Meditación 29 de Mayo: Prisas/Frenesí/Desvalorización

Mis pautas se van, se van, se van… y se desmoronan. (ROSIE).

Cuando somos adictas a trabajar, a estar ocupadas, a hacer las cosas deprisa y a cuidar de los demás, la única manera que tenemos de permitirnos descansar es desmoronándonos.
Se ha dicho que la adicción al trabajo es la adicción que eligen las personas que se valoran a sí mismas. Se nos impulsa tanto a probarnos a nosotras mismas y a hacernos un sitio que, hagamos lo que hagamos, nunca hacemos lo suficiente. Si hacemos suficiente, tal vez podamos justificar nuestra existencia. Tenemos problemas de aceptar que sólo nuestro ser puede ser suficiente.
Todas necesitamos la soledad, y las que hacemos demasiado sólo podemos justificar el permitírnosla cuando estamos al borde del colapso.
Hacer las cosas deprisa y después desmoronarme no sólo es agotador para mí, sino que agota también a todas las personas que me rodean.

Hacer las cosas deprisa y desmoronarse es una conducta cruel e inhumana. Practicarlo conmigo es cruel e inhumano.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 28 de Mayo: Ocupaciones/Agotamiento/Sueño

Tengo los nervios tan de punta que no puedo ir a dormir por las noches. Simplemente no puedo relajarme. Con suerte llego a dormir cinco horas por la noche. (BARBIE).

Uno de los efectos laterales de nuestras vidas como mujeres que hacemos demasiado es que tenemos los nervios tan de punta que no podemos descansar y dormir todo lo que necesitamos. Estamos continuamente atareadas. Incluso cuando nuestros cuerpos van a desplomarse de fatiga, no podemos relajarlos y dejarles experimentar la regeneración tranquilizante de un sueño profundo. A veces, incluso cuando queremos dejarlo todo, es tan doloroso que descubrimos que no somos capaces. Nos privamos de la curación que se produce durante la fase alfa del sueño. Nos movemos con los nervios rotos, como si fueran calcetines que no han sido remendados por manos cuidadosas. Nos hemos privado a nosotras mismas de la experiencia inconsciente de tejer reunidos los hilos descosidos y desgarrados de nuestras almas y volver a coser los agujeros producidos por las escaramuzas de nuestra cortesía cotidiana. Necesitamos nuestro descanso.

El sueño es uno de los regalos regenerativos de la vida. Sólo lo echo en falta cuando no lo tengo.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 27 de Mayo: Conciencia del Proceso

Él me ha enseñado un poco a fluir, a elegir el momento oportuno para cada cosa, a disfrutar el presente. (ROBYN DAVIDSON).

A veces, nuestras/os maestras/os aparecen en las formas más inverosímiles. Robyn Davidson está hablando de un viejo aborigen que viajó con ella durante un tiempo. Aunque sus culturas eran muy diferentes, él le enseñó un poco de sabiduría elemental, que tenía que ser reconocida y experimentada en su cultura.
Todas/os necesitamos saber algo acerca de cómo fluir. Nada queda hecho de una vez aunque lo queramos. El trabajo y la vida fluyen en una serie de acontecimientos no lineales.
La medición del tiempo también es importante. No podemos corregir y editar un informe hasta que está escrito. Cuando nuestro jefe tiene un mal día, no es el momento de hablar de un problema interpersonal que ocurrió la semana anterior. No podemos controlar a los demás eligiendo «el momento adecuado», y es posible elegir el momento que nos conviene más. Y siempre tenemos la oportunidad de pararlo todo y disfrutar del presente.

Cuando permanezco en mi presente, tengo la oportunidad de experimentar el flujo de mi vida.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 25 de Mayo: Curación

El corazón humano no está mucho tiempo fuera de lo que le hace sufrir más. Existe siempre un viaje de regreso a la angustia que pocas de nosotras se han liberado de hacer. (LILLIAN SMITH).

Las heridas y dolores que experimentamos en la infancia no se evaporan por arte de magia cuando nos hacemos adultas. Rondan dentro de nosotras, y cuando alcanzamos un nivel de fuerza, madurez, comprensión y conciencia para manejarlos, vuelven para ser trascendidos. Ésta es una de las maneras en que nuestro ser interno nos quiere. Nos da toda clase de oportunidades para curar las heridas que necesitamos curar, y nos ofrece también la oportunidad para sobrellevarla,
cuando somos suficientemente fuertes.
Cuando éramos niñas, con frecuencia hemos tenido experiencias en las que no teníamos la fortaleza suficiente para enfrentarnos a ellas sin mucha ayuda y sostén, y muchas veces sin ayuda ninguna. Así que las reprimimos en la memoria y esperamos. Cuando están listas, vuelven a salir. Esto nos proporciona la oportunidad de avanzar a través de estas angustias, cuando tenemos lo que necesitamos para esta tarea.

Cuando esté preparada, tendré la oportunidad de hacer estos viajes hacia las viejas heridas con la certeza de que puedo curarlas y continuar.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 24 de Mayo: Sueños y Esperanzas

Mientras pensemos que los submarinos constituyen la única posibilidad —que es lo único real o que puede ser real— nunca veremos el barco y nunca sentiremos soplar al viento. (SONIA JOHNSON).

Las mujeres que hacemos demasiado hemos crecido asustadas de soñar. Sabemos cómo codiciar —el dinero, el poder, la seguridad, las relaciones—, pero hemos olvidado cómo soñar.
Soñar no se limita a lo irreal. Soñar es ampliar lo real más allá de los límites del presente. Soñar no es estar atadas a lo que es simplemente posible. Soñar no es seguro para nuestro espejismo de control pero es infinitamente
seguro para nuestras almas.
Cuando nos privamos a nosotras mismas de nuestras esperanzas y de nuestros sueños, nos reducimos a mantener nuestros ojos en el suelo, calculando cuidadosamente cada paso, y perdiéndonos las imágenes formadas por las nubes y los arco iris dobles.

Esperar y soñar no es ignorar lo práctico. Es vestirse de colores y de arco iris.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 23 de Mayo: Control/Arrogancia

La pasión por intentar enderezar a la gente es en sí misma una penosa enfermedad. (MARIANNE MOORE).

Las mujeres que hacemos demasiado pensamos con inusitada frecuencia que nos corresponde a nosotras enderezar a los demás. Tras reunir mucha información y adquirir conocimientos, hemos llegado realmente a creer que sabemos qué es lo mejor para la gente. Puesto que sabemos qué es lo mejor, no tenemos dificultades en compartir esta importante información con cualquiera que esté dispuesto/a a escuchar —y, a veces, con quien no lo está—. Algunas somos incluso pagadas por saber qué es lo mejor para los/as demás y enderezarlos/as.
¡Ufff!, no parece tan bueno cuando se escribe, ¿verdad?

Tal vez hoy sería un buen día para considerar mi arrogancia. La arrogancia benevolente sigue siendo arrogancia.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 22 de Mayo: Capacidad de Conexión/ Confusión/Soledad

Las mujeres que tienen una baja valoración de sí mismas hacen la vida difícil a todas las demás mujeres. (NELLIE MCCLUNG).

Como mujeres, tenemos una gran capacidad de conexión unas con otras. Nos han educado para ser competitivas con otras mujeres y verlas como enemigas y competidoras. También hemos sido educadas para ver a las demás mujeres como inferiores y se nos ha dicho que, si queríamos salir adelante, necesitábamos identificarnos con los hombres, o incluso volvernos como ellos o ser como ellos quieren que seamos. Todo ha sido muy confuso. Frecuentemente nos hemos sentido solas y aisladas.
Un factor principal de nuestra curación ha sido reconocer que somos mujeres y buscar la conexión con las demás. Nos vemos reflejadas en sus historias, y nuestra soledad cambia entonces en sentimiento de relación.

No estoy sola. Otras mujeres comparten mis experiencias. Curación y actitud de conexión son lo mismo.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).