Meditación 19 de Mayo: Desvalorización/Opciones

La lección más machacona que mi madre me enseñó es que no vales nada si no estás haciendo algo. (FERRAND).

La adicción al trabajo no es algo que crezca espontáneamente en medio de la vida. Las semillas han sido plantadas frecuentemente en nuestra infancia, y simplemente nos limitamos a vivir las reglas y expectativasque nuestros padres y madres instalaron en nosotras.
¿Cuántos padres y madres creían realmente que el ocio era obra del diablo y que si no nos mantenían constantemente ocupadas, podíamos caer en algo horrible? ¿Cuántas de nosotras estamos asustadas de la ociosidad, de los momentos de tranquilidad en los que no tenemos nada programado?
Un alcalde de una gran ciudad del medio oeste afirmaba públicamente que cuando miraba su agenda, si la noche del martes había quedado libre, pensaba que su personal estaba tonto. También reconocía que su adicción al trabajo había arruinado su matrimonio y su salud.

¿No es alentador saber que no tenemos por qué vivir nuestras programaciones infantiles? Como personas adultas, podemos elegir.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 18 de Mayo: Un solo día cada vez/Confianza/Control

Vivir es una manera de no estar segura, de no saber qué es lo que sucederá a continuación ni cómo. En el momento en que sabes cómo, empiezas a morir un poco. El artista nunca sabe exactamente. Adivinamos. Tal vez nos equivoquemos, pero damos salto tras salto en la oscuridad. (AGNES DE MILLE).

¡Qué arrogancia e ignorancia la nuestra la de creer que podemos hacer otra cosa que vivir un solo día cada vez! Estamos tan engañadas por nuestros espejismos de control que realmente creemos que podemos controlar el futuro, hacer que sucedan las cosas como nos gustaría que sucedieran y controlar totalmente nuestras vidas. Cuando lo hacemos, dejamos de vivir.
Vivir plenamente es vivir una vida de fe. Hagamos nuestros proyectos de trabajo, nuestros planes y, después, dejémoslos solos. Vivir plenamente es dar un salto de fe y, antes de que nuestros pies estén totalmente en el suelo, saltar de nuevo. Cuando pensamos que tenemos todo bajo control, empezamos a «morir un poco».

Se necesita mucha fe para vivir un día cada vez, y las alternativas no parecen muy atractivas.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 17 de Mayo: Toma de Conciencia

Sentía como si yo fuera niebla. Sabía que estaba desesperadamente buscando algo de gran importancia, cuya pérdida era vital, pero no podía ver con claridad. (JUDY NESS).

Nos mantenemos tan ocupadas y con tanto trabajo que no tenemos tiempo de ver en la niebla y buscar algo de mucha importancia.
Miramos a nuestro trabajo, al dinero, a nuestras familias para que nos llenen, pero todas estas «soluciones» parecen pobres.
Incluso si tenemos éxito, cuando nos detenemos lo suficiente nos damos cuenta de la existencia de un sentimiento de soledad y vacío. Se nos ha pasado el darnos cuenta de que nada de lo de afuera puede llenarnos y que la persona que añoramos encontrar es nosotras mismas.
No tenernos ni estar en contacto con nosotras mismas es una amenaza para nuestra vida. Cuando nos abandonamos, somos más vulnerables a las influencias externas y menos conscientes de lo que realmente necesitamos.
¡Qué entusiasmante es empezar a ver cómo se levanta la niebla y saber que lo que andábamos buscando tan desesperadamente estaba todo el tiempo dentro de nosotras!

Lo que ando buscando no está «ahí afuera». Está en mí. Soy yo.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 16 de Mayo: Pedir ayuda

Un consejo es lo que pedimos cuando ya conocemos la respuesta pero nos gustaría no conocerla. (ERICA JONG).

¡Exacto! Normalmente, cuando pedimos un consejo es porque ya somos conscientes de la respuesta dentro de nosotras, pero no queremos enfrentar nuestro conocimiento interno. Entonces dejamos que otra persona nos dé un pequeño empujón.
Además, cuando pedimos consejo, hay una parte de nosotras que teme que cualquier persona nos lo dé. Cuando lo hace, nos quita la presión de encima, aunque sepamos que no funcionará y en el fondo lo rechacemos internamente.
Por otra parte, pedir ayuda es ya otro asunto completamente diferente. La mayoría de las mujeres que hacemos demasiado tenemos mucha dificultad en pedir ayuda. Por lo general, podemos hacer las cosas solas, sea lo que sea, y nos sentimos más a gusto haciéndolas por nosotras mismas. Podemos dar órdenes y decir a los demás cuáles son las cosas que hay que hacer. Podemos organizar y supervisar. Hemos aprendido muchas maneras de obtener ayuda sin pedirla y sin reconocer que la necesitamos. Sin embargo, es infinitamente más auténtico pedir ayuda cuando la necesitamos.

