Meditación 16 de Abril: Independencia

La dependencia invita al abuso. (PATRICIA MEYER SPACKS).

A las mujeres que hacemos demasiado nos aterroriza ser dependientes. Comprendemos claramente que la «dependencia invita al abuso». Por desgracia, nuestro miedo a la dependencia suele desembocar en un comportamiento que se asemeja a la independencia, pero que en realidad es lo que los psicólogos llaman «contradependencia». Nos asusta tanto la dependencia que no podemos confiar en ninguna persona, lo cual significa que todavía somos controladas por nuestras necesidades de dependencia. Siempre que estemos dando vueltas alrededor de cualquier forma de dependencia, tanto si se trata de la dependencia, de la independencia, como de la interdependencia, probablemente tengamos problemas.
Otra opción consiste en no definirnos a nosotras mismas de manera dependiente. Podemos aprender a autodefinirnos. Podemos aprender a no pedir a los demás que creen nuestras identidades por nosotros. Sólo entonces podemos ser verdaderamente libres y aportar el don de nosotras mismas a cualquier relación.

Tanto la independencia como la dependencia pueden ser jaulas.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 15 de Abril: Aceptación/Autenticidad

Con él como un caballero y ella como una dama, ¿qué podría ser yo, sino simplemente lo que soy? (EDNA ST. VINCENT MILLAY).

Algunas de nosotras no sabemos la diferencia entre rebajarnos, negándonos de este modo a aceptar nuestros talentos y nuestras cualidades, y a aceptar lo que somos.
Claro que con frecuencia pasamos de creer que no tenemos ningún valor a ser totalmente arrogantes. Es interesante el hecho de que sentirse como «una caquita» y creerse únicas en el mundo es algo que está muy relacionado entre sí. En ambos espejismos nos negamos a vernos como realmente somos.
Sólo cuando somos capaces de decir «no sé nada de esto», o «soy muy buena en esto y casi inútil en lo otro», nos acercamos a la aceptación del ser. Ver nuestras deficiencias nos permite aceptarlas. Aceptar nuestros puntos fuertes nos permite remontarnos. La clave es la autenticidad con una misma.

Hoy tengo la oportunidad de no exagerar mis deficiencias ni mis capacidades. Puedo ser yo misma.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 14 de Abril: Hacer Balance/Gratitud

El cambio a largo plazo exige mirar honestamente a nuestras vidas y darnos cuenta de que es agradable ser necesitada, pero no a expensas de nuestra salud, de nuestra felicidad o de nuestra cordura. (ELLEN SUE STERN).

No hay ninguna dosis rápida para ninguna adicción, y la adicción al trabajo, a las prisas, a las ocupaciones y a cuidar de los demás son adicciones. Parte del «pensamiento que huele» de las personas adictas es querer una dosis rápida. No existe ninguna. Incluso querer una dosis rápida es parte de la enfermedad.
Los Doce Pasos funcionan, y es posible para nosotras vivir vidas serenas, felices y productivas. Pero la recuperación toma tiempo. Existen muchas colinas y valles a lo largo del camino, y si continuamos asistiendo a encuentros, recurriendo a nuestro mentor, y practicando el programa, descubriremos que tenemos una conexión con un poder más grande que nosotras, y que nuestras vidas mejoran.

Soy muy afortunada de tener el apoyo de un programa que funciona y la compañía de otras personas para hacer esta jornada conmigo.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 13 de Abril: Adrenalina/Estar Ocupadas

Les repugna la calma que sigue a la tormenta. (DOROTHY PARKER).

¡Ah, ese subidón de adrenalina! ¡Cómo nos gusta! Estamos tan acostumbradas a tratar con la crisis que nos ponemos nerviosas cuando las cosas se calman.
Muchas mujeres que nos estamos recuperando de la adicción al trabajo y que estamos haciendo demasiado, empezamos a reconocer que nos hemos hecho adictas a nuestro propio subidón de adrenalina. Solíamos obtener un «zumbido» con la excitación de un nuevo proyecto o de un plazo imperioso. Funcionábamos mejor bajo presión (o así lo creíamos). Nos poníamos nerviosas y tensas cuando nuestras vidas se volvían demasiado tranquilas. Necesitábamos el estímulo emocional. Necesitábamos nuestra dosis.
Afortunadamente, empezamos a darnos cuenta de que nuestros aumentos de adrenalina estaban agotando nuestro cuerpo y nuestro ser. Nuestra adicción a nuestra propia adrenalina era tan destructiva para nuestros cuerpos como las drogas o el alcohol. La recuperación de la adicción a la adrenalina ha sido un lento y doloroso proceso. Pero tenemos la esperanza de una nueva vida y la posibilidad de vivir en un cuerpo sano.

