Meditación 14 de Julio: Estar desgarradas

Cuando estás en el trabajo, piensas en los hijos/as que has dejado en casa. Cuando estás en casa, piensas en el trabajo que dejaste inacabado. Esta lucha se desencadena dentro de ti misma. Tu corazón está alquilado. (GOLDA MEIR).

Estar desgarrada significa algo que se da por hecho en las mujeres que llevan un hogar y además tienen otro trabajo. Muchas de nosotras han intentado ser supermujeres y casi lo hemos logrado. Pero incluso cuando resulta que lo «estamos haciendo» con éxito en ambos campos, nos damos cuenta de que internamente nos sentimos desgarradas y culpables en relación con la familia. Frecuentemente, el resultado es que ponemos nuestra frustración en nuestros/as hijos/as, lo cual aumenta nuestra culpabilidad. Nos sentimos como una cuerda de violín tensa y a punto de saltar.
Tal vez ya es hora hablar con nuestras familias y decirles cómo nos sentimos. Probablemente, necesitan oír que realmente queremos estar con ellas y que no sabemos cómo equilibrar nuestras vidas. Quizá, incluso se sientan aliviadas de saber que sentimos que nuestras vidas están sobrepasadas (lo cual todo el mundo, salvo nosotras, ya ha admitido).

La simple honestidad funciona para muchas cosas. Tal vez, no debería escatimarla utilizándola sólo en ocasiones especiales.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 13 de Julio: Responsabilizarse

No voy a limitarme sólo porque la gente no quiere aceptar el hecho de que puedo hacer algo diferente. (DOLLY PARTON).

Existe una gran diferencia entre intentar controlar nuestras vidas y responsabilizarnos de ellas. Intentar controlar nuestras vidas nos coloca en una posición de fracaso antes de empezar, y causa un dolor y un sufrimiento innecesario y sin fin.
Responsabilizarnos de nuestras vidas significa poseer nuestras vidas y tener la «responsabilidad» de las mismas, y después dejarlas fluir. Responsabilizarnos dentro de nuestras vidas significa que no actuamos para impresionar, conformándonos a lo que los demás quieren que seamos. También significa que no aceptamos su juicio de lo que no podemos ser y que no nos detenemos ahí.

Cuando abandono mi necesidad de control, estoy en mejor posición para responsabilizarme y recibir información de mi poder superior a mí misma.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 12 de Julio: Culpabilidad/Tiempo para estar sola

Quería llegar aquí sola y varias personas me pidieron si podían venir conmigo. No os puedo ni decir lo difícil que ha sido llegar por mí misma. (MARY).

Con frecuencia nos sentimos culpables cuando hacemos algo solas. Hemos aceptado tanto el mandato de estar conscientes de los sentimientos de los demás, de cuidarlos y de ponernos las últimas, que muchas veces nos sentimos incómodas incluso de tener necesidades. ¡Qué egoísta parece negarnos a recoger a alguien en el coche cuando de todas maneras vamos en la misma dirección. Seguramente podíamos salir de nosotras un poco. Incluso si nos negamos a la demanda, ¿no nos vamos a ver sobrepasadas por la culpabilidad, y de todas maneras tampoco disfrutaríamos? ¡Qué situación de «pierde-pierde»!
Tal vez podríamos utilizar este tiempo de estar solas para explorar nuestra culpabilidad y aprender de ella. Incluso tener tiempo para explorar la culpabilidad requiere tiempo para estar sola. Quizá necesitemos esta exploración desesperadamente.

Cuando digo no a una demanda de mi tiempo, no estoy separándome de la persona que me lo pide, sino que me estoy permitiendo actuar para mí misma.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 11 de Julio: Metas

Es bueno tener un final a cada jornada; pero al final, es la jornada lo que importa. (ÚRSULA K. LE GUIN).

