Meditación 26 de Mayo: Vivir Plenamente

Y llegar a través de nuestras vidas… de toda la vida… al corazón del cosmos que es nuestras propias almas. (SONIA JOHNSON).

Cada una de nosotras es un cosmos en sí misma. Cuando vivimos la vida plenamente, somos personas separadas entre sí, y también somos unas con el universo. Somos nosotras mismas con nuestros límites, y también estamos conectadas con todas las cosas.
Afortunadamente, no se nos pide que vivamos la vida de otra persona. Todo lo que tenemos que hacer es vivir nuestra propia vida, y esto parece que ya es suficiente.
Cuando vivimos plenamente, nos permitimos saborear toda la gama de nuestras experiencias. Vemos lo que vemos, sentimos lo que sentimos y sabemos lo que sabemos. Aceptamos cualquier oportunidad de vivir conforme a nuestras propias almas.

Por suerte, vivir la vida plenamente no es una tarea. Es una oportunidad.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 25 de Mayo: Curación

El corazón humano no está mucho tiempo fuera de lo que le hace sufrir más. Existe siempre un viaje de regreso a la angustia que pocas de nosotras se han liberado de hacer. (LILLIAN SMITH).

Las heridas y dolores que experimentamos en la infancia no se evaporan por arte de magia cuando nos hacemos adultas. Rondan dentro de nosotras, y cuando alcanzamos un nivel de fuerza, madurez, comprensión y conciencia para manejarlos, vuelven para ser trascendidos. Ésta es una de las maneras en que nuestro ser interno nos quiere. Nos da toda clase de oportunidades para curar las heridas que necesitamos curar, y nos ofrece también la oportunidad para sobrellevarla,
cuando somos suficientemente fuertes.
Cuando éramos niñas, con frecuencia hemos tenido experiencias en las que no teníamos la fortaleza suficiente para enfrentarnos a ellas sin mucha ayuda y sostén, y muchas veces sin ayuda ninguna. Así que las reprimimos en la memoria y esperamos. Cuando están listas, vuelven a salir. Esto nos proporciona la oportunidad de avanzar a través de estas angustias, cuando tenemos lo que necesitamos para esta tarea.

Cuando esté preparada, tendré la oportunidad de hacer estos viajes hacia las viejas heridas con la certeza de que puedo curarlas y continuar.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 19 de Mayo: Desvalorización/Opciones

La lección más machacona que mi madre me enseñó es que no vales nada si no estás haciendo algo. (FERRAND).

La adicción al trabajo no es algo que crezca espontáneamente en medio de la vida. Las semillas han sido plantadas frecuentemente en nuestra infancia, y simplemente nos limitamos a vivir las reglas y expectativasque nuestros padres y madres instalaron en nosotras.
¿Cuántos padres y madres creían realmente que el ocio era obra del diablo y que si no nos mantenían constantemente ocupadas, podíamos caer en algo horrible? ¿Cuántas de nosotras estamos asustadas de la ociosidad, de los momentos de tranquilidad en los que no tenemos nada programado?
Un alcalde de una gran ciudad del medio oeste afirmaba públicamente que cuando miraba su agenda, si la noche del martes había quedado libre, pensaba que su personal estaba tonto. También reconocía que su adicción al trabajo había arruinado su matrimonio y su salud.

¿No es alentador saber que no tenemos por qué vivir nuestras programaciones infantiles? Como personas adultas, podemos elegir.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 18 de Mayo: Un solo día cada vez/Confianza/Control

Vivir es una manera de no estar segura, de no saber qué es lo que sucederá a continuación ni cómo. En el momento en que sabes cómo, empiezas a morir un poco. El artista nunca sabe exactamente. Adivinamos. Tal vez nos equivoquemos, pero damos salto tras salto en la oscuridad. (AGNES DE MILLE).

¡Qué arrogancia e ignorancia la nuestra la de creer que podemos hacer otra cosa que vivir un solo día cada vez! Estamos tan engañadas por nuestros espejismos de control que realmente creemos que podemos controlar el futuro, hacer que sucedan las cosas como nos gustaría que sucedieran y controlar totalmente nuestras vidas. Cuando lo hacemos, dejamos de vivir.
Vivir plenamente es vivir una vida de fe. Hagamos nuestros proyectos de trabajo, nuestros planes y, después, dejémoslos solos. Vivir plenamente es dar un salto de fe y, antes de que nuestros pies estén totalmente en el suelo, saltar de nuevo. Cuando pensamos que tenemos todo bajo control, empezamos a «morir un poco».