He descubierto que lo que solía llamar entumecimiento, podía ser simplemente satisfacción, y la satisfacción es estupenda.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 12 de Abril: Fines de semana/Tiempo no estructurado

Los domingos son terribles porque es claro que no hay nadie a cargo del mundo. Y saber esto te deja deambulando, luchando a brazo partido con las expectativas no cumplidas y vagos anhelos. NORMA JEAN HARRIS (Sheila Ballantyne).

Los fines de semana son horribles para las mujeres que hacemos demasiado. Echamos en falta la estructura de la semana laboral. No nos gusta la ausencia de horario y nos sentimos perdidas sin el trabajo. Para evitar experimentar estos sentimientos, hemos desarrollado ciertas estrategias de seguridad. Nos traemos trabajo a casa. Nos organizamos los proyectos y actividades de fin de semana de tal manera que tenemos el sentimiento de seguridad de estar en el trabajo.
Después nos entra el pánico y vamos a la oficina para «recoger algunas cosas y atar algunos cabos sueltos».

¿De qué tenemos miedo?… ¿de nosotras mismas?

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 11 de Abril: Ocupaciones/Prisas/Dispersión

Una señal de una verdadera adicta al trabajo es limpiar la casa en ropa interior. (COLEEN).

Las adictas al trabajo podemos ver tantos proyectos inacabados y tantas cosas que hay que hacer que nos dispersamos con facilidad. Vestirse por la mañana no es algo fácil. Tomamos la ducha, e inmediatamente vemos algo que hay que hacer. Nos ponemos la ropa interior y en ese momento vemos algo que hay que hacer. Es difícil centrarse en la actividad que se está haciendo; siempre vemos millones de pequeños detalles que empezamos a poner en orden antes de que hayamos podido acabar de vestirnos.
Seguramente habremos tenido tiempo de recoger los papeles esparcidos cuando nos dirigíamos a la cocina a tomar el desayuno. De vuelta al cuarto de baño podemos estirar las fundas de las almohadas y la colcha de la cama. Si ponemos entonces la lavadora, puede hacer la colada mientras pasamos rápidamente el aspirador.
¿Es extraño que nos veamos internamente como incompetentes? Aunque una serie de pequeñas tareas queden hechas, estamos tan dispersas que saltamos de una a otra y nunca tenemos el sentimiento real de haber acabado. Es útil recordar que nuestra enfermedad consiste en estar siempre ocupadas y dispersas. Sólo reconociendo este comportamiento como parte de la enfermedad y no como parte de lo que somos de verdad, nos abrimos a la posibilidad de recuperación.

Soy impotente respecto a estos comportamientos, y el reconocimiento de mi impotencia es el primer paso hacia la salud.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 10 de Abril: Deber

Ala, el deber es una sombra helada. (AUGUSTA EVANS).

Muchos son los crímenes que se han cometido en nombre del deber. Los ministros descuidan a sus hijos en nombre del deber. La gente se mata entre sí en nombre del deber. Nos abandonamos a nosotras mismas y abandonamos nuestros sueños en nombre del deber. Alimentamos nuestra adicción trabajando en exceso y después justificando nuestro comportamiento como deber familiar. Machacamos nuestros cuerpos en nombre del deber. El deber se convierte en una excusa para gran parte de nuestra vida de adicción.
Las adictas nos serviremos de cualquier cosa como dosis. Tomaremos la idea más noble y la convertiremos en una pesadilla para perpetuar nuestras adicciones. Somos tramposas, y la enfermedad es tramposa.
Cuando utilizamos el deber para machacarnos y machacar a los demás, es claro que éste se ha convertido en una «sombra helada».

Yo no quiero ser amada por obligación. ¿Tú sí?

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).