Cuando recordamos que la vida es un proceso, este recuerdo nos ayuda a plantear nuestro establecimiento de metas en perspectiva. El propósito de establecer las perspectivas es el de ofrecernos una estructura temporal en la que actuar. Lamentablemente, cuando empezamos a creer que la estructura es sólida y real, perdemos el contacto con el proceso de llegar a ella. Es por eso por lo que con frecuencia nos sentimos tan deprimidas y nos dejamos desplomar cuando alcanzamos nuestras metas. No nos hemos permitido disfrutar la experiencia de la jornada, y cuando alcanzamos el fin, hemos perdido la jornada.
Estar en el presente nos permite experimentar la jornada y responder a su proceso. Cuando actuamos de esta manera, vemos que todas nuestras metas son sólo ideas temporales que cambian a medida que nos acercamos a ellas.

Cada día es una jornada. Cada día es un proceso.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 10 de Julio: Agotamiento

Vinisteis como un ejército solemne a aportar una nueva vida al hombre [sic]. Arrancasteis esa vida de la que ignorabais todo de su meollo y les dijisteis cómo tenía que ser. Les quitasteis cada hora, cada minuto, cada nervio y cada pensamiento hasta en los más remotos rincones de sus almas; y les dijisteis cómo tenía que ser. Vinisteis y prohibisteis la vida a los seres vivos. (AYNRAND).

Parece que Ayn Rand está hablando sobre este sistema masculino de hombres blancos y adictivo en el que vivimos, un sistema que es ajeno a las mujeres por nacimiento, y del que hemos llegado a creer que es necesario participar para sobrevivir. Pero ésta no es la realidad: es un sistema, y como sistema no contiene más verdad que otro sistema diferente. Por desgracia, hemos sido enseñadas en que dicho sistema es la realidad, a pesar de que, a ciertos niveles, sabemos que no lo es. Además, desgraciadamente, este sistema se alimenta de adicciones y las necesita para que podamos tolerarlo. Afortunadamente, tenemos otras opciones.

Estoy cansada de ser alguien que no soy.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 9 de Julio: Entusiasmo

Se necesita algo en lo que creer, algo en lo que se pueda poner todo el entusiasmo a corazón pleno. Necesitamos sentir que la vida tiene un sentido, de que se nos necesita en el mundo. (HANNAH SENESH).

Hace varios años tomé una decisión drástica. Decidí que sólo trabajaría en aquello que me entusiasmase. Yo era psicoterapeuta, conferenciante, y dirigía seminarios prácticos. Esta decisión me aterrorizó, puesto que yo era madre sin pareja y tenía responsabilidades económicas.
Decidí no aceptar ningún/a cliente que no me entusiasmase. No daría ninguna conferencia ni dirigiría ningún seminario práctico o taller por el dinero, el prestigio o el ego. Sólo haría lo que me pareciera justo hacer. Sólo haría las cosas que me parecieran intuitivamente relacionadas con el sentido y propósito de mi vida. Yo temía acabar siendo una marginada, una mujerzuela y morirme de hambre, a pesar de que ingresaba más dinero que antes desde que tomé esta decisión. Todavía vivo mi vida basada en esta decisión.

No digo que esto funcione para todo el mundo, pero ha funcionado para mí.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).

Meditación 8 de Julio: Evolución

Lo que más me gusta es ir donde nunca he estado. (DIANE ARBUS).

Ir donde nunca hemos estado, sea interna o externamente, siempre es excitante. Esta excitación puede ser ocultada por el miedo y una sensación trepidante. Pero siempre he encontrado que en alguna parte profunda dentro de nosotras nos animamos cuando tenemos la oportunidad de explorar lo desconocido.
Los hombres no son los únicos exploradores. Las mujeres también somos exploradoras. Tal vez nuestras exploraciones adopten formas diferentes: a nosotras nos encanta intentar nuevas recetas; nos gusta poner en práctica una nueva idea o una nueva ideología; adoramos visitar sitios nuevos y aprender de culturas diferentes. Somos especialmente adeptas a lanzarnos con valor en las zonas desconocidas de nosotras mismas y de los demás. A pesar de nuestros miedos, existe una búsqueda de la verdad en cada una de nosotras.

Prefiero un mapa de carreteras para mis viajes, pero estoy dispuesta a viajar sin ninguno si es necesario.

(Anne Wilson Schaef de su Libro Meditaciones para mujeres que hacen demasiado).