Se necesita mucha fe para vivir un día cada vez, y las alternativas no parecen muy atractivas.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 10 de Mayo: Intimidad

Una intimidad tan instantánea solía ser seguida por la desilusión. (MAY SARTON).

Vivimos en una época de cenas instantáneas, éxitos instantáneos, e intimidad instantánea. Esperamos encontrar a alguien y saber inmediatamente qué significamos el/la uno/a para el/la otro/a. Después de todo, en nuestras atareadas vidas no tenemos tiempo para cortejos largos y esmerados.
La intimidad instantánea es una de las características de las relaciones de adicción. De hecho, mientras se recuperan, las mujeres caen un poco en la cuenta de lo que significa esta intimidad instantánea. Esta clase de conexión normalmente no resulta.
La intimidad toma tiempo. Es un proceso. Necesita ser alimentada, valorada, apoyada y se le tiene que permitir desarrollarse. Cuando intentamos manipular la intimidad, la matamos. De hecho, frecuentemente utilizamos la intimidad instantánea para evitar la posibilidad de la intimidad real.

La intimidad toma tiempo. Si no lo tengo, probablemente no tendré intimidad.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 5 de Mayo: Sentirse Sobrepasada

Intento recordar aquel momento en el que pasé de recibir a dar; porque en esta cultura, cuando pasas a ser la que das, te retiran todos los apoyos y las cosas empiezan a ser difíciles. NORMA JEAN HARRIS (Sheila Ballantyne).

Las adictas a cuidar de los demás nunca sabemos cuándo ocurrió. Se nos había educado para creer que si cuidábamos de los demás, los escuchábamos y los comprendíamos, a su vez, los demás cuidarían de nosotras.
Creemos firmemente que las relaciones se construyen sobre la base de que unas personas cuiden de otras, y si empezamos nosotras a hacerlo, obtendremos a cambio la misma moneda. ¡Qué decepción descubrir que esta creencia no la tiene todo el mundo, y que además cuanto más cuidamos a la gente, más quieren de nosotras!
Nos sentimos exprimidas, resentidas, sobrepasadas y sentimos que se aprovechan de nosotras. Éstos parecen ser los sentimientos normales de esta situación. Gracias a Dios, no tenemos por qué estancarnos ahí. Reconocer simplemente los sentimientos nos ayuda a empezar a comprobar nuestros postulados sobre el cuidar de los demás.

El amor no es cuidar de los demás, y cuidar de los demás no es amor. No podemos comprar el amor… porque éste es un regalo.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 11 de Abril: Ocupaciones/Prisas/Dispersión

Una señal de una verdadera adicta al trabajo es limpiar la casa en ropa interior. (COLEEN).

Las adictas al trabajo podemos ver tantos proyectos inacabados y tantas cosas que hay que hacer que nos dispersamos con facilidad. Vestirse por la mañana no es algo fácil. Tomamos la ducha, e inmediatamente vemos algo que hay que hacer. Nos ponemos la ropa interior y en ese momento vemos algo que hay que hacer. Es difícil centrarse en la actividad que se está haciendo; siempre vemos millones de pequeños detalles que empezamos a poner en orden antes de que hayamos podido acabar de vestirnos.
Seguramente habremos tenido tiempo de recoger los papeles esparcidos cuando nos dirigíamos a la cocina a tomar el desayuno. De vuelta al cuarto de baño podemos estirar las fundas de las almohadas y la colcha de la cama. Si ponemos entonces la lavadora, puede hacer la colada mientras pasamos rápidamente el aspirador.
¿Es extraño que nos veamos internamente como incompetentes? Aunque una serie de pequeñas tareas queden hechas, estamos tan dispersas que saltamos de una a otra y nunca tenemos el sentimiento real de haber acabado. Es útil recordar que nuestra enfermedad consiste en estar siempre ocupadas y dispersas. Sólo reconociendo este comportamiento como parte de la enfermedad y no como parte de lo que somos de verdad, nos abrimos a la posibilidad de recuperación.

Soy impotente respecto a estos comportamientos, y el reconocimiento de mi impotencia es el primer paso hacia la salud.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).