz y de la visión más clara. (BRENDA UELAND).

Cuando empezamos nuestra recuperación de nuestra adicción a hacer demasiado, tal vez tengamos poca o ninguna experiencia de cómo es nuestra claridad o nuestra sobriedad respecto a nuestro comportamiento de adicción. Hemos retozado tanto con estas pautas de pensamiento y de comportamiento que casi nos parecen normales. La última vez que tuvimos claridad quizá fuese cuando éramos niñas.
Después de haber admitido nuestra impotencia sobre nuestro trabajo compulsivo y adictivo, y después de seguir el programa durante un tiempo, tal vez tengamos de repente un momento de claridad. Surge a través de nuestra conciencia como un meteorito y nos da un susto de muerte. Y sin embargo, sentimos que todo lo que experimentamos tiene una importancia extraordinaria. Es como una nana cantada hace tiempo. Las palabras se han desvanecido, y la melodía resuena en nuestro ser.

La claridad no nos es desconocida… sólo que nos hemos olvidado de cómo es.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 7 de Febrero: Plazos Fijos/Estrés

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La tensión fue en aumento en mi casa, y mi trabajo se fue deteriorando a medida que me comprometía con plazos cada vez más ajustados. (ELLEN SUE STERN).

Uno de los mitos sobre las personas adictas al trabajo es que son muy productivas y de que hacen un buen trabajo. Los mitos nos confunden porque frecuentemente actuamos como si fueran verdad, aunque sabemos que no lo son.
En contra de la creencia popular, las personas que somos adictas al trabajo y a hacer las cosas deprisa no solemos ser muy productivas y, con frecuencia, hacemos trabajos mal hechos y sin creatividad. Los plazos demasiado ajustados que nos marcamos se vuelven más importantes que la calidad de nuestro trabajo. Entonces sufrimos, sufren nuestras familias y sufre nuestro trabajo.
Otro mito sobre la adicción al trabajo es que se trata sólo de estrés y de cansancio y que puede controlarse con técnicas de reducción del estrés. Toda persona alcohólica ha querido culpar a alguien de su estado y ha querido creer fervientemente que había una manera de controlarlo, frecuentemente, con resultados desastrosos. La adicción al trabajo es una enfermedad fatal y progresiva que gobierna nuestras vidas. Afortunadamente, una adicción es la única enfermedad progresiva y fatal de la que está garantizada la recuperación si hacemos lo que tenemos que hacer.

Tal vez es ya el momento de asistir a una reunión sobre los Doce pasos.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 6 de Febrero: Creencia

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Ni el reproche ni el aliento es capaz de reavivar una fe perdida. (NATHALIE SARRAUTE).

En última instancia, la fe es un proceso personal. Uno de los problemas a los que nos enfrentamos en tanto que mujeres para tener acceso a nuestro yo espiritual, lo constituyen todas las cosas que se nos han dicho que teníamos que creer. Hemos intentado tragarnos creencias que venían de fuera. Rara vez nos hemos tomado el tiempo y el esfuerzo de ir adentro de nosotras y de empezar nuestro propio proceso de toma de conciencia y de comprensión de Dios o de un poder mayor que nosotras mismas, permitiéndonos confiar en nuestro propio conocimiento. En nuestras atareadas vidas es más fácil rechazar que «esperar con» nuestro conocimiento. Es más fácil actuar que «estar con».
Ninguna persona puede darnos las respuestas sobre nuestra espiritualidad. Leer y pensar no pueden proporcionar las soluciones. Nuestra espiritualidad es vivencial, y está íntimamente conectada con lo que somos.

A veces, las creencias han interferido con mi conexión con un poder superior a mí misma. Es hora de «esperar con» mi propio conocimiento.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 27 de Enero: El Perdón

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Es muy fácil perdonar los errores ajenos. Requiere más seso y agallas perdonar a los demás por haber sido testigos de los nuestros. (JESSAMYN WEST).

¡Cuánto odiamos ser vistas en nuestro yo más desnudo! Nos sentimos nobles cuando perdonamos los errores horribles de los demás, pero nos paralizamos de culpabilidad y vergüenza cuando nos damos cuenta de que hemos sido descubiertas en nuestros peores momentos. Es tan tentador intentar encontrar algún error en los demás para distraer la atención de lo que hayamos hecho mal. Se nos ha dicho que la mejor defensa es una ofensa. ¡Qué difícil es reconocer nuestros propios errores! Y, sin embargo, ¡qué liberador!
Tenemos la posibilidad no sólo de olvidar a las personas que han sido testigos de nuestros errores, sino también de abrazarlas como un regalo que nos mantiene honestas.

A veces, mis cualidades están tan bien embaladas que tengo dificultad en reconocerlas como tales. A medida que me desembalo a mí misma, puedo desenvolver cada don.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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Meditación 18 de Enero: Vivir el Momento

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Ama el momento, y su energía se expandirá más allá de cualquier frontera. (CORITA KENT).

Las mujeres que hacemos demasiado tenemos dificultades en amar el momento. Siempre estamos haciendo listas de cosas por hacer y previendo las tareas que vienen a continuación, cuando tendríamos que estar ocupadas con la tarea que tenemos entre manos. Por ello, rara vez algo obtiene nuestra atención total y no dividida. Nos perdemos un montón de cosas a causa de este estado de distracción sutil y de la falta de presencia.
Cuando podemos estar realmente en el momento presente, el mismo proceso de estar en el momento irradia por las grietas de nuestra vida y empieza a airear sus esquinas polvorientas.

La presencia es un don extraordinario… para mí misma y para los demás.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

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