Pedir ayuda no significa que somos débiles o incompetentes. Habitualmente indica un nivel elevado de honestidad e inteligencia.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 15 de Mayo: Enfado

Soy una mujer en la primavera de la vida, con ciertos poderes, que están gravemente limitados por autoridades de rostros que apenas puedo ver. (ADRIENNE RICH).

¡Ya es hora! Como mujeres hemos sido limitadas respecto a lo que podemos hacer, decir, pensar y sentir. Algunas odiamos reconocer este hecho. Pero muy en el fondo sabemos que hay muchas fuerzas que limitan nuestras vidas, fuerzas sobre las que tenemos muy poco poder. Sólo una persona sin sentimientos y sin conciencia no sentiría el rescoldo del enfado, o incluso de la rabia, que surge a veces desde lo más profundo.
Parece que nosotras, como mujeres, sólo tenemos dos opciones: acomodarnos a las autoridades y, de esta manera, sostenerlas, o luchar contra ellas y sostenerlas igualmente. Con cualquiera de las dos opciones seguimos
perdiendo.
Afortunadamente, existe una tercera opción. Podemos ser nosotras mismas. Podemos ver lo importante que es para nosotras y hacerlo. Para hacer efectiva esta tercera opción, tal vez tengamos que pasar primero por el enfado.

Cuando respetamos nuestro enfado y lo «trabajamos», descubrimos puertas que antes no podíamos ver.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 14 de Mayo: Responsabilidad/Culpabilidad

Si crees que tienes la culpa de todo lo que va mal, insistirás en no detenerte hasta que lo arregles. (SUSAN FORWARD).

Las mujeres que hacemos demasiado somos responsables. Esta es una de nuestras grandes virtudes, o al menos eso es lo que creemos. Estamos dispuestas de hacernos responsables y a culpabilizarnos de todo. Cuando ocurre algo en el trabajo, debe ser por culpa nuestra. Si fallan nuestras relaciones, debe ser porque hemos hecho algo mal. Si nuestros/as hijos/as tienen dificultades, la culpa es nuestra. Culpabilidad y reproche son viejos amigos. Es inconcebible para nosotras no ser la causa de… cualquier cosa. Esta es una de las formas de nuestra manera de creernos el centro de todo. Nos ponemos de lleno en medio de cualquier desastre. Por supuesto, el otro lado de este dualismo es ser completamente inocente y víctima. Pasamos de una a otra posición continuamente.
¡Qué diferencia actuar dentro de una actitud de responder de nuestros actos, desde un lugar interno en el que la culpabilidad no tiene sentido y en donde la capacidad de respuesta es la clave!

El hacerme responsable y culpable de todo dificulta mi capacidad para responsabilizarme en su justa medida.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 13 de Mayo: Maternidad/Paternidad

Nada durante los años en que vivía sola me preparó para ellos, para la vida que traen. Antes de que llegasen, soñando en ellos, imaginaba que serían tranquilos/as como muñecas y que nunca me pedirían más de lo que yo podía dar. NORMA JEAN HARRIS (Sheila Ballantyne).

¡Vaya choque! Nuestros hijos/as no siempre se ajustan a nuestras fantasías. No siempre nos proporcionan la «pequeña familia feliz». No siempre se ajustan a nuestros esquemas y planes. Y lo peor es que no pueden ser moldeados/as de la manera en que querríamos y esperar que permanezcan así.
Cuando damos a luz a un/a hijo/a, damos a luz un proceso que continúa de una u otra manera por el resto de nuestras vidas. De alguna manera, parece que hemos perdido el concepto de que la maternidad/paternidad es un proceso íntimo e interactivo que continúa.

Cuando dejamos de intentar que nuestros/as hijos/as se ajusten a nuestras fantasías sobre lo que deberían ser, ¡empezamos a ver quiénes son en realidad!

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).