Meditación 23 de Abril: Culpabilidad

Disimular es algo muy seguro. A cambio de hacerlo puedes obtener un precio desmedido del kilo de carne del mercado. (COLETTE DOWLING)

Solemos ser expertas en culpabilidad. Ciertamente lo hemos aprendido de nuestras maestras. Incuestionablemente y con gran tenacidad hacemos nuestras tareas sin una queja ni un reproche.
Sin embargo, vamos armadas con nuestros suspiros, los dientes apretados, un aspecto patético de resignación y nuestros hombros caídos. Nuestra frase favorita es: «Está bien», pero realmente no es lo que queremos decir. Una de nuestras capacidades es la de sufrir, ¡y lo hacemos tan bien! Obtenemos nuestro kilo de carne, pero perdemos en ello nuestras almas.

Dime: ¿Vale realmente la pena? ¿Estamos listas para abandonar el juego de la culpabilidad? Se hace infinitamente aburrido.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 14 de Abril: Hacer Balance/Gratitud

El cambio a largo plazo exige mirar honestamente a nuestras vidas y darnos cuenta de que es agradable ser necesitada, pero no a expensas de nuestra salud, de nuestra felicidad o de nuestra cordura. (ELLEN SUE STERN).

No hay ninguna dosis rápida para ninguna adicción, y la adicción al trabajo, a las prisas, a las ocupaciones y a cuidar de los demás son adicciones. Parte del «pensamiento que huele» de las personas adictas es querer una dosis rápida. No existe ninguna. Incluso querer una dosis rápida es parte de la enfermedad.
Los Doce Pasos funcionan, y es posible para nosotras vivir vidas serenas, felices y productivas. Pero la recuperación toma tiempo. Existen muchas colinas y valles a lo largo del camino, y si continuamos asistiendo a encuentros, recurriendo a nuestro mentor, y practicando el programa, descubriremos que tenemos una conexión con un poder más grande que nosotras, y que nuestras vidas mejoran.

Soy muy afortunada de tener el apoyo de un programa que funciona y la compañía de otras personas para hacer esta jornada conmigo.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 4 de Abril: Integridad/Éxito

La integridad es muy perecedera en los meses de verano del éxito. (VANESSA REDGRAVE).

Me pregunto si habré dejado caer mi integridad para obtener éxito. ¿Ha habido ocasiones en las que quería mirar a otro lado o tomar el camino más sencillo para evitar el conflicto u obtener aceptación?
Todos los días se nos presentan oportunidades para sacrificar nuestra integridad en temas fundamentales o en otros que pueden parecer insignificantes. No hay ninguna manera de que podamos sentirnos bien con nosotras mismas sin nuestra integridad. El éxito y la pérdida de integridad no son sinónimos. De hecho, el verdadero éxito exige una gran integridad.
Estos «pequeños» incidentes de deslizamiento de la integridad nos van royendo continuamente como termitas. ¡Qué importante es hacer un alto y considerar las decisiones que hemos tomado! ¡Qué alivio es saber que nuestra valorada integridad está anclada profundamente en nosotras y que podemos volver a conectar con ella en cualquier momento!

Comprobar posibles pérdidas de integridad me permite sentirme mejor conmigo misma.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 3 de Abril: Pensamientos confusos

Cualquier adicción es una caída en la inconsciencia. (MARIÓN WOODMAN).

A medida que nos volvemos más adictas, algunas de nosotras queremos negar lo que sucede en nuestro proceso de pensamiento. Nos es fácil ver cómo las drogas y el alcohol afectan nuestro pensamiento. Incluso estamos abiertas a la posibilidad de que la nicotina, la cafeína y el azúcar afecten la manera en que pensamos. Pero lo que puede afectar realmente la manera en que pensamos es el trabajar en exceso, el ir corriendo a todas partes, y el cuidar compulsivamente de los demás? ¡Sí, pueden afectar y de hecho lo hacen!
En los círculos de los Doce Pasos solemos oír la expresión «pensamiento que huele», utilizada para describir el proceso de pensamiento de las personas adictas. Perdemos nuestra capacidad para hacer juicios, nos volvemos «inconscientes», nos obsesionamos y perdemos la cordura. Hacemos lo mismo una y otra vez, incluso aunque no haya servido de nada. Esto es demencia. Cualquier adicción, repito, cualquiera, puede desembocar en la demencia, la inconsciencia y la pérdida del juicio.

¿Cómo me puedo mejorar si estoy confusa y estoy inconsciente y enajenada? No puedo. Tal vez por esto pueda estar dispuesta a ver la necesidad de un poder superior a mí que pueda restaurar mi juicio.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 29 de Marzo: Pasión

Es obligación del alma ser leal a sus propios deseos. Debe abandonarse a sí misma a su pasión principal. (REBECCA WEST).

Muchas mujeres competentes lo pasamos mal intentando distinguir entre pasión y adicción al trabajo. Cuando oímos la preocupación que surge sobre los efectos letales del trabajo compulsivo, casi nos preguntamos a nosotras mismas (o nos justificamos): «Pero, ¿cuál es el problema de estar apasionada con mi trabajo? ¿Me estás diciendo que apasionarme por mi trabajo es ser adicta al mismo?»
Muchos de nuestros modelos de éxito eran personas que querían ser devoradas por su trabajo. Esto nos confunde.
La verdadera pasión y hacer lo que es importante para nosotras no tiene por qué destruirnos. De hecho, lo que es destructivo es cuando la pasión se convierte en compulsivídad.

Mi pasión me alimenta. Mi adicción me devora. Existe una gran diferencia entre las dos.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 25 de Marzo: Ocupaciones permanentes

No había ninguna necesidad en absoluto de hacer todas las tareas domésticas. Después de los primeros cuatro años, la suciedad no ha aumentado. (QUENTIN CRISP).

Me encanta sencillamente esta cita de Quentin Crisp. Me hizo detenerme y considerar la posibilidad de que fuera verdad. ¿Hubiera tenido alguna vez el valor y la seguridad de dejar mis tareas domésticas durante cuatro años, para ver si había un límite natural a la suciedad acumulada? De ninguna manera, no estoy segura de quererlo.
Pero, ¿qué cantidad de tareas domésticas llevo a cabo porque necesito mantenerme ocupada y no porque necesiten realmente ser hechas?
Una de las características de una adicta al trabajo es la costumbre de aplazar las decisiones. Con frecuencia, nuestras ocupaciones son una forma sutil de aplazar decisiones que nos mantienen alejadas de lo que hay que hacer realmente.

Estoy agradecida por las cosas que oigo que me dan la oportunidad de cambiar mi percepción, aunque sea ligeramente.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 23 de Marzo: Colgarse

Para ser alguien tienes que durar. (RUTH GORDON).

Las mujeres que hacemos demasiado sabemos cómo «colgarnos». Nos quedamos atrapadas en situaciones que una persona cuerda hubiera abandonado hace años. Desde luego, esta persistencia es parte de nuestra locura. Estamos tan inmovilizadas al «colgarnos», que perdemos la perspectiva y no vemos que nuestra misma persistencia agrava una situación enfermiza. Si nos salimos de la situación, las organizaciones en las que participamos tal vez tengan la oportunidad de comprobar su propia realidad, o incluso quizá se permitan «tocar fondo» y salir a flote sin nosotras.
Aceptamos la virtud de la perseverancia, pero desafortunadamente nuestra dedicación a ella ha afectado nuestro juicio y nuestra capacidad de discernir lo que se necesita realmente.

En algunas situaciones es mejor abandonar; en otras es importante perseverar, y en otras, simplemente tenemos que esperar y ver qué sucede. El truco consiste en saber distinguir en qué situación nos encontramos